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Plan de acción contra la obesidad

Más de 200 millones de adultos de la Unión Europea tienen sobrepeso o están obesos

Los últimos datos aportados por la Comisión Europea corroboran la tendencia ascendente de los casos de obesidad, no sólo entre la población adulta, sino entre la infantil, cuyos casos están aumentando en unos 400.000 cada año. En algunos Estados miembros, un cuarto de la población adulta es obesa. En toda la UE, el problema de la obesidad o el sobrepeso afecta a más de 200 millones de adultos.

Los últimos datos registrados en la Unión Europea relacionados con la incidencia de la obesidad han hecho reaccionar a las principales autoridades comunitarias. Las cifras aportadas por el grupo de trabajo International Obesity Task Force (IOTF) indican que es posible que se haya subestimado el problema de la obesidad en Europa, ya que algunos países han declarado cifras inferiores a las reales, y que más de 200 millones de adultos de toda la Unión Europea pueden tener sobrepeso o estar obesos.

Para Markos Kyprianou, comisario europeo de Sanidad y Protección de los Consumidores, la obesidad está «aumentando con gran rapidez, y los centímetros que gana la cintura de los europeos acarrean consecuencias desastrosas para la salud pública». El compromiso al que ha llegado la UE establece lazos con la industria y los grupos de consumidores, los expertos sanitarios y los líderes políticos y con los responsables sanitarios de EEUU.

El pasado 12 de mayo, decenas de expertos se reunían en Bruselas para analizar el alcance de la epidemia de la obesidad, especialmente preocupante entre la población infantil, y presentaban algunas de las principales acciones para desarrollar durante 2006. Se continúa así la acción iniciada en diciembre de 2005 y presentada por el Ejecutivo comunitario con la iniciativa Fomentar una alimentación sana y la actividad física: una dimensión europea para la prevención del exceso de peso, la obesidad y las enfermedades crónicas. Y es que la obesidad está relacionada con un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, hipertensión, enfermedades respiratorias o artritis. Según la Comisión Europea, se calcula que la obesidad supone entre el 2% y el 8% de los costes sanitarios.

Plataforma antiobesidad

Las cifras de sobrepeso entre la población infantil están aumentando en unos 400.000 niños cada año No parece gratuita pues la acción antiobesidad que emprende la UE y que se materializa con la Plataforma de Acción sobre la dieta y la actividad física, en la que están representados 34 sectores de la alimentación y une a industrias de alimentación, el comercio minorista, el sector de la restauración y la publicidad a escala europea, a las organizaciones de consumidores y a las ONG que trabajan en el ámbito de la salud. La Plataforma tiene previsto presentar en los próximos meses planes de acción detallados sobre las actividades que van a emprender para promover dietas más sanas y la práctica de ejercicio. Kyprianou reconocía poder adoptar en 2006 «las primeras iniciativas con efectos prácticos».

¿Es realista esperar que sectores como el de la industria alimentaria y organizaciones de consumidores trabajen conjuntamente? ¿Cuáles son las mejores herramientas para evaluar el efecto de la obesidad? ¿Hasta qué punto la información que acompaña a los alimentos es la más adecuada? ¿Qué papel desempeña la investigación en la lucha contra la obesidad? De todos estos interrogantes, que toman forma de desafío en la lucha contra la obesidad, el del etiquetado es uno de los que mayor atención recibe ya que la Plataforma se compromete a revisar la legislación sobre etiquetado alimentario. Esta acción parte de la necesidad de mejorar la comprensión de los niveles de conocimiento e información sobre temas como la comunicación comercial.

Propuesta parlamentaria

El camino para reducir la prevalencia de la obesidad pasa por ofrecer a los consumidores información nutricional rigurosa y veraz. Coincidiendo con el encuentro de la Plataforma, el Parlamento Europeo acaba de aprobar un compromiso con el Consejo de la UE para limitar en las etiquetas de los alimentos el uso de mensajes alusivos a sus ventajas para la salud de las personas, como «es bueno para…» o «ayuda a adelgazar». La medida prevé no sólo controlar este tipo de mensajes sino armonizar la adición de vitaminas, minerales y otras sustancias a los alimentos.

La propuesta parlamentaria excluye el uso de alegaciones como «bajo contenido de materias grasas» en las etiquetas excepto en el caso de que se use con un producto que no contenga más de tres g de grasa por cada 100 g o 1,5 g de grasa por 100 mililitros en el caso de productos líquidos. La normativa prohíbe atribuir a un producto alimenticio propiedades de prevención, tratamiento o curación de una enfermedad si no se dispone de una autorización previa. El periodo para obtenerla, que oscila entre un año y medio y dos, podría reducirse a un máximo de ocho meses con un «procedimiento acelerado».

En el caso de las bebidas alcohólicas, el Parlamento ha acordado que las que contengan más del 1,2% de alcohol sólo podrán llevar como mensaje nutricional que son bajos en alcohol o de poco valor energético.

GENES Y OBESIDAD

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¿Qué provoca que una persona sufra obesidad? Parece que no sólo hábitos alimentarios inadecuados y un estilo de vida sedentario influyen. Según un estudio realizado por expertos de la Universidad de Boston y publicado recientemente en Science, existe un rasgo genético que predispone a la obesidad. Los expertos, dirigidos por Michael F. Christman, admiten que casi la mitad de este riesgo está determinado por los genes tras identificar una variante genética, ubicada en el cromosoma 2, que se relaciona con el 5% de los casos de obesidad.

La predisposición a la obesidad podría encontrarse en el gen denominado INSIG2, que produce, aseguran los expertos, una proteína que inhibe la producción de ácido graso y colesterol. Aunque aún falta por conocer los mecanismos precisos de los genes, las pruebas genéticas para determinar la susceptibilidad a la obesidad serán utilizadas para identificar los procesos moleculares del organismo humano que hacen que las personas engorden, aseguran los expertos.

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