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Control en el comercio internacional de alimentos

La introducción de nuevos productos en el mercado europeo obliga a establecer estrictos controles de seguridad para evitar la exposición a nuevos riesgos alimentarios

La tendencia o necesidad de consumir alimentos procedentes de distintos lugares del mundo aumenta cada vez más. Por ello, la importación de alimentos de países no pertenecientes a la Unión Europea o de países en desarrollo es una práctica cada vez más frecuente. Este hecho expone al consumidor a nuevos riesgos por posibles contaminaciones que pueden producirse en cualquier momento de la elaboración, lo que obliga a establecer estrictos controles en puestos fronterizos y a armonizar los niveles máximos para sustancias tóxicas.

La advertencia ha sido estudiada por Michael Doyle, microbiólogo de la Universidad de Georgia, en una presentación en la American Society for Microbiology, en Boston. Según el experto, el comercio con países en desarrollo plantea un mayor riesgo de contaminación ya que las normas sanitarias de cada país difieren unas de otras. Doyle insiste en que la responsabilidad de garantizar los alimentos importados en el país donde van a ser consumidos debe recaer en la industria alimentaria y no solamente en los órganos reguladores. Según el microbiólogo, las industrias elaboradoras de alimentos deberían ser las responsables de garantizar la seguridad de sus productos así como de llevar a cabo correctas prácticas sanitarias. La industria se encarga de producir alimentos seguros y el gobierno se responsabiliza de verificar que se está llevando a cabo correctamente.

Los pequeños agricultores, por ejemplo, lo que buscan es sacar el máximo rendimiento de sus parcelas. Para ello, algunos utilizan grandes cantidades de plaguicidas o antibióticos, así como estiércol animal sin tratar como fertilizante de cultivos, lo que aumenta la posibilidad de contaminación de los alimentos. Doyle hace hincapié, sin embargo, en que numerosas industrias alimentarias de las zonas más problemáticas están ya realizando los pertinentes controles de seguridad en toda la cadena productiva para garantizar que los alimentos obtenidos sean totalmente seguros. El consumidor nunca debe pensar que los alimentos que provienen de otros países no son seguros.

Seguridad en los alimentos de origen animal

La carne, la leche y los productos de origen animal son los que más se comercializan y se importan en todo el mundo. Para garantizar su seguridad en todo el proceso de elaboración y evitar la contaminación, se han establecido unos estrictos parámetros que deben seguir tanto los productos que se extraen de los animales como los derivados, ya sean procesados o no. Se incluyen también animales vivos como langostas y moluscos. Los mariscos son uno de los grupos más perecederos por efecto de la contaminación, por lo que aumenta la necesidad de cumplir con estrictas normas de seguridad en todo su trayecto.

La entrada de productos de origen animal procedentes de otros países obliga a cumplir con los siguientes requisitos:

  • El país de origen debe figurar en la lista de países autorizados por la UE para la importación.
  • Los productos deben proceder de establecimientos autorizados por la UE en su país de origen.
  • Es obligatoria la expedición de un certificado sanitario, cuyo modelo oficial varía en función del país o el producto.
Se incluyen además las llamadas decisiones específicas de la Comisión Europea, que establecen los certificados veterinarios que deben acompañar todas las importaciones y que han de ir firmados por un veterinario oficial del país de origen. Con ello se garantiza que se cumplen las condiciones para la importación dentro del ámbito comunitario.

Cuando los alimentos llegan a territorio europeo se someten a exámenes que llevan a cabo veterinarios oficiales en el puesto de inspección fronterizo que les haya sido asignado. Es posible que en el destino final se realicen nuevos exámenes de los productos para garantizar la total inocuidad de los alimentos. Con estas medidas se da por controlado el proceso y se asegura la entrada de material no contaminado en la UE. Por tanto, los alimentos al alcance del consumidor son totalmente seguros.

Condiciones generales de seguridad

Cada vez más se van unificando los distintos criterios de seguridad sobre los niveles tóxicos permitidos

De acuerdo con la legislación alimentaria de cada comunidad, existen normas que se deben aplicar para garantizar la inocuidad de todos los alimentos de importación. Se trata de establecer requisitos relativos a niveles permitidos de contaminantes para que no supongan riesgo para la salud, determinar unos niveles máximos de plaguicidas aptos para los vegetales, elaborar normas en cuanto al uso de aditivos y a la irradiación de los alimentos, pautar un control de los alimentos genéticamente modificados, controlar la aplicación de nuevas tecnologías para la elaboración de nuevos productos, llevar a cabo un estricto control de la posible radioactividad en los alimentos o controlar seriamente el uso de sustancias con efectos hormonales.

Las autoridades responsables de cada comunidad y cada país llevan a cabo el control de estos parámetros. La dificultad puede venir dada por la diferencia de los niveles tóxicos permitidos en los diferentes países. No obstante, se van homogeneizando los criterios de seguridad y se tiende a su unificación.

APOSTAR POR NUEVOS SABORES


El consumidor apuesta cada vez más por probar nuevos sabores procedentes de países extranjeros. Los diferentes sectores de la alimentación han detectado un importante giro en las preferencias del consumidor, lo que ha supuesto un cambio en el tipo de alimentos más vendidos. Un ejemplo de ello es la variada oferta que, sin dificultad, hoy puede encontrarse en cuanto a la alimentación extranjera. Alimentos que antes eran del todo desconocidos ahora pueden llegar a formar parte de las dietas diarias de la población.

El sector de las frutas y las verduras es quizás el que más ha notado esta evolución. En la actualidad, las fruterías están llenas de productos procedentes de las zonas más tropicales del mundo y, lo que antes era catalogado como fruta exótica, ahora no son más que distintas variedades vegetales que han entrado a formar parte de la dieta habitual.

Las nuevas tendencias también han dejado huella en el sector de la panadería. Donde antes únicamente se encontraba una escasa variedad de panes, hoy en día se elaboran infinidad de variantes con un amplio abanico de ingredientes usados. Es también uno de los sectores que más ha evolucionado y uno en los que la innovación ha tenido mayor aceptación. El sector de la carne y del pescado no ha evolucionado tanto, su consumo está íntimamente ligado a la cultura. Sin embargo, a lo largo de la última década han llegado al mercado nuevos pescados más económicos, con distintos sabores y texturas, así como carnes de cebra, avestruz o cocodrilo, entre otras. Es un sector que, de manera más lenta, sigue los pasos de la evolución y la fusión de alimentos en el ámbito mundial.

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