Incremento de casos de tuberculosis: una prioridad para la salud pública
La tuberculosis continúa siendo la enfermedad infecciosa más letal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran alrededor de 10,7 millones de casos nuevos. Solo el 78 % llega a diagnosticarse y notificarse, lo que revela serias lagunas en la detección temprana.
En España, la situación también preocupa, con 4.624 casos contabilizados en el último año (una tasa de 8,8 por cada 100.000 habitantes). Pero este incremento resulta especialmente alarmante entre los menores de 15 años, como se ve el informe de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE).
La resistencia a los antibióticos complica aún más el escenario. Cada año se registran unos 400.000 casos resistentes a la rifampicina —un fármaco de primera línea—, pero menos de la mitad de los pacientes accede a un tratamiento adecuado. En nuestro país, solo en el 60 % de los diagnósticos de tuberculosis se analiza para resistencias, lo que dificulta controlar las formas más graves de la enfermedad.
Desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierten de que la tuberculosis sigue siendo un importante problema de salud pública, tanto en España como en todo el mundo, pese a los avances en diagnóstico y tratamiento.

Qué es la tuberculosis
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria que afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede dañar otros órganos como los riñones, el cerebro o la columna vertebral. De acuerdo con la OMS, aproximadamente una de cada cuatro personas en el mundo ha estado en contacto con el bacilo tuberculoso.
La transmisión de la tuberculosis se produce por vía aérea: cuando una persona enferma tose, estornuda o habla, libera partículas diminutas que pueden ser inhaladas por quienes están cerca.
Sin embargo, no todas las personas infectadas enferman. En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario mantiene la infección bajo control y no aparecen síntomas (es lo que se llama infección latente). Solo entre un 5 % y un 10 % de las personas expuestas a la bacteria desarrollan la enfermedad, siendo mayor el riesgo en niños pequeños y en personas con el sistema inmunitario debilitado.
Cuáles son los síntomas de la tuberculosis
Los síntomas de la tuberculosis suelen ser poco específicos y pueden prolongarse durante semanas o meses, lo que favorece el retraso en el diagnóstico y facilita la transmisión sin que la persona afectada sea consciente de ello. Entre los síntomas más frecuentes están:
- Tos persistente, a veces con sangre
- Dolor en el pecho
- Cansancio y debilidad
- Pérdida de peso
- Fiebre
- Sudores nocturnos
Cómo se diagnostica la tuberculosis
El diagnóstico de la tuberculosis combina la evaluación clínica con distintas pruebas que permiten confirmar la presencia de la bacteria. El proceso suele comenzar con una valoración médica de los síntomas y de los posibles antecedentes de exposición.
Según explica Julia Amaranta García Fuertes, directora del grupo PII TBMNT (Programa Integrado de Investigación en Tuberculosis) de SEPAR, sigue siendo una enfermedad “infradiagnosticada y, en muchos casos, invisible”. Pero detectarla a tiempo resulta esencial para mejorar el pronóstico del paciente y frenar la transmisión. Las principales herramientas diagnósticas son:
- Radiografía de tórax, que ayuda a identificar lesiones compatibles con tuberculosis pulmonar.
- Pruebas microbiológicas, como la baciloscopia y el cultivo de muestras respiratorias. El cultivo es la técnica más precisa, pero puede tardar varias semanas en ofrecer resultados.
- Técnicas moleculares rápidas, que detectan el material genético del bacilo en pocas horas y, en muchos casos, permiten identificar resistencias a ciertos fármacos.
- Pruebas de infección tuberculosa, como la de la tuberculina (Mantoux) o los ensayos de liberación de interferón gamma (IGRA). Estos test indican si la persona ha estado en contacto con la bacteria, pero no distinguen entre infección latente y enfermedad activa.
Tratamiento de la tuberculosis
La tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable. El tratamiento consiste en antibióticos específicos, que deben tomarse durante varios meses (entre 4 y 6) de forma continuada. Interrumpir la medicación antes de tiempo o no seguir las indicaciones médicas puede hacer que la bacteria se vuelva resistente.

Cuando la tuberculosis no responde a los medicamentos habituales, se habla de tuberculosis farmacorresistente. En esos casos, el tratamiento es más complejo, suele requerir combinaciones de fármacos específicos y puede prolongarse durante meses o incluso años, con mayor riesgo de efectos secundarios. La tuberculosis multirresistente, o TB-MDR, sigue siendo un problema importante de salud pública. La OMS destaca que el acceso al tratamiento y los resultados clínicos siguen siendo insuficientes en muchos países.
Estrategias de detección precoz para controlar la tuberculosis
La detección temprana es fundamental para frenar la tuberculosis. Desde SEPAR insisten en reforzar ciertas medidas, como la búsqueda activa de casos, los estudios de contactos y la vigilancia en grupos de mayor riesgo, entre ellos personas en situación de vulnerabilidad social, migrantes procedentes de países con alta incidencia o pacientes inmunodeprimidos.
La sociedad científica subraya que la enfermedad sigue requiriendo un compromiso en investigación, formación y salud pública, acompañado de la inversión económica necesaria para avanzar hacia su eliminación.
El abordaje de la tuberculosis exige, además, una respuesta coordinada entre los distintos niveles del sistema sanitario y social, que garantice un acceso rápido al diagnóstico y un tratamiento completo para todos los pacientes.
“El control de la tuberculosis pasa por reforzar la coordinación entre profesionales, mejorar la formación y asegurar los recursos necesarios. Solo así podremos avanzar hacia un modelo más eficaz y equitativo en la prevención y el tratamiento de la enfermedad”, señala Sarai Quirós Fernández, representante de SEPAR en el convenio nacional para el abordaje de la enfermedad.
En esta línea, SEPAR destaca la renovación del convenio de colaboración con el Ministerio de Sanidad y otras sociedades científicas, que ha permitido actualizar guías clínicas, impulsar programas formativos y promover acciones dirigidas a mejorar la prevención y el manejo de la tuberculosis en España.


