Avances en investigación alimentaria

Numerosos proyectos de investigación europeos en el ámbito alimentario van dirigidos a la producción de alimentos no sólo más seguros sino de mayor calidad
Por Marta Chavarrías 28 de diciembre de 2006

Los retos de la investigación alimentaria no sólo deben dejar resueltos temas como la inocuidad y seguridad de los alimentos. Fruto de nuevas exigencias y demandas, la Unión Europea ha mantenido en los últimos cuatro años una intensa actividad de investigación destinada a conseguir alimentos de alta calidad y saludables. Reducir la presencia de contaminantes químicos, establecer los riesgos reales de la acrilamida en la salud humana e integrar los datos sobre las principales zoonosis responsables de la mayor parte de brotes son algunos de los proyectos que se enmarcan en las principales acciones comunitarias.

Mejorar los métodos de producción de los alimentos, controlar la epidemiología de las alergias alimentarias, conocer las incidencias de los nuevos alimentos, los funcionales y los que contienen transgénicos, aplicar procedimientos eficaces de trazabilidad en toda la cadena de producción y desarrollar métodos de análisis, la detección y control de contaminantes químicos en alimentos son algunos de los proyectos que forman parte del Sexto Programa Marco de la UE, que se inició en 2002 y que está apunto de concluir. Dentro del paquete de investigaciones que durante cuatro años se han llevado a cabo se encuentra el proyecto Biocop, cuya finalidad ha sido desarrollar métodos capaces de detectar contaminantes químicos presentes en alimentos (pesticidas, hormonas, metales pesados y promotores ilegales de crecimiento).

La presencia de contaminantes en la dieta no ha pasado tampoco desapercibida para Cascade, una red de investigación que se dedica a investigar los efectos que los productos químicos tienen dentro de la cadena de producción de los alimentos. Los expertos analizan la cantidad de contaminantes que absorbe el cuerpo a través de la alimentación y si los productos están o no presentes de forma generalizada en una dieta normal. «Se necesita mucha investigación para entender de qué forma estos productos afectan a la salud de los consumidores, qué efectos tienen y qué papel juegan las variables de edad y sexo», admiten los responsables de esta investigación.

Acrilamida y zoonosis

La investigación alimentaria debe dotar de base científica las decisiones que se toman en este campo

Desde que en 2002 un grupo de expertos daneses publicara un trabajo en el que alertaban de la presencia elevada de acrilamida en ciertos productos, la investigación comunitaria ha materializado en el proyecto Heatox los riesgos que puede tener esta sustancia en la salud de las personas, ya que en animales ha demostrado tener efectos cancerígenos. Como respuesta a la alarma, la Comisión Europea generaba una base de datos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsaba la creación de una red internacional de investigadores.

Otra de las máximas preocupaciones en los últimos cuatro años de investigación han sido las zoonosis, enfermedades que se pueden transmitir de los animales a las personas. Y es que se calcula que casi dos tercios de los patógenos humanos es de origen zoonótico (una gran cantidad de bacterias como campylobacter o salmonela se transmite a través del ganado). Para Anne Ridley, una de las investigadoras de la Red Veterinaria, «los brotes pueden tener graves consecuencias, y a menudo el control queda obstaculizado por las diferencias entre la ciencia médica y la veterinaria». De ahí la importancia de crear herramientas destinadas a recopilar la información que se deriva de los millones de muestras que se recogen cada año en granjas.

Omega 3

Hasta hace relativamente poco había escaso conocimiento científico sobre el efecto de los sistemas de producción agrícola en los alimentos. Numerosos estudios han demostrado ahora que los alimentos tienen un valor alimenticio mayor de lo previsto. Según algunas investigaciones, una leche ecológica comparada con una convencional tiene un 60% más de ácidos grasos beneficiosos con omega 3 que una leche convencional. Los mismos ácidos en pescados y mariscos han demostrado también sus beneficios. Un proyecto europeo indica que los pescados blancos pueden tener un efecto antiinflamatorio importante y un papel importante en la prevención de cáncer intestinal.

También se ha evidenciado que las dietas en las que se incorpora pescado, especialmente bacalao, son esenciales en programas de pérdida de peso y aumentan el potencial antioxidante de la sangre. Otros estudios, que aún se encuentran en desarrollo, incluyen el efecto del pescado en la depresión, algo sobre lo que son necesarias más investigaciones para, tal y como reconoce Janez Potočnik, comisaria europea de Ciencia e Investigación, poder «basar las decisiones sobre los alimentos en evidencias científicas».

BIENESTAR ANIMAL

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Mejorar la salud animal para obtener alimentos más seguros ha sido una de las prioridades en la UE. Los estudios en este campo han demostrado que las condiciones en las que se produce un alimento están directamente relacionadas con su calidad y seguridad. Por este motivo, los proyectos europeos se inclinan a mejorar las prácticas de alimentación, asegurar niveles apropiados de comodidad y reducir el número de enfermedades y lesiones en los animales. Una de la medidas impulsadas ya durante este año ha sido el lanzamiento de un plan de acción sobre protección y bienestar de los animales, que hasta 2010 prevé continuar promoviendo normas en este ámbito, introducir indicadores de bienestar y crear una etiqueta comunitaria para promover los productos obtenidos bajo las máximas exigencias de producción.

Pese que los productos alimenticios considerados respetuosos con los animales son más caros, la demanda está en aumento, tal y como demuestra un estudio del Centro Nacional para la Alimentación según el cual un tercio de la población de Irlanda, Reino Unido, Francia, Italia y Alemania ha reducido el consumo de carnes debido a su preocupación por el bienestar animal. Pese a los avances en este campo, un 51% de los consumidores de la UE reconoce que tiene dificultades para poder identificar en las etiquetas de huevos, leche y carne si el sistema de producción de estos productos es respetuoso o no. Para ayudar a la sensibilización pública sobre la importancia del bienestar animal, el Consejo de Europa (COE), la Unión Europea y la Organización Internacional de Epizootias (OIE) acaban de adoptar la declaración Bienestar animal en Europa: logros y proyectos futuros. En la declaración admiten la importancia de vincular bienestar animal e investigación científica y veterinaria.

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