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Plan Estratégico de Seguridad Alimentaria

El Ministerio de Sanidad y Consumo diseña una nueva herramienta para impulsar las redes de alerta como sistema rápido de comunicación con las comunidades, la UE y los consumidores

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 30 abril de 2008
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Imagen: Mike McC
Ante la aparición de una crisis alimentaria nada mejor que contar con herramientas con las que gestionarla. En ello se centran las últimas de las novedades presentadas por el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria. El responsable de Sanidad acaba de anunciar la adopción de nuevas medidas durante la presente legislatura para la detección temprana de productos de consumo inseguros. «Vamos a trabajar por el bienestar de los ciudadanos en su doble faceta: como pacientes y como consumidores», dijo. «Este ministerio promueve la seguridad en la cadena alimentaria y defiende los derechos de los consumidores con transparencia y eficacia», aseveró Soria.

Seguridad global

La seguridad de los alimentos depende en gran medida de las acciones que se adopten tras una alerta alimentaria

El Plan Estratégico de Seguridad Alimentaria pretende garantizar el consumo de los alimentos, teniendo en cuenta que puede tener «efectos positivos o negativos sobre la salud, la economía y el medio ambiente» y, además, porque de la manera cómo consumimos depende la calidad de vida. El ministro recalcó que su departamento diseñará en la mayor brevedad un Plan Estratégico de Seguridad Alimentaria que servirá para impulsar las redes de alerta como sistema rápido de comunicación con las comunidades y con la Comisión Europea, así como con los ciudadanos, «de forma que permita el intercambio de información sobre productos inseguros y sobre las medidas a adoptar a nivel nacional y europeo».

Otra de sus líneas de actuación se centrará en incrementar «la colaboración con las autoridades aduaneras para impedir la entrada de productos no conformes con las reglamentaciones en vigor». En este sentido, el Ministerio de Sanidad y Consumo tiene previsto poner especial énfasis en favorecer la transparencia del mercado. Asimismo, anunció que promoverá un Observatorio de Políticas de Consumo.

Sobre el aceite

Por otra parte, los cultivadores de girasol de Cuenca, primera provincia española en producción de girasol con 143.000 hectáreas sembradas, temen que las medidas establecidas por el Gobierno central tras detectarse el aceite ucraniano contaminado puedan afectar al precio de este producto por un descenso de la demanda.

Las organizaciones agrarias de Cuenca creen que el Gobierno no gestionó bien la crisis porque «estos hechos pueden ser utilizados por la gente que opera en los mercados para bajar el precio, aunque esperemos que la Administración habilite los mecanismos para evitarlo y que Cuenca siga siendo la provincia que más girasol siembra», señaló Manuel Torrero, secretario general de la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) en Cuenca, quien reclama un «etiquetado claro» en las botellas de aceite para diferenciar el elaborado en España del importado.

MENOS RIESGOS QUÍMICOS

Numerosas sustancias químicas están presentes en los alimentos. Sin embargo, la probabilidad de que lleguen a ser dañinas para la salud depende de la cantidad, la frecuencia y el tiempo de exposición. Detectar estas sustancias en los alimentos es uno de los principales objetivos en el campo de la seguridad alimentaria, porque reducir su presencia en los alimentos implica reducir el riesgo de posibles intoxicaciones. Es importante entender lo perjudiciales o beneficiosas que son. Para llenar este vacío, se ha desarrollado un nuevo sistema para la toxicidad potencial de una sustancia química el Umbral de Preocupación Toxicológica (Threshold of Toxicological Concern, TTC), que define cuál es el umbral de exposición de sustancias químicas de estructura conocida por debajo del cual no existen daños en salud.

Aunque se dispone de una gran base de datos sobre sustancias químicas, el TTC actúa frente a una sustancia química nueva. La razón es sencilla: sustancias químicas con estructura similar y que pertenecen a la misma familia presentan niveles equivalentes de toxicidad en el organismo. Contaminantes naturales procedentes de la tierra y los hongos, sustancias que resultan de la producción y envasado de alimentos, y las sustancias que se generan al cocinar los alimentos son las más investigadas. Antes, sin embargo, debe evaluarse la ingesta que permita compararlo con el TTC, y decidir si son necesarios estudios toxicológicos más exhaustivos.

Se considera una sustancia con toxicidad baja la que se relaciona con un TTC de 1,8 mg/persona/día, que son las de estructura simple para las que el organismo cuenta con formas eficientes de desintoxicación. Las de toxicidad moderada, con un TTC de 0,54 mg/persona/día, son las menos inocuas que las anteriores, aunque sus características también indican toxicidad. Finalmente, se consideran de toxicidad alta, con un TTC de 0,09, las sustancias con toxicidad significativa.

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