Cómo prevenir el daño cerebral adquirido: atención y control de sus factores de riesgo

Los accidentes cerebrovasculares y los traumatismos craneoencefálicos suponen la mayor parte de los casos, por lo que debemos estar alerta y adoptar medidas para prevenirlos
Por Fegadace 23 de marzo de 2022
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El daño cerebral adquirido es una lesión repentina en el cerebro. Se caracteriza por su aparición brusca en personas que nacieron sanas y por el variado conjunto de secuelas que presenta, dependiendo del área del cerebro lesionada y de la gravedad. Estas secuelas provocan anomalías en la percepción y alteraciones físicas, cognitivas y emocionales. La prevención del daño cerebral adquirido radicará en la atención, prevención y cuidado de los factores de riesgo y las causas que lo originan, según lo explica en este artículo José Antonio Fernández Delgado, educador social de la Asociación de Dano Cerebral Renacer de Ourense.

El origen del daño cerebral adquirido es multicausal. Los accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, tumores y anoxias engloban la mayor parte de los casos, por lo que tenemos que estar alerta y adoptar medidas que tendremos que tener siempre en cuenta. Pero, ¿cómo atajar, prevenir y anticiparse a las causas que originan un daño cerebral adquirido?

Cómo prevenir el ictus, la principal causa del daño cerebral adquirido

La principal causa del daño cerebral es el ictus, que se produce cuando hay una interrupción más o menos brusca del flujo sanguíneo en una zona del cerebro.

Su prevención es posible. Se calcula que en torno a un 80 % de casos podrían ser evitados atendiendo a sus factores de riesgo y siguiendo algunas pautas que también mejorarán nuestra calidad de vida, como realizar actividad física con regularidad.

➡️ Factores de riesgo del ictus

Hay una serie de factores de riesgo en los que no podremos intervenir:

  • la edad: el riesgo es mayor a partir de los 60 años.
  • el sexo: aunque se produce más en hombres que en mujeres, la tasa de mortalidad es mayor entre la población femenina.
  • los antecedentes familiares: el riesgo de ictus se presenta en mayor grado al tener casos en la familia.

Por ello, debemos intervenir en los factores de riesgo modificables:

  • Colesterol. El colesterol alto constituye uno de los principales factores de riesgo del ictus. Mantener sus niveles a raya es muy importante. Para ello, debemos realizar controles periódicos y consultar con nuestro médico qué acciones a llevar a cabo para reducirlos.
  • Hipertensión. Es necesario llevar un registro y control de nuestra tensión arterial, y más aún si tenemos tendencia a la hipertensión. Se estima que el 67 % de los pacientes que sufrió un ictus tiene elevadas las cifras de presión arterial.
  • Tabaquismo. Este factor incrementa el riesgo de ictus de dos a cuatro veces. Fumar es malo, sin condiciones. Al dejar el tabaco mejoran la capacidad pulmonar y la circulación, y disminuyen los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de cáncer.
  • Diabetes. Incrementa entre 1,8 y 6 veces el riesgo de ictus. Las personas diabéticas tienen un alto riesgo de padecer ateroesclerosis, y más si presentan otros factores como hipertensión, colesterol y obesidad.
  • Estrés. La exposición regular al estrés puede ser muy negativa para nuestro cerebro. Afecta al estado de ánimo, a la presión arterial, al sistema inmunitario, a la resistencia a enfermedades cerebrales, a las capacidades intelectuales, al bienestar emocional…
  • Sueño. Hay que establecer rutinas saludables en hora y duración, prestando atención a la aparición de posibles trastornos que intervendrán de forma negativa en la aparición de ictus.
  • Alcohol. El consumo de alcohol, tanto regular como de forma puntual, produce un aumento de la presión sanguínea y, si además se presentan otros factores de riesgo, aumenta exponencialmente la posibilidad de tener un ictus.
  • Peso. La obesidad incrementa hasta 2,5 veces el riesgo, que aumenta por cada punto que sube el índice de masa corporal.

✅ Cómo mantenerlos bajo control

Por lo tanto, las principales acciones a llevar a cabo están relacionadas directamente con la atención a los factores de riesgo modificables:

  • Llevar una dieta saludable.
  • Hacer ejercicio físico con regularidad.
  • Controlar nuestro peso.
  • Dejar de fumar.
  • Vigilar nuestra tensión arterial.
  • Revisar nuestros niveles de colesterol.
  • Examinar nuestros niveles de azúcar en sangre.
  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Disminuir los niveles de estrés y control del sueño.

Cómo prevenir los traumatismos craneoencefálicos, la segunda causa del daño cerebral adquirido

Un traumatismo craneoencefálico es una lesión física sobre las estructuras craneales, que, dependiendo de la fuerza y el daño, puede verse acompañado de estado de coma y la formación de un edema cerebral.

Los accidentes de tráfico, accidentes laborales, agresiones y caídas están detrás de la mayor parte de traumatismos craneoencefálicos. El 80 % de las personas afectadas son gente joven de entre 20 y 35 años de edad. Pese a existir diferentes recomendaciones según su origen, también debemos intentar actuar y encaminar medidas de prevención para interferir en su incidencia.

➡️ Accidentes de tráfico

Los accidentes de tráfico están detrás de la mayor parte de traumatismos. ¿Cómo evitarlo? Las siguientes actuaciones reducirán el riesgo de accidente de tráfico y, por tanto, de sufrir un traumatismo por esta causa:

  • Llevar un buen control de las medidas de seguridad activa y pasiva de nuestro vehículo.
  • Respetar las normas de circulación
  • Evitar distracciones.
  • No conducir bajo la influencia de alcohol y drogas (el 60 % de los accidentes de tráfico se producen por esta causa).

➡️ Actividades de riesgo

  • En las actividades deportivas de riesgo, aunque sea en práctica no profesional, debemos utilizar los equipos de protección individual existentes según la actividad.
  • En la misma línea, en la actividad laboral de riesgo, siempre según la norma y el plan de Prevención de Seguridad y Salud vigente en la empresa, debemos usar los EPIS, medidas de protección individuales y colectivas y protocolos de actuación para cada actividad laboral, para así minimizar el riesgo de sufrir un traumatismo craneoencefálico.

➡️ Caídas

En personas de edad avanzada, será muy importante también tener en cuenta el riesgo ante posibles caídas. Por eso, deberemos:

  • prestar atención a los efectos secundarios de medicamentos.
  • hacer una revisión anual de nuestra vista.
  • eliminar objetos de nuestra vivienda que puedan ocasionar tropezones.
  • tener cuidado con los terrenos resbaladizos.
  • siempre levantarse con cuidado después de un reposo prolongado.
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