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Medidas de lucha contra la fiebre aftosa

El virus de la fiebre aftosa está presente en 60 países de todo el mundo, según la FAO

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La Comisión Europea acaba de conceder 4,5 millones de euros a la FAO destinados a la Comisión Europea para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (EUFMD, en sus siglas inglesas). Uno de los objetivos de esta iniciativa es prevenir la entrada del virus de la fiebre aftosa desde las áreas afectadas fuera de Europa, especialmente de Iraq, Irán, Turquía y la región del Cáucaso.

Los últimos datos sobre la fiebre aftosa confirman que la enfermedad, que no es perjudicial para los seres humanos pero cuyos efectos reducen significativamente la producción de leche y carne, continúa presente en países como Rusia. A principios de septiembre, las autoridades rusas confirmaban que un brote de fiebre aftosa afectaba ya a más de 210 reses.

El Servicio de Inspección Veterinaria del país mantiene una campaña de vacunación contra el serotipo Asia-1 en todos los territorios marítimos de Rusia. Desde la confirmación de estos nuevos brotes, se habían vacunado ya más de 60 mil reses, 35 mil de ellas procedentes de granjas privadas.

En China, la Organización Internacional de Epizootias (OIE) confirmaba el pasado mes de julio nuevos brotes de fiebre aftosa en la provincia de Gansu y de Qinghai. A pesar de que la enfermedad suele afectar de forma más generalizada al ganado ovino, los brotes detectados tanto en China como en Rusia afectan a ganado bovino. Estos países son los últimos que han sido alcanzados por una oleada que se extendió desde Asia Occidental a través de Asia central hasta alcanzar China en 2003-2004, afectando también a las regiones orientales del continente en 2005.

Medidas de contención

La fiebre aftosa sigue siendo endémica y tiene una frecuencia elevada en muchos países de África, el Oriente Medio, Asia y América del Sur «Los fondos ahora recogidos de la CE permitirán aumentar la vigilancia y el control sobre la fiebre aftosa en países que continúan representando una amenaza para Europa», ha reconocido Keith Sumption, secretario de la EUFMD. Para los expertos, una de las prioridades es mejorar la información que se transmite a las agencias internacionales como la FAO y la OIE, que según Sumption «constituyen aún un motivo de gran preocupación».

Y es que la reacción inmediata constituye una de las bazas primordiales en la lucha contra la fiebre aftosa, según reconocen los expertos. Las nuevas medidas podrán facilitar la actuación de las autoridades, como poder enviar expertos en 24 horas a los países afectados para que analicen la situación, proporcionen apoyo técnico y ayuden a movilizar recursos adicionales.

Los responsables de EUFMD tienen previsto además crear una red paneuropea para la formación y la creación de capacidad con el fin de mejorar los conocimientos técnicos en los distintos países a la hora de reconocer y saber reaccionar ante la fiebre aftosa. Turquía, donde la enfermedad está muy extendida, prepara un programa nacional de diez años para la erradicación de la fiebre aftosa, que se iniciará en 2007 y que cuenta con el apoyo de la EUFMD.

Herramientas de lucha

Uno de los instrumentos internacionales de lucha contra la fiebre aftosa es la Comisión europea para la lucha contra la fiebre aftosa (EUFMD), que no debe confundirse con el de la Comisión de la Comunidad Europea. Fruto de una iniciativa de la FAO, la EUFMD empezó su andadura cuando la enfermedad animal arrasaba Europa después de la guerra. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la promoción de la investigación y en reducir los brotes.

La EUFMD cuenta con una extensa base de datos (con información de la FAO y la OIE) que se utiliza para recopilar el Panorama general de la situación de la fiebre aftosa, que se presenta cada seis meses. Una de las prioridades de cara al futuro es poner más énfasis en proporcionar información de base sobre la enfermedad a los países donde todavía no existe. Esta medida responde a las numerosas posibilidades de que entren materiales que constituyan riesgos de infección en los países miembros de la Comisión.

Amenazas animales

La fiebre aftosa suscita, junto con la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), una de las principales preocupaciones por las distintas autoridades internacionales. En marzo de 2005, la Organización Mundial del Comercio (OMC) daba un trato específico y especial a estas dos enfermedades. Uno de los máximos riesgos de la fiebre aftosa es su propagación a través de las importaciones de animales vivos susceptibles, carne contaminada o productos lácteos de países en los que hay fiebre aftosa.

El virus de la fiebre aftosa puede sobrevivir largos periodos en una variedad de carnes frescas, parcialmente cocidas, curadas y ahumadas, así como en productos lácteos inadecuadamente pasteurizados, que pueden ser introducidos por los pasajeros de los aviones. En líneas generales, suele transmitirse a través del contacto entre animales vivos, alimentando a los cerdos con productos cárnicos crudos infectados, o a través del transporte ilegal de estos productos.

UN BROTE, UNA CRISIS ALIMENTARIA

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Sin duda alguna, uno de los brotes que más estragos ha causado ha sido el del Reino Unido. Durante el año 2001, la enfermedad causó grandes estragos en la cabaña ganadera ovina del país, con más de seis millones de animales sacrificados. Tanto el sector ganadero como la administración británicas han calificado este brote como una de las mayores crisis alimentarias, especialmente por sus consecuencias en el territorio comunitario. Según la FAO, este brote causó daños por valor de 13.000 millones de euros.

Tres años más tarde, en junio de 2004, la EUMFD hacía pública su petición para que ningún gobierno bajara la guardia. Entonces, como ahora, los expertos consideran que el riesgo de nuevos brotes continúa vigente. A principios de 2005, un informe de la Academia de las Ciencias británica señalaba que el Gobierno del Reino Unido había aplicado «medidas adecuadas pero insuficientes» para actuar con emergencia frente a nuevos brotes de fiebre aftosa. La pregunta ahora es si las medidas que se están aprobando pueden ser suficientes en el caso de confirmarse nuevos brotes de fiebre aftosa.

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