Muelas del juicio: ¿siempre hay que quitarlas?

Las muelas del juicio suelen erupcionar entre los 17 y los 25 años. Su extracción se recomienda en determinadas situaciones, como infecciones o cuando interfieren en tratamientos de ortodoncia
Por Sonia Recio 17 de marzo de 2026
extracción de muelas del juicio
La extracción de las muelas del juicio está entre las intervenciones más frecuentes en odontología, aunque no siempre es necesaria. Solo se recomienda cuando cuando estas piezas dentales suponen un riesgo para la salud bucodental o comienzan a causar problemas. En este artículo explicamos por qué aparecen estos molares, en qué casos conviene extraerlas y cómo es tanto la intervención como la recuperación.

Qué son las muelas del juicio y para qué sirven

Las muelas del juicio son dientes que suelen erupcionar entre los 17 y los 25 años, coincidiendo con el paso a la edad adulta. De ahí su nombre: tradicionalmente se asociaban al momento en que una persona alcanzaba el “juicio” tras dejar atrás la adolescencia.

Aparecen cuando la dentadura ya está completamente desarrollada y el hueco disponible en los maxilares es limitado. Esa falta de espacio explica que, con frecuencia, salgan de manera parcial, queden retenidas bajo la encía o se coloquen en una posición incorrecta.

Forman parte de la dentición normal, pero hoy cumplen un papel mucho menos relevante que en el pasado. Antaño la dieta era más dura y fibrosa, los dientes se desgastaban antes y el maxilar tendía a ser más amplio, lo que dejaba hueco para que estos molares salieran sin dificultad. Actualmente, con una alimentación más blanda y mejores hábitos de higiene, los dientes se conservan intactos durante más tiempo y el maxilar suele ser más pequeño. 

¿Las muelas del juicio salen siempre?

Las muelas del juicio no siguen un patrón uniforme. Aunque lo más habitual es que erupcionen en la juventud, su comportamiento puede variar mucho: pueden salir antes, durante la adolescencia temprana; hacerlo más tarde, incluso pasados los 30; o no llegar a aparecer nunca. Esta variabilidad depende de factores como la genética, el tamaño del maxilar y el espacio disponible en la arcada dental.

A esta diversidad en la forma de erupcionar se suma otro hecho bastante frecuente: no todas las personas desarrollan estas piezas dentales. Según el Consejo General de Dentistas, alrededor del 10 % de la población no forma ningún tercer molar y cerca de una de cada cuatro personas carece al menos de uno porque nunca llega a desarrollarse.

cuándo salen las muelas del juicio
Imagen: www.kaboompics.com

También es habitual que las muelas del juicio permanezcan retenidas en el hueso, sin llegar a salir a la superficie y sin causar síntomas. En muchos casos se descubren de forma casual durante una radiografía dental rutinaria.

¿Cuándo conviene extraer las muelas del juicio?

Si las muelas del juicio están bien alineadas, no provocan molestias y se pueden limpiar correctamente, la mayoría de los odontólogos prefiere seguir su evolución mediante revisiones periódicas y radiografías, en lugar de extraerlas de forma preventiva. 

La extracción solo se recomienda cuando estas piezas dentales suponen un riesgo para la salud bucodental o comienzan a causar problemas. Las situaciones más habituales que justifican su retirada son las siguientes:

🦷 Infecciones recurrentes

Cuando la muela erupciona solo de forma parcial, queda cubierta por un pequeño “bolsillo” de encía donde se acumulan bacterias. Esta situación puede provocar inflamación y episodios repetidos de infección, conocidos como pericoronaritis.

🦷 Dolor persistente o inflamación

La presión de la muela del juicio al intentar salir puede provocar molestias, inflamación de la encía o dolor en la zona posterior de la boca.

🦷 Caries difíciles de tratar

Su posición, muy al fondo de la boca, dificulta tanto la higiene diaria como el acceso del dentista. Por eso es más fácil que aparezcan caries profundas, tanto en la muela del juicio como en el molar contiguo.

🦷 Mala posición o impacto en otros dientes 

Si la muela crece inclinada o empuja a los dientes vecinos, puede alterar la alineación de la dentadura, la mordida o comprometer el resultado de un tratamiento de ortodoncia.

🦷 Quistes o lesiones asociadas 

En algunos casos, la muela retenida puede originar quistes o afectar al hueso circundante.

🦷 Falta de espacio evidente 

Cuando las radiografías muestran que no hay espacio suficiente para que la muela salga correctamente, el especialista puede recomendar su extracción como medida preventiva.

¿Cómo se realiza la extracción de las muelas del juicio?

La intervención de extracción de las muelas del juicio se realiza con anestesia local y dura entre 20 y 45 minutos, dependiendo de la posición de la pieza, si ya está erupcionada o permanece retenida en el hueso. Es un procedimiento ambulatorio: el paciente se va a casa el mismo día.

dentista agujas
Imagen: Karolina Kaboompics

Si la muela está parcial o totalmente cubierta por la encía, el cirujano hace una incisión mínima para acceder a ella. En los casos más complejos, el especialista opta por seccionar en fragmentos la muela para facilitar su extracción sin dañar los tejidos adyacentes ni las estructuras cercanas, como los nervios. La herida se sutura con puntos reabsorbibles y se prescribe medicación para controlar inflamación y prevenir infecciones.

¿En qué consiste el postoperatorio?

Tras la extracción de las muelas del juicio es habitual que aparezca inflamación leve, dolor en la zona o un pequeño sangrado durante las primeras horas. Estos síntomas suelen controlarse bien con los analgésicos o antiinflamatorios recetados por el odontólogo. Estas molestias disminuyen en torno al tercer y quinto día, y la cicatrización completa suele producirse en una o dos semanas. 

Si aparece dolor intenso que no mejora con la medicación, fiebre, la inflamación empeora con el paso de las horas o se detecta mal olor o sabor persistente en la boca —posibles signos de infección—, es importante consultar con el odontólogo para descartar posibles complicaciones.

Para favorecer una buena recuperación, conviene seguir algunas recomendaciones sencillas:

  • Aplicar frío local en la zona durante las primeras horas para reducir la inflamación.
  • Evitar alimentos muy duros, calientes o picantes, ya que pueden irritar la herida. Es preferible optar por comidas blandas y templadas, fáciles de masticar.
  • No fumar ni consumir alcohol durante las primeras 24-48 horas.
  • Mantener una buena higiene bucal: realizar enjuagues suaves con agua salada desde el primer día y cepillar los dientes con cuidado alrededor de la zona a partir del segundo día.
  • Evitar el deporte de impacto, así como succionar con pajitas o escupir con fuerza durante las primeras 72 horas. Estos gestos pueden desplazar el coágulo que protege la herida y retrasar la cicatrización, aumentando el riesgo de infección o sangrado.
Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin, Whatsapp, Telegram o Youtube