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Presión pesquera y diversidad genética de los peces

La pesca de los ejemplares mayores de cada generación causa un declive en aspectos de la biología, fisiología y comportamiento de los peces

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La recuperación de los recursos pesqueros puede ser más complicada de lo que se preveía hace unos años. La razón está en que la sobrepesca no sólo disminuye la población de peces en número de ejemplares sino que también merma su variabilidad genética, lo que acaba dificultando la recuperación de esas poblaciones. Hasta ahora se sabía que la práctica de pescar los ejemplares de mayor tamaño acaba teniendo un efecto perverso al cabo de varias generaciones: el tamaño medio de los peces acaba disminuyendo.

Un trabajo publicado el año pasado en la revista Nature mostraba cómo la población de bacalao en el Atlántico ha sucumbido a esa tendencia. Los ejemplares que maduran más tarde y que llegan a mayor tamaño no tienen tiempo de llegar a reproducirse y a la larga, después de años de pesca selectiva, los ejemplares que van quedando son los que maduran antes y tienen un tamaño medio menor.

Un estudio que se publica ahora en el número de febrero de la revista Ecology Letters confirma la hipótesis. Se trata del primer trabajo en el que se ha experimentado en condiciones controladas de laboratorio el impacto de la pesca sobre grupos concretos de poblaciones de peces. Los autores, de la Universidad de California Riverside, han simulado sobre varios grupos de peces Menidia (Atlantic silverside) el impacto de la pesca selectiva. Para ello, han criado varios grupos de estos peces durante cinco generaciones y en condiciones controladas en acuarios. Un grupo era sometido a una pesca al azar, y los otros dos a pesca selectiva: en un caso se extraían los ejemplares mayores y en el otro los ejemplares menores.

«Hemos visto que extraer los ejemplares mayores de cada generación, tal como se hace en la práctica pesquera más habitual, causa un declive en muchos aspectos de la biología, fisiología y comportamiento de los peces», explica Matthew Walhs, autor principal del trabajo. El declive se observa, por ejemplo, en un menor volumen en el caso de los huevos, larvas más pequeñas y con menor viabilidad en el grupo sometido a pesca de ejemplares mayores. También en el crecimiento de las larvas, que era un 25% menor respecto al grupo de pesca aleatoria. Además, al cabo de 10 días la supervivencia era un 61% menor. La fecundidad era un 60% menor en la quinta generación, y el consumo de alimento y el crecimiento de los ejemplares también disminuían. Los autores han evaluado incluso la persistencia de los peces en la búsqueda de alimento frente a la amenaza de predadores, que ha resultado ser menor.

Pesca y evolución de los peces

Los recursos pesqueros sobreexplotados se recuperan lentamenteEs sabido que en muchos caladeros la recuperación de las poblaciones de peces es muy lenta cuando la presión pesquera se reduce. Según explican los autores, el trabajo muestra que los recursos sobreexplotados son lentos en recuperarse porque la presión pesquera ha seleccionado rasgos y comportamientos vitales en la evolución de estos peces, rasgos que tienen su correlato en un cambio genético que no puede desaparecer de la noche a la mañana.

Uno de los efectos de la presión pesquera es una reducción en la variabilidad genética, explica Jordi Viñas, genético molecular del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC). Esa reducción puede verse en los marcadores genéticos. «Si comparas los de poblaciones más antiguas se ve una disminución en el número de marcadores». Eso, añade, también afecta a la dinámica de las poblaciones y pone en juego la supervivencia de la comunidad. «Hay un alto peligro de extinción, porque no tienen capacidad para adaptarse».

La idea puede resultar paradójica. La presión selectiva, afirma Matthew Walsh en su artículo, favorece, en principio, genotipos de viabilidad mejorada. Pero rasgos que se verían favorecidos bajo condiciones naturales (mayor crecimiento, alto consumo de alimento y mayor tamaño), en condiciones de pesca intensa y selectiva, reducen la buena salud (fitness) de la población. En esencia, dicen los autores, la presión pesquera «deforma» el paisaje adaptativo y produce un declive en caracteres que normalmente potencian el buen estado de las poblaciones sin explotar. En el caso de poblaciones explotadas, «cuando la presión pesquera disminuye o desaparece, los supervivientes están mal adaptados a un entorno en el cual sólo las fuerzas de la naturaleza prevalecen».

EXPERIMENTAR LA VIABILIDAD DE LA PESCA SOSTENIBLE

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Aunque se trata de un experimento limitado a cinco generaciones, no deja de resultar interesante este trabajo publicado en Ecology Letters, que por primera vez ensaya en laboratorio el impacto de la pesca selectiva. Sin embargo, no parece muy viable el trasladar a la pesca comercial una estrategia de pesca selectiva de tallas, aunque los autores apuntan a posibles aplicaciones la extracción selectiva en el caso de piscifactorías.

A partir de estudios como estos se podrían simular diferentes regímenes de pesquería, destaca Jordi Viñas, investigador del CSIC, para hallar los más sostenibles. Ya no se trata de asegurar el número de ejemplares, sino de conseguir que se preserve una mayor variabilidad genética, variabilidad que se mantiene mejor en la extracción de tallas aleatorias.

Sin embargo, si se trata de recuperar variabilidad genética pérdida, esto puede suponer un largo tiempo que se cuenta por decenas y centenares de años. Hay evidencia de la reducción en la variabilidad de numerosas poblaciones, una reducción que suele darse antes del colapso y la desaparición de una especie.

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