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Azúcar oculto en los alimentos

Expertos estadounidenses desarrollan un sistema informático que permite conocer las cantidades de azúcares añadidos en más de 2.000 alimentos

La creciente incidencia de sobrepeso y obesidad obliga a tomar medidas que guíen al consumidor a identificar con mayor precisión el tipo de nutrientes que aportan los alimentos elaborados. Expertos estadounidenses en nutrición han elaborado una tabla en la que incluyen las cantidades de azúcares añadidos a los alimentos. De esta manera, los consumidores pueden adoptar un papel activo a la hora de escoger los alimentos, y es a la vez una medida de fuerza para que fabricantes se impliquen en el desarrollo de productos más sanos desde el punto de vista nutricional.

Una nueva herramienta desarrollada por expertos del Centro de Investigación en Nutrición de Beltsville, en EEUU, se alía en la lucha para llevar una dieta sana. En ella, los expertos estadounidenses dan cabida a una «tabla de interés especial» que permite conocer la cantidad de azúcares que se les añaden a los alimentos durante el proceso de su elaboración, tanto en el ámbito industrial como doméstico. En concreto, el instrumento introduce los azúcares agregados a comidas y bebidas. Algunos de estos azúcares se clasifican como «ingredientes», como la miel, el zumo de fruta, el azúcar moreno y el jarabe de malta.

La medida se justifica por la alta incidencia de casos de obesidad y sobrepeso entre la población estadounidense, que ha llevado a las autoridades sanitarias del país a establecer medidas de control y de prevención. Uno de los factores que contribuyen a esta incidencia es el consumo excesivo de azúcares, además de una ingesta excesiva de grasas. Según una investigación llevada a cabo entre 1999 y 2002 por el Grupo de Investigación de Nutrición de EEUU, las personas estadounidenses llegan a consumir una cantidad de azúcares al día similar a lo que correspondería a «23 cucharas pequeñas», lo que se traduce, según el estudio, en unas «460 calorías» al día. Los expertos recomiendan que este aporte no llegue a representar más del 10% del aporte energético diario.

Teniendo en cuenta la importancia que dan las Guías Dietéticas Estadounidenses de 2005 a limitar la cantidad de azúcares agregados en las comidas, la tabla podrá ayudar a los consumidores a identificar los altos contenidos de este ingrediente. La mega-lista no incluye alimentos como la fruta fresca y la leche que, a pesar de que contienen azúcares de forma natural, son una importante fuente de vitaminas y minerales. En muchos otros casos, la cantidad elevada de azúcares no se corresponde con la cantidad de nutrientes, que suele ser muy baja.

Meta-lista

La guía informática pretende ayudar a los consumidores a identificar comidas con altos niveles de azúcares agregados La tabla, denominada Database for added sugars content of selected foods, incorpora por orden alfabético un total de 23 grupos alimenticios, como productos horneados, comidas rápidas y bocadillos, la mayoría de ellos de consumo habitual. Una de las principales ventajas de esta herramienta es que pretende ofrecer al consumidor la posibilidad de conocer cuánto azúcar añadido contiene un determinado producto, lo que se denomina «azúcar oculto», y cuyo problema para la salud denunciaba a principios de 2006 la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Para elaborar la tabla, y debido a que no existe un método analítico que permita distinguir entre azúcares agregados y azúcares que aparecen de forma natural, los expertos del Nutrient Data Laboratory (EEUU), han utilizado los valores de azúcar que aparecen como ingrediente en las etiquetas de los alimentos, así como los carbohidratos totales de los alimentos procesados. Los alimentos que, por ejemplo, no contienen carbohidratos, como carnes y aceites, no se incluyen en la lista. Tampoco aparecen los alimentos que contienen menos del 2% de carbohidratos, como la mayoría de margarinas.

Las pautas para elaborar la tabla tienen en cuenta también los dulcificantes incluidos en alimentos como caramelos, ingredientes de los disacáridos (fructosa, lactosa o glucosa), maíz, arce, malta, miel, concentrados de zumo de fruta (en el caso de que se utilice el dulcificante como ingrediente). Algunos ingredientes como el azúcar crudo no se incluyen en la lista, ni tampoco los oligosacáridos. En total, completan la lista 2.038 alimentos, y se toman los valores de azúcares que establece el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA, en sus siglas inglesas).

Edulcorantes

A principios de año la OCU presentaba un estudio que relacionaba el exceso de azúcares añadidos y las enfermedades cardiovasculares. Refrescos, cereales para niños, yogures azucarados o con frutas y ciertas mermeladas son algunos de los alimentos más edulcorados. Uno de los principales problemas es la incapacidad de los consumidores para identificar la cantidad exacta de azúcar en los alimentos. Teniendo en cuenta que el azúcar simple añadido no tiene valor nutricional sino «puro aporte energético», la OCU alertaba del problema y planteaba acciones como desarrollar normas que obliguen a los fabricantes de alimentos a incluir en sus productos un etiquetado nutricional completo, además de garantizar la ausencia de edulcorantes externos en productos que anuncian «sin azúcar añadido».

BEBIDAS Y REFRESCOS


Una de las recomendaciones para evitar el consumo excesivo de azucáres añadidos es sustituir la ingesta de alimentos procesados ricos en azúcares añadidos (como refrescos, o lácteos) con alimentos con presencia natural del ingrediente (frutas, legumbres o
cereales). Pero la apetencia por los sabores dulces hace difícil esta opción, y más cuando los hábitos alimentarios están años luz de lo que debería ser una dieta sana y equilibrada, según vienen anunciando numerosas investigaciones sobre nutrición. Por ello, en algunos países las autoridades apuestan por aplicar medidas de carácter restrictivo, como la retirada de las máquinas expendedoras de refrescos en colegios.

Un estudio publicado en la revista Pedriatics y realizado por expertos del Children’s Hospital Boston reconoce que, a pesar de que «son escasas» las pruebas que demuestren que las bebidas azucaradas tienen un papel determinante en la obesidad, no lo es el hecho de que el aumento de la obesidad en los últimos años ha ido paralelo al creciente consumo de bebidas con azúcar. Otros datos, aportados por el Instituto de Salud Pública de California, demuestran que el 60% de los anuncios de alimentos promueven productos con alto contenido de azúcar, sodio, grasa y bajo contenido de nutrientes.

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