Miedo a volar

Uno de cada seis viajeros sufre cuando viaja en avión
Por miren 11 de diciembre de 2002

Casi dos mil millones de personas, más del 30% de la población mundial, viaja en avión. Sin embargo, uno de cada seis pasajeros sufre cuando está en el aire. Es el medio de transporte más fiable y seguro de todos los que existen, con menos muertes que los accidentes de tráfico. No obstante, hay personas que sienten fobia a volar. Los expertos consideran que se trata de un problema mental, más que real. Precisan que es fundamental conocer la causa exacta que provoca ese miedo para combatirlo de la manera adecuada.

Ansiedad y estrés

Aunque algunos viajeros sienten miedo a volar, las estadísticas indican que el avión es el medio de transporte más seguro. El año pasado se produjeron cerca de 4.000 muertes en los más de 100.000 accidentes ocurridos en las carreteras españolas, según datos publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT). Este trágico balance contrasta con los números que ofrece la Comisión de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, organismo perteneciente al Ministerio de Fomento, que en 2001 contabilizó 67 accidentes e incidentes aéreos, con ninguna víctima mortal. Estos datos confirman que el porcentaje de accidentes en relación al número de vuelos es insignificante.

Sin embargo, según la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), uno de cada seis pasajeros teme tomar un avión. Esto significa que si en un vuelo viajaran 100 personas, 17 de ellas estarían pasando por “un mal trago”. El año pasado más de 1.600 millones de usuarios eligieron el avión en sus desplazamientos, pero cuantificar el número de personas que sufre esta patología es muy difícil. “No todo el mundo la reconoce”, afirma Esther Sánchez, coordinadora de los cursos para vencer el miedo a volar, que patrocina la compañía Iberia.

La aviofobia o pánico al avión es un trastorno de ansiedad que se produce en los pasajeros que no tienen la situación bajo control. “Es un problema real e importante que afecta a muchas personas y que les invalida tanto en su vida profesional como personal”, asegura Sánchez. Las situaciones que provocan en los pasajeros alta tensión se originan por diversas razones. Estas no siempre son negativas -como retrasos en la salidas de los vuelos, problemas en la puerta de embarque o cancelaciones-. “También las hay positivas, porque el estrés que ocasionan situaciones de gran responsabilidad como tener un niño o conseguir un ascenso en el trabajo provocan igualmente este tipo de trastorno”, explica.

Es frecuente que se asocie el miedo a volar con otras fobias como claustrofobia y agorafobia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los niveles de ansiedad pueden verse aumentados por la presencia de otros factores relacionados con el estrés y desórdenes de la personalidad.

La sensación de ahogo se produce momentos antes de emprender el viaje. En el avión, a miles de metros de altura, el temor a que se produzca un accidente puede provocar reacciones de todo tipo. Hay quienes no resisten la presión y hablan sin parar con su compañero de asiento. Otros, desahogan su pánico con las azafatas, y hay quién llega a desobedecer las normas de aviación civil y se quita el cinturón de seguridad.

Perfil y síntomas

CISS, la empresa que mantiene un acuerdo de colaboración con Iberia para impartir cursos para perder el miedo a volar, describe qué tipo de personas sufren aviofobia. Normalmente se trata de individuos de nivel intelectual medio-alto, a los que se les dispara la imaginación por cualquier ruido y piden muchas explicaciones. Ocupan cargos de responsabilidad en sus empresas, por lo que están acostumbradas a mandar y a controlar todo tipo de situaciones.

El usuario con miedo a volar presenta síntomas como sudores en las manos, tensión muscular, respiración rápida y profunda o aceleración del pulso.

Las causas por las que un viajero puede llegar a experimentar una situación incómoda o desagradable en un avión son diversas y variadas:

  • La falta de espacio en la aeronave. El habitáculo donde se sienta el pasajero es pequeño y cerrado. Esto crea una especie de claustrofobia desde el mismo momento en que se sienta. Las diminutas ventanas, como único medio de contacto exterior, aumentan las posibilidades de sufrir pánico.
  • La altura a la que vuela el avión, a miles de metros del suelo, crea un clima de inseguridad que puede desencadenar en pánico.
  • Volar de noche o sobre el agua. No ver tierra debajo de los pies o viajar completamente a oscuras durante muchas horas provoca auténtico pavor, ya que el viajero no cuenta con ningún elemento visual de referencia. Sucede en vuelos largos y transoceánicos.
  • Las turbulencias. Se trata de una de las causas que más temor producen. En el caso de las aeronaves el principal obstáculo con el que se encuentran son las nubes y el viento. Cuando el aire sopla fuerte o pasa por una zona tormentosa, el avión se mueve mucho.
  • Accidentes o actos terroristas. Los viajeros, más aun después de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001, temen un posible secuestro del avión o atentado. Esto produce miedo e inquietud.

    Cursos para vencer el miedo

    El miedo a volar se puede superar, pero para ello es necesario conocer con antelación los factores que desencadenan ese comportamiento y tratarlos de manera conveniente.

    Las posibles soluciones a esta fobia dependen del paciente. A su disposición se encuentran desde técnicas de mentalización, hasta cursos impartidos por las propias compañías aéreas. En este sentido, Iberia -a través de CISS- ofrece desde hace más de diez años este servicio para quienes presentan esta patología. Los cursos se imparten una vez al mes, viernes y sábados. Su coste es de 450,76 euros al año. “Tenemos problemas para agrupar a tanta gente”, comenta su coordinadora, Esther Sánchez.

    Estas clases se dividen en una parte teórica y otra práctica. En la primera de ellas un psicólogo ayuda al alumno a superar su miedo a través de ejercicios de autocontrol que le ayudan a relajarse en los momentos de tensión. Después del tratamiento clínico, un piloto mostrará la parte más técnica del curso.

    El apartado práctico del curso se organiza en dos fases. En la primera, los alumnos experimentan situaciones en las que hay turbulencias, incendio de un motor, aterrizaje forzoso, etc. En la segunda, vuelan de Madrid a Barcelona.

    Al igual, que Iberia, otras compañías aéreas españolas imparten cursos para vencer el miedo a volar. Es el caso de Spanair. A través de la institución Alas y Raíces se ofrece la posibilidad de transformar el vuelo en una experiencia agradable y digna de disfrutar. En este sentido, la aerolínea ofrece desde principios de este año un curso dirigido a grupos integrados entre tres y ocho personas. “El objetivo es poder personalizar más nuestra metodología y lograr un efectivo seguimiento posterior”, afirma el piloto Ricardo Gatti, profesor de los cursos.

    La metodología empleada se divide en 12 horas de clases teóricas, repartidas entre las tardes de los viernes y todo el sábado. La parte práctica consiste en realizar un vuelo el domingo. El citado piloto y una psicóloga trabajan juntos y estudian todo lo relativo al conocimiento de un avión, su fabricación y elementos de seguridad, incluidas las técnicas de relajación y visualización. “Buscamos que la persona controle sus pensamientos, logre relajarse y autoayudarse en los momentos de tensión”, apunta Gatti. Estos cursos tienen una periodicidad mensual y su precio es de 540 euros, incluido el vuelo.

    Abstenerse de volar

    Aunque “volar es seguro”, como recuerda en su página web la Dirección General de Aviación Civil en España, dependiente del Ministerio de Fomento, este organismo recomienda que se abstengan de viajar las personas con problemas específicos. Estos son algunos de ellos:

    • Personas que se hayan sometido a una operación quirúrgica reciente: en especial, ocular, de abdomen o pulmonar.
    • Con una pierna escayolada
    • Si se ha sufrido un infarto, una angina de pecho o si se tienen trastornos circulatorios.
    • Ante una enfermedad pulmonar o insuficiencia respiratoria.
    • Personas que han padecido o sufren sinusitis crónica, infecciones del oído medio u otitis.
    • Si se tienen congestiones nasales, derivadas de infecciones o alergias respiratorias.

    Desde Aviación Civil se recomienda que las personas que sienten cierta aprensión o sufren cuando vuelen consulten su caso con el médico de cabecera.