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Estrés infantil

La imposibilidad de dar una respuesta adecuada a las exigencias cotidianas provoca en los niños una ansiedad desmesurada

No sólo los altos ejecutivos con una agenda a rebosar sufren estrés. Este mal aflige también a profesores, amas de casa…y a niños, para quienes se torna aún más grave, ya que no saben cómo afrontarlo. Los exámenes, la temida visita al dentista o una agenda escolar repleta de actividades pueden provocar un exceso de ansiedad en los niños que les produce desde dolor de cabeza o abdominal hasta un cambio de carácter o hábitos. Un mal que, aunque no tiene posibilidad de prevención, puede llegar a controlarse con la ayuda de padres, maestros y especialistas.

Las causas

Cambiar de profesor o de etapa escolar, mudarse de ciudad? son circunstancias que pueden provocar estrés en un niño. La razón es que en esta etapa de la vida este mal puede estar producido por cualquier situación que requiera una nueva adaptación o cambio, situaciones que a menudo causan ansiedad. Así, el estrés infantil puede definirse como la falta de respuesta adecuada a las exigencias de la vida diaria, según explica Concepción Etiens Cruzado, psicóloga especialista en Psicologia Clínica de la Clínica Arga de Madrid. Una situación de estrés puede derivarse de cambios positivos, como comenzar una nueva actividad, pero generalmente, según señala María Rodríguez, del Centro de estudios y Terapia del Comportamiento de San Sebastián, “está vinculado a cambios negativos, como el que puede producir la separación de los padres, la muerte de seres queridos, o alguna situación traumática”. Las causas que provocan el estrés en la infancia son muchas y variadas, desde la separación o divorcio de los padres, la muerte de algún familiar o las actividades extraescolares, si son demasiadas. El dolor y la enfermedad -explica Rodríguez- son las principales fuentes de esta enfermedad en los niños.

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El estrés es, por tanto, la respuesta a cualquier situación o factor que crea un cambio emocional o físico. Y no es una cuestión de sexo ni de edad, sino que cualquiera puede padecer estrés. Como dice Etiens Cruzado, en los niños aparece desde edad temprana, “por el miedo a separarse de su madre cuando va a la guardería, entre los 2 ó 3 años, o más adelante, a medida que tiene que cumplir con más objetivos, como las exigencias en clase entre los 8 y 10 años”. Más adelante, en la adolescencia, el problema se complica con los cambios de esta etapa, y con síntomas más cercanos a los del estrés adulto.El estrés es la respuesta a cualquier situación o factor que crea un cambio emocional o físico

Aunque cierto nivel de estrés es útil -ya que sirve de motivación para afrontar los retos vitales- el exceso de ansiedad puede interferir de un modo excesivo en la vida, las actividades cotidianas e incluso la salud de quien lo padece. La capacidad de respuesta ante una situación que provoca ansiedad depende, en gran medida, de la experiencia previa y de la educación recibida, que permiten a la mayoría de las personas responder de forma apropiada cuando las circunstancias lo exigen. Pero no siempre se produce esta respuesta y es ese momento cuando aparece el estrés, que en la infancia se torna aún más grave que en los adultos. Para los niños, “incluso situaciones que exigen cambios pequeños, como conocer nuevos amigos, pueden tener un enorme impacto en sus sentimientos de seguridad”, según señalan desde el gabinete psicológico CBP, de Madrid. Pero este exceso de ansiedad puede parecer insignificante para un adulto, por lo que, como señala Concepción Etiens, sólo se acude a la ayuda de un profesional cuando el estrés es ya un cuadro clínico que produce síntomas. ¿Cuáles son los más importantes?

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