Ciencia y alimentos

Aplicar la ciencia en el campo de la alimentación incluye la selección, conservación, elaboración, envasado y uso de productos seguros y nutritivos
Por Marta Chavarrías 5 de septiembre de 2012
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Imagen: Jean Scheijen

La producción de alimentos para 2050 tendrá que incrementarse en un 70%, según previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Hacer frente a este reto obligará a modificar algunas de las formas de producción de alimentos para satisfacer a todo el mundo. Pero estos cambios, ¿supondrán una modificación de los alimentos que se coman en un futuro? Lo más probable es que no, aunque se investigará en la creación de nuevos alimentos, como la producción de carne en laboratorio, nutracéuticos u otros desarrollos en este campo. Y es que para garantizar la producción de alimentos, como la agrícola, la investigación jugará un papel muy importante, sobre todo si se tiene en cuenta que el cambio climático añade un cierto grado de incertidumbre.

Las nuevas tendencias en alimentación y los cambios en la producción obligarán a variar, en cierta medida, algunos hábitos de consumo. La aplicación de la ciencia de los alimentos incluye la selección, conservación, elaboración, envasado, distribución y uso de alimentos seguros, nutritivos y saludables.

Carne de laboratorio

El objetivo de la carne de laboratorio es buscar fuentes de proteína animal menos costosas y contaminantes
La tendencia de los últimos años en el campo de la investigación ha sido el desarrollo de carne «cultivada» en el laboratorio. Para ello, los expertos han utilizado tiras del tejido muscular con células madre extraídas de las vacas. Una de las primeras veces en las que se mencionó la carne de laboratorio fue en el campo de la astronomía, cuando se intentó investigar si este tipo de carne podría utilizarse en el espacio.

Carne cultivada en el laboratorio, ingeniería, in vitro, tubo de ensayo… Las denominaciones son distintas, pero la idea es la misma: buscar fuentes de proteína animal menos costosas y menos contaminantes. La investigación hacia la carne que no procede de un animal se ha visto favorecida por un creciente interés en las células madre. Los defensores de este tipo de desarrollo cárnico, que aún no se comercializa, aseguran que se podría aliviar la contaminación asociada a la producción de carne. Pero para que tenga éxito, el resultado final tiene que ser algo comestible, nutritivo, asequible y fácil de producir. Uno de los retos es conseguir que esta carne tenga el mismo gusto, o al menos parecido, a la carne convencional. Según las investigaciones realizadas hasta el momento, el sabor tendría que proceder de aromas artificiales.

Cambios en la producción agrícola

Una de las principales causas de posible cambio en la alimentación será el calentamiento global, con consecuencias directas en la agricultura y en las condiciones de cultivo. Este calentamiento podría tener efectos negativos en el rendimiento de las plantas y, por tanto, acabar en una mayor escasez de alimentos, sobre todo en las zonas en desarrollo. Para evitarlo, ya se apuntan algunas medidas, como la creación de variedades más resistentes a los factores ambientales. La modificación genética también puede convertirse en una gran aliada de la producción agrícola para el diseño de plantas más resistentes a plagas.

En materia de investigación agrícola, es necesario desarrollar nuevas variedades de cultivo con mayor rendimiento, pero que necesiten menos agua o fertilizantes, que sean más resistentes a la sequía, al calor o a las plagas. Los nuevos cambios y las nuevas ideas para la agricultura obligan a aplicar un enfoque multidisciplinario que involucre a biólogos, agrónomos y agricultores.

EL ENVASE DEL FUTURO

Los envases no se escapan a los cambios de tendencias en alimentación. Algunos de los envases que se encuentran en el mercado son, según Ainia, más económicos, con mayor capacidad para alargar la vida útil de los alimentos y aportan nuevas funcionalidades al consumidor. Los que mayor salida tienen son los activos, inteligentes, con biopolímeros, que informan sobre la vida útil del alimento o con control de migraciones. Desde que la tecnología llegó al envasado, se creó una herramienta útil para conservar los alimentos perecederos imprescindible en la industria alimentaria. La función básica de cualquier envase es hacer que los alimentos duren más tiempo, a la que se han añadido otras funciones específicas, como cambio de color del envase cuando se altera el producto.

Uno de los retos más importantes a los que se ha enfrentado la industria alimentaria ha sido el desarrollo de productos antimicrobianos. Estos materiales deben tener la capacidad de destruir los microorganismos patógenos sin que se alteren los alimentos. En el caso de los envases activos, no funcionan como un sistema de protección física pasivo, sino que interactúan con el medio y contribuyen a la mejora de la calidad del producto y a prevenir el deterioro natural.

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