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Una dieta alta en fructosa podría aumentar la presión sanguínea

Por el contrario, un fármaco utilizado para tratar la gota parece proteger frente a este incremento

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 25 septiembre de 2009
Un estudio dirigido por Santos Pérez-Pozo, nefrólogo del Hospital Mateo Orfila en Menorca, concluye que una dieta alta en fructosa aumenta la presión sanguínea, mientras que un fármaco utilizado para tratar la gota parece proteger frente a este incremento de tensión. El trabajo, en el que también ha participado Richard Johnson, de la Universidad de Colorado en Denver, se ha hecho público durante una conferencia sobre la hipertensión de la Asociación Americana del Corazón que se celebra en Chicago.

Ésta es la primera evidencia del papel que la fructosa ejerce en la subida de la presión sanguínea, así como de la influencia del descenso de ácido úrico en la protección contra el aumento de la presión, afirman los investigadores. El estudio desvela que el consumo excesivo de fructosa aumentaría el inicio del síndrome metabólico, un conjunto de factores de riesgo asociados con el desarrollo de la enfermedad cardiovascular y la diabetes tipo 2. Por otra parte, el fármaco para la gota parece detenerlo, al reducir el ácido úrico, que afecta a la presión sanguínea.

La fructosa, uno de los azúcares de la dieta, constituye alrededor de la mitad de las moléculas del azúcar de mesa y del sirope de maíz alto en fructosa, un edulcorante utilizado a menudo en los productos empaquetados debido a su reducido coste y a su larga duración. La glucosa supone la otra mitad de los azúcares. La fructosa es el único azúcar común que ha confirmado su influencia en el aumento de los niveles de ácido úrico. Los pacientes con hipertensión, diabetes y enfermedad renal a menudo tienen niveles elevados de ácido úrico y gota.

Los investigadores evaluaron a 74 hombres adultos con una edad media de 51 años que consumían, además de su dieta habitual, una dieta que incluía 200 g de fructosa al día. La mitad de los hombres fueron elegidos de forma aleatoria para tomar el fármaco antigota allopurinol y la otra mitad actuaba como controles. Tras dos semanas de dieta, el grupo que tomaba la fructosa y el placebo experimentó un aumento significativo de la presión sanguínea de alrededor de seis milímetros de mercurio en la presión sanguínea sistólica, la que se produce cuando el corazón late, y de unos tres milímetros de mercurio en la diastólica, la que se produce entre los latidos. Por el contrario, los hombres que tomaban la fructosa y el fármaco antigota tenían menores niveles de ácido úrico y no mostraban un aumento significativo en la presión sanguínea.

Síndrome metabólico

La investigación también mostró cambios en la incidencia del síndrome metabólico, considerado así cuando se contemplan tres o más de cinco factores de riesgo: circunferencia de cintura aumentada; altos niveles de triglicéridos; bajos niveles de colesterol protector HDL, de lipoproteínas de alta densidad; hipertensión; y nivel alto de azúcar en sangre en ayunas. Después de dos semanas, la incidencia del síndrome metabólico era superior al doble en los hombres que consumían una dieta alta en fructosa y tomaban la píldora de placebo. Entre los hombres que consumían fructosa y allopurinol casi no se produjeron cambios en la tasa de síndrome metabólico. Esto podría deberse a que el fármaco antigota evitaba que subiera la presión sanguínea por el consumo de la fructosa.

Estos resultados sugieren que la fructosa podría ser una causa del síndrome metabólico y que su consumo excesivo podría contribuir a aumentar los casos de obesidad y diabetes, aseguran los investigadores. El principal riesgo para el exceso de consumo de fructosa en la dieta occidental procede de las bebidas edulcoradas y los alimentos ricos en azúcar o en sirope de maíz. Por su parte, la fruta, que tiene entre 4 y 10 g de fructosa por ración, también contiene muchas sustancias beneficiosas que contrarrestan los efectos de ésta.

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