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Diagnosticando cáncer de próstata

Estudios recientes ponen en evidencia los límites de algunas de las pruebas de diagnóstico para el cáncer de próstata

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 23 abril de 2007

La detección temprana del cáncer de próstata aumenta las perspectivas de curación. Ante un caso sospechoso de cáncer de próstata se realiza una prueba de sangre que determina los niveles de antígeno prostático específico (PSA, en sus siglas inglesas). Si bien se trata de un método capaz de identificar signos tempranos de la enfermedad, no siempre un nivel alto determina la presencia de cáncer de próstata. Por este motivo, si el resultado supera los límites establecidos se realiza una biopsia. Ahora, diversos estudios ponen en tela de juicio el valor de predicción del PSA e, incluso, en determinados individuos, de la biopsia del tejido prostático.

El cáncer de próstata es el cuarto tipo de tumor en cuanto a incidencia y ocupa el tercer lugar como causa de mortalidad en España. Habitualmente afecta a hombres de edad avanzada, y sólo menos del 1% son menores de 50 años, mientras que el 75% se diagnostican en mayores de 65 años. Tiene un crecimiento lento y casi el 80% de los afectados siguen con este tumor confinado en la próstata después de diez años. La edad, historia familiar en un 25% de los casos y factores ocupacionales con exposición al cadmio y radiaciones son los principales factores de riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

En un estudio reciente publicado en Nature Genetics, investigadores estadounidense afirman haber encontrado cinco variantes genéticas que explican el porqué los hombres afroamericanos tienen un riesgo superior (de 1,3 a 1,6) de padecer cáncer prostático y de morir por su causa. Otra cuestión en estudio es la asociación causal con antioxidantes como la vitamina E, el licopeno y el selenio además de fertilizantes usados en el medio rural, tabaco, sobrepeso, bajo consumo de frutas y alto consumo de calcio, grasas y carne.

El sobrepeso distorsiona

La biopsia de próstata subestimaría la agresividad del cáncer en pacientes afectos con sobrepeso u obesidad. Esta conclusión es la que se desprende de un estudio realizado en el Centro Médico de la Duke University, en Durham (EEUU), publicado en marzo de este año en la revista Urology. Los autores analizaron datos de 1.113 hombres a los que se les había extirpado quirúrgicamente la próstata. Compararon la agresividad del cáncer, según los resultados de las biopsias, con la agresividad real mediante examen microscópico de la próstata extirpada. Según este último análisis, en el 27% la enfermedad estaba sobreestimada a un estadio más grave y en el 11% subestimada a un estadio más benigno. El diagnóstico era correcto sólo en el 62% de total de la muestra.

Los pacientes con obesidad y sobrepeso tienen, respectivamente, un 89% y 44% más posibilidades de tener cáncer más agresivo que lo que indica la biopsia

Un resultado distorsionado recibe un tratamiento inadecuado. Por ello, buscando factores susceptibles de ocasionar distorsión, los expertos encontraron que la obesidad estaba significativamente relacionada: los pacientes con obesidad y sobrepeso tenían, respectivamente, un 89% y 44% más posibilidades que aquellos con normopeso de tener formas más agresivas de cáncer prostático que lo que indicaba inicialmente el resultado de la biopsia. El coordinador del estudio, Stephen J. Freedland, añade que ahora ya saben que es más difícil diagnosticar a personas con sobrepeso porque tienen niveles disminuidos de PSA y porque presentan glándulas prostáticas muy grandes que obstaculizan que la biopsia no detecte el cáncer.

Asimismo, y a tenor de los resultados de otro estudio realizado por investigadores del Centro de investigación contra el cáncer Fred Hutchinson, en Seattle (EEUU), los hombres obesos diagnosticados de cáncer de próstata son 2,6 veces más propensos a morir a causa de la enfermedad que los de peso normal. Los hallazgos, publicados en la revista Cancer, también revelan que, además, los hombres obesos con cáncer de próstata local o regional (cuando la enfermedad se limita a la próstata o se ha diseminado al tejido circundante) están 3,6 veces más expuestos que la enfermedad se propague a órganos distantes (metástasis). Los autores creen que la inflamación y las hormonas esteroideas son factores asociados entre la obesidad, el riesgo de metástasis y muerte.

Dudas sobre el PSA

Según revela un estudio sueco, el análisis de sangre del PSA no es útil en la predicción de cáncer de próstata letal en hombres con riesgo a desarrollarlo. El trabajo coordinado por Katja Fall, investigadora del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, ha sido publicado recientemente en la revista Journal of the National Cancer Institute.

En el estudio participaron 267 hombres diagnosticados con cáncer de próstata en estadios iniciales sin tratamiento pero con estrecha vigilancia con el objetivo de detectar cualquier signo de progresión de la enfermedad durante dos años. Los valores iniciales del PSA y sus índices de progresión están relacionados con el avance del cáncer. Pero este estudio revela que las lecturas de niveles de PSA no distinguen entre el desarrollo de un tumor prostático letal y el bajo riesgo de progresión. Aunque Fall resalta que estos resultados sólo indican que «hay que esforzarse en encontrar otro método diagnóstico» que prediga de forma más especifica con el objetivo de concretar el tratamiento. Y las soluciones pasan por encontrar marcadores moleculares presentes en este tipo de tumores.

Pese a los resultados, una investigación estadounidense realizada con una muestra de 1.000 participantes seguidos durante siete años, publicada dos años atrás, demuestra que los niveles de PSA sí son un pronosticador preciso de progresión posterior. Según los autores, el estudio sueco tiene algunos sesgos ya que las conclusiones se desprenden con demasiada rapidez. Cuando sólo una pequeña parte de los participantes, el 13%, había desarrollado cáncer de próstata letal o había fallecido por esta causa, hicieron extensible el resultado al resto de participantes. Por este motivo, aseguran, es preciso un mayor seguimiento para concluir que el PSA no es un indicador exacto.

LA GLÁNDULA

El cáncer de próstata es un tipo de tumor maligno que se desarrolla por el crecimiento incontrolado de las células, con el consiguiente aumento de la glándula que provoca presión sobre la vejiga y la uretra, impidiendo la salida normal de orina. La mayoría de estos tumores crece muy lentamente aunque siempre existe la posibilidad de diseminación de las células cancerosas a través de los vasos linfáticos, con afectación de los ganglios, y del torrente circulatorio llegando a la diseminación en cualquier parte del organismo (metástasis).

Una de las estrategias que usualmente se siguen en pacientes con bajo riesgo de desarrollar cáncer o con tumores localizados es la «espera vigilante», igual que en pacientes de edad avanzada. Los expertos aseguran que «más hombres mueren con cáncer de próstata que a causa de él». Sin embargo, requiere de evaluaciones periódicas y de determinaciones de niveles de PSA.

La próstata es una glándula, del tamaño de una nuez, presente en los hombres y situada alrededor del cuello vesical y parte de la uretra, por delante del recto. Secreta un líquido blanquecino y viscoso, que se mezcla con el esperma en el momento de la eyaculación. Existen vasos linfáticos que rodean la próstata y que desembocan en los ganglios linfáticos pélvicos.

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