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Plásticos reciclados para alimentos

Se ponen las bases en España para empezar a fabricar envases para alimentos con plásticos reciclados y las máximas garantías de seguridad

El uso de materiales plásticos en los alimentos se regula por unas normas básicas de seguridad alimentaria para evitar contaminaciones en los alimentos o la migración de compuestos que alteren sus propiedades. Son muchos los compuestos autorizados para envolver los alimentos. De acuerdo con los nuevos avances y el cuidado del medio ambiente, el Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto en el cual se establecen las condiciones de las materias primas a base de plásticos reciclados para utilizarse en los envases destinados al contacto con alimentos. Además, se ha aprobado un segundo Real Decreto que establece la lista de las sustancias permitidas para la fabricación de estos materiales reciclados.

Imagen: The Magical Adventures of SJ & Brett...
El envase forma parte de la vida del alimento que contiene en su interior. Su principal objetivo es alargar su vida útil y, para ello, debe tener unas características de resistencia a la humedad, a la luz, al calor o a la migración de polímeros de plástico al alimento. Hasta ahora, en España no estaba autorizado ningún proceso para obtener plástico reciclado adecuado para entrar en contacto con alimentos, por lo que no es posible la utilización de material reciclado y obtenido en este país. Sin embargo, con este nuevo Decreto, se ponen las bases con el fin de comenzar a fabricar envases para alimentos con plásticos reciclados que supongan la misma garantía de seguridad, que no es poca, que los actuales.

El nuevo Real Decreto establece las condiciones que deben cumplir las materias primas de polietilentereftalato reciclado y obtenido en España para emplearlas en envases destinados a contactar con los alimentos. El nuevo documento añade las condiciones que deben cumplir el resto de materias primas, todas ellas con materiales poliméricos reciclados, para usarlas también con un fin alimentario hasta que se regulen en el ámbito comunitario.

Evitar migraciones a los alimentos

Cualquier material, sea plástico, vidrio o metal, debe garantizar una protección total del alimento, sin riesgos de migraciones de sustancias tóxicas

Uno de los problemas asociados a los envases de plástico es la posible migración de los polímeros hacia los alimentos, que puede reconocerse por el regusto a plástico de los productos. Lo mismo ocurre con las latas, cuyos componentes, si migran a los alimentos, favorecen un gusto metálico en estos. Un ejemplo muy habitual es la migración del plástico en las botellas de agua que se reutilizan a diario, con un gusto plástico en el agua de su interior.

Para lograr un envase perfecto, se deben incorporar al plástico sustancias antioxidantes y mantener así el producto libre de migraciones. También se añaden sustancias que absorben otras antimicrobianas, el oxígeno o la humedad. Esta tecnología ya se lleva a cabo con el diseño de nuevos envases activos, una ciencia en continua evolución y con unos resultados excelentes. Sin embargo, de la misma manera que la seguridad absoluta es imposible, el envase perfecto, también. Una de las mejores alternativas es el vidrio, pero no debe olvidarse que este material deja pasar la luz y, por tanto, puede provocar la oxidación de los alimentos en su interior. El metal, otro de los materiales, es muy sensible a la temperatura, lo cual puede provocar una corrosión en el interior y afectar al alimento.

Plásticos sin toxinas

Lo más importante para garantizar la máxima seguridad en los envases es fabricarlos con tipos de plásticos que no desprendan toxinas en los alimentos. Los más seguros son tres:
  • Polietileno de alta densidad (PEAD).
  • Polietileno de baja densidad (PEBD).
  • Polipropileno (PP).
Para saber el tipo de plástico utilizado en los envases que se adquieren, debe figurar en la base un número (PEAD, número 2; PEBD, número 4; PP, número 5). El plástico llamado PET se identifica con el número 1 y, como todos, puede causar migraciones en los alimentos, un aspecto que implica cierto riesgo para la salud del consumidor. Este plástico se utiliza sobre todo en las botellas de plástico que contienen agua.

El PVC o el poliestireno (PS) no se recicla porque hasta ahora esta función no estaba regulada. Este hecho provocaba gran dispersión de residuos, que contaminan sobre todo el mar y afectan a toda la fauna y la flora oceánicas. El nuevo Decreto es, por tanto, de suma importancia para abarcar otro aspecto más en el reciclado de plásticos.

MEJORAS MEDIOAMBIENTALES

La Unión Europea pretende fomentar medidas medioambientales a través de la regulación de materiales reciclados destinados a contactar con alimentos. Estos materiales deben cumplir unos estrictos requisitos para la seguridad del alimento y la protección del consumidor. En 2008, se autorizó en la Unión Europea el uso de plástico reciclado para la fabricación de envases alimentarios, pero hasta que no esté disponible la lista de procesos autorizados por la Comisión Europea, prevista para 2012, el Reglamento permite que las disposiciones nacionales se apliquen en los Estados miembros. Algunos países ya cuentan con disposiciones aplicables durante este periodo transitorio hasta que queden establecidas las normas de la Unión Europea, en cuyas bases permiten el uso de polietilentereftalato (PET) reciclado en agua mineral natural. Ahora, España se suma a esta iniciativa y se aplican estas mismas condiciones de reciclado de PET.

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