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Campamentos de verano, una experiencia recomendable para los niños

Se recomienda que las primeras vacaciones fuera de casa sean cortas, en un lugar cercano y en compañía de amigos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 23 mayo de 2002
Los primeros síntomas de autocontrol y deseos de independencia comienzan a aparecer a partir de los cuatro años. Los psicólogos advierten que en la carrera evolutiva del niño hacia el adulto, esta es una edad recomendada para iniciar campamentos de un día.

Con seis años, el pequeño está capacitado para residir un fin de semana fuera de su entorno, mientras que para un período más largo de tiempo, la edad aconsejable son los ocho años; siempre y cuando los menores estén bajo la vigilancia de unos "tutores" cualificados, según manifiesta Ángela Muñoz, profesora de Psicología Evolutiva y vicedecana de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga.

"Si es la primera vez que un niño se va de vacaciones hay que ser muy flexibles con ellos", considera Muñoz, quien apunta que se debe procurar que "los pequeños vayan con algún amigo" y "que las experiencias sean cortas"; puesto que de esa manera se motiva al menor para que repita el próximo verano.

Inicio de la aventura

La historia comienza en los meses de junio y julio, cuando los pequeños de la casa terminan su periodo escolar... Llega el calor, la rutina y la responsabilidad de los progenitores de cuidar a sus hijos en las fechas estivales, al mismo tiempo que intentan darle la mejor educación y trabajan durante varias horas casi todos los días. Es así como un albergue, una granja escuela o unos cursos intensivos de piragüismo o windsurf comienzan a ser algunas de las opciones para que niños y adolescentes pasen un verano inolvidable sin la protección de sus progenitores, algo que le aportará al menor bastante autoestima y confianza en sí mismos.

Sin embargo, en el universo infantil cada caso es un mundo y no se puede generalizar sobre cómo va a comportarse un niño en determinadas situaciones. Por eso, Ángela Muñoz cree que es bueno que dos hermanos realicen conjuntamente una salida de este tipo, pero "cuando uno de ellos depende demasiado del otro, hay que observar sus movimientos durante las vacaciones", ya que si esto continúa se puede llegar a una sobreprotección causada por uno de los niños.

Entorno cercano

Además, según la psicóloga, sería "muy arriesgado" que un niño estuviese diez días fuera de su casa si antes no ha pasado por una situación similar; por lo que aconseja que las primeras vacaciones sean en un entorno cercano y que los padres mantengan contacto con los niños a través del teléfono y conozcan su conducta por medio de los monitores. En este sentido algunos campamentos y colonias infantiles prohíben las visitas de los padres porque consideran que pueden provocar en el menor deseos de estar con sus familiares.

Sin embargo, en estas experiencias los pequeños, que "no tienen la tutela de sus padres", tienen la posibilidad de desarrollar relaciones con sus compañeros, así como de fomentar el aprendizaje de otros valores sociales como la tolerancia y el respeto. "Estas experiencias otorgan autoestima y seguridad en el menor al ver que pueden ser capaces de desenvolverse y hacer amigos sin la ayuda de sus mayores", asegura la psicóloga infantil.

Equipaje

La autoprotección también es uno de los valores que puede aprenderse durante las primeras vacaciones; ya que hay una serie de medidas de seguridad que son elementales para que estas aventuras no se conviertan en desafortunados accidentes.

De esta manera, una simple gorra y una crema solar con factor 20-25 puede evitar quemaduras en la piel de un niño y un repelente de insectos ayudará a mantener alejados a los mosquitos de los más pequeños.

Objetos que, según Antonio Jurado, jefe del Servicio de Pediatría del Materno Infantil de Málaga, son imprescindibles en el equipaje de un menor, que para estas ocasiones "deberá vestir ropa ligera, fundamentalmente de algodón para que transpire y calzado deportivo y cómodo" que se adapte al entorno y al tipo de actividad que se va a desarrollar.

En cuanto a la cantidad de dinero idónea que deben llevar los niños, Ángela Muñoz especifica que no se le debe dar más de lo que normalmente se le da a diario para sus pequeños gastos. "Tienen que aprender a dosificar el dinero", puntualiza.

Precauciones

Pero más que lo material, lo importante es la salud de los más pequeños. Y un experto en el tema es Antonio Jurado, quien cree que en este tipo de actividades no suele pasar ninguna tragedia: "Como mucho alguna fractura, alguna picadura de insecto o una gastroenteritis".

El pediatra considera que aquellos niños que padezcan algún tipo de enfermedad del tipo diabetes deben tener un mayor control por parte de los monitores, de la misma forma que asegura que debe haber una mayor vigilancia en las actividades acuáticas y más que en la piscina y en los ríos, "porque se desconoce muchas veces la profundidad de estos y los niños se tiran de cabeza con riesgo de sufrir un traumatismo cervical".

Por lo demás, los más pequeños pueden jugar, saltar o correr durante horas sin miedo a que les ocurra nada, "siempre que no hagan demasiado esfuerzo, ni haya competitividad extrema, y no practiquen deportes de riesgo". Refrescarse en estos momentos de dura actividad al aire libre, no sólo les alivia, sino que es fundamental para que no sufran una deshidratación o una insolación.

No obstante, Antonio Jurado recomienda el consumo de agua envasada y que se prohíba a los niños beber los zumos ricos en azúcares que toman los deportistas tras la realización de ejercicios ya que, para un menor, "son peligrosos por la carga que tienen de sodio".

La comida también debe estar bajo el control de los niños, quienes deben saber que no es saludable comer frutas y verduras que no hayan sido previamente limpiadas por un adulto. No obstante, son poco los casos de gravedad e incidentes que se producen en estos recintos, hechos para la felicidad de los más pequeños de la casa, que en la mayoría de los casos quieren, además, volver.

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