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Las enfermedades virales en la importación de moluscos

Las enfermedades virales en la importación de moluscos

En los últimos años se han obtenido numerosas evidencias de la importancia de las operaciones comerciales internacionales (incluyendo importaciones-exportaciones de diferentes productos naturales, movimientos de animales y vegetales, etc) en la transmisión de una gran variedad de enfermedades, principalmente aquellas relacionadas con productos alimentarios.

Un caso particular son los brotes de enfermedades producidas por el consumo de moluscos contaminados con diferentes virus, principalmente los causantes de gastroenteritis vírica y hepatitis A, que constituyen un peligro importante para la salud pública a nivel mundial. Los controles sanitarios exigidos para las importaciones de moluscos bivalvos por la normativa vigente en la Unión Europea se basan en el número de coliformes fecales, a pesar de haber sido demostrado que este grupo bacteriano es un mal indicador de contaminación viral. Se hace, por tanto, necesario el incluir un criterio virológico en el control sanitario de moluscos importados de terceros países.

La importancia creciente de los moluscos bivalvos como proteína de consumo, junto con la estabilización de la producción pesquera mundial, ha llevado a un desarrollo importante de este campo de la Acuicultura. Así, en los últimos años, tanto el número de explotaciones de cultivo de moluscos como su volumen de producción se han incrementado notablemente en todo el mundo. Además, debido al amplio mercado de este producto en Europa, el volumen de las importaciones, principalmente con origen en países suramericanos, ha experimentado un crecimiento muy importante siendo una estimable fuente de divisas para esos países.

Problemas sanitarios


Sin embargo, este incremento en las importaciones conlleva un problema sanitario asociado, ya que muchas de las áreas geográficas origen de las importaciones, son endémicas para enfermedades que pueden ser transmitidas por moluscos contaminados y cuya incidencia en España y otros países europeos es muy baja o prácticamente nula.

Un buen ejemplo de la implicación de estas operaciones en la aparición de brotes epidémicos es el caso de la pandemia producida por Salmonella typhimurium tipo DT 104 a finales de los años 90, cuya transmisión fue debida al movimiento entre países de ganado bovino contaminado. Esta pandemia mostró una distribución mundial, librándose de la misma solamente Australia y Nueva Zelanda, probablemente debido a los rigurosos controles de cuarentena animal que exigen estos países.

En esos mismos años se registró en Europa, Japón y Norteamérica una pandemia de Yersinia enterocolitica, en la que el ganado porcino actuó como reservorio, y que se pudo relacionar con el movimiento de animales entre los países afectados.

Otro ejemplo de la implicación de las actividades comerciales en la aparición de episodios epidémicos fue el brote de Vibrio parahaemolyticus ocurrido en Estados Unidos asociado al consumo de ostras. La particularidad de este caso es que la variedad de Vibrio causante del brote era típica del sudeste asiático y nunca se había detectado en Norteamérica. La investigación epidemiológica demostró que la diseminación de la bacteria desde Japón a Estados Unidos se produjo como consecuencia de las actividades de los buques petroleros, que utilizan agua de mar como lastre en los tanques y por tanto transportan grandes cantidades de agua entre puertos situados en diferentes áreas del mundo.

En relación con los moluscos bivalvos, en nuestro país hemos sufrido en los últimos años un importante brote de hepatitis A que ha podido asociarse al consumo de almejas coquinas (Donax sp.) importadas de Perú, que es una zona endémica para esta enfermedad. Los primeros casos del brote se registraron en septiembre de 1999 y se dio por finalizado a finales del mismo año. El número de personas afectadas fue de 188, todas en la Comunidad Valenciana, en las que se observaron varios casos de gastroenteritis, vómitos, dolores abdominales y fiebre. Los análisis virológicos realizados mediante métodos moleculares a partir de tejidos de las almejas implicadas demostraron la presencia del virus de la hepatitis A en el 75% de las muestras. Con estas evidencias, las autoridades sanitarias autonómicas y estatales procedieron a la inmovilización de 176.544 Kg de coquinas en la Comunidad Valenciana y de 12.544 Kg en el resto de España.

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