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Cómo enfrentarse a la enfermedad de Crohn

Esta patología, que provoca la inflamación del intestino, la padecen más de 65.000 españoles

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 21 marzo de 2002
La enfermedad de Crohn es, junto con la colitis ulcerosa, una de las dos entidades englobadas en el concepto de enfermedad inflamatoria intestinal. Con este término se designa a los procesos inflamatorios del intestino de causa desconocida y evolución crónica con brotes y remisiones que cursan con alteraciones de la función intestinal y síntomas secundarios a dicha inflamación.

El hecho de que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa se incluyan en el término enfermedad inflamatoria intestinal se debe a que comparten ciertas semejanzas: síntomas, respuesta al tratamiento con fármacos similares, factores genéticos y hallazgos epidemiológicos (distribución geográfica, edad, sexo, raza, hábitat y clase social). A veces, es difícil distinguir entre una y otra.

La diferencia está en que la colitis ulcerosa sólo afecta al intestino grueso a nivel de mucosa, mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier tramo del tracto digestivo desde la boca hasta el ano, aunque el final del intestino delgado (el íleon terminal) suele ser la parte más afectada.

La enfermedad de Crohn se encuentra distribuida por todo el mundo con un claro predominio en los países industrializados del mundo occidental, sobre todo en el Norte de Europa y Norteamérica. En España padecen esta patología más de 65.000 personas. El número de afectados en nuestro país se ha multiplicado por cinco en los últimos 15 años, pasando de 1,5 a 5,5 casos anuales por cada 100.000 habitantes. La población joven entre los 15 y los 25 años es la más afectada, con cierto predominio en el sexo femenino.

En cuanto a la posible herencia genética, hay que destacar que, si existe un familiar afectado por cualquier forma de enfermedad inflamatoria intestinal, el riesgo de padecer alguna de ellas se multiplica por diez; aproximadamente un 15% de los enfermos tiene un familiar que también lo está. Otros factores a tener en cuenta son el tabaco, los antiinflamatorios, los anticonceptivos orales, ciertas enfermedades infecciosas y una dieta rica en azúcares refinados y pobre en fibra.

Reconocer los síntomas

Los síntomas iniciales de la enfermedad de Crohn suelen ser muy variados y a veces poco específicos, por lo que no es raro que pasen meses o incluso años hasta que se hace un diagnóstico definitivo.

El dolor abdominal es el síntoma más frecuente, presente en un 60-80% de los pacientes, de predominio en la parte central e inferior derecha del abdomen. Generalmente es de tipo cólico, es decir, a modo de retortijones.

La diarrea es otro síntoma habitual. Se presenta en más de la mitad de los pacientes y a veces se acompaña de sangre. La pérdida de peso y de apetito, anemia, fiebre, aparición de una masa abdominal y enfermedad perianal con presencia de abscesos y fístulas, son otras afecciones que nos alertan de la presencia de la patología.

La enfermedad de Crohn no se limita al intestino. En muchas ocasiones aparecen las llamadas manifestaciones extraintestinales de la enfermedad y pueden afectarse las articulaciones, los ojos y la piel. También aumenta la frecuencia de cálculos en los riñones y la vesícula biliar, osteoporosis, y tromboembolismos. Como consecuencia de la mala absorción de alimentos, se puede llegar a retrasar el crecimiento en los pacientes jóvenes y las formas de larga evolución pueden degenerar en cáncer de colon. Por eso es fundamental el control estricto por un especialista digestivo.

Tratamientos

La enfermedad de Crohn no tiene un origen exacto y no se cura nunca, ya que es una patología crónica. Pero existen varios tratamientos eficaces, aunque no exentos de efectos secundarios, que permiten controlar la enfermedad a aproximadamente un 85% de los afectados. Los objetivos primordiales del tratamiento son conseguir la remisión de los brotes y evitar las recaídas.

La enfermedad se asocia frecuentemente a deficiencias nutricionales; por ello, debe asegurarse una dieta equilibrada con suplementos vitamínicos y, en caso de anemia, añadir hierro y/o ácido fólico.

También esta el tratamiento farmacológico, que se basa en la administración de antiinflamatorios, antibióticos y anticuerpos. Estos medicamentos se pueden administrar de forma oral, pero cuando hay brotes graves o complicaciones es preciso el ingreso hospitalario y su administración intravenosa.

En la enfermedad de Crohn la cirugía no es curativa, puesto que hasta en un 30-35% de los pacientes que se operan la enfermedad reaparece en cualquier otro segmento intestinal. Sólo está indicado intervenir para tratar las complicaciones (obstrucción intestinal, abscesos, fístulas, perforación, hemorragia masiva, retraso en el crecimiento) o cuando un brote agudo no responde al tratamiento conservador. Sin embargo, dos tercios de los pacientes tendrán que pasar por un quirófano en algún momento de su vida.

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