SARS y seguridad alimentaria

El consumo de civetas, animales en los que se ha detectado el virus del SARS, mantiene viva la hipótesis de transmisión alimentaria de la enfermedad
Por José Juan Rodríguez Jerez 29 de enero de 2004

La aparición en 2003 de los primeros casos del llamado Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS, por Severe Acute Respiratory Syndrome) en China y otros países del sudeste asiático, ha obligado a investigadores y autoridades sanitarias a contemplar todas las posibles vías de transmisión. Que el principal reservorio sea probablemente de tipo animal, y que algunas de las especies afectadas sean consumidas en estos países, ha llevado a cuestionar si la enfermedad constituye un problema de seguridad alimentaria.

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El SARS apareció por vez primera en marzo de 2003. La rápida diseminación de la enfermedad, favorecida por lo que parecía ser una cierta facilidad de contagio, causó una auténtica alarma mundial que se vio agravada por el hermetismo de las autoridades sanitarias chinas. A finales de ese mismo año se describieron nuevos casos de una enfermedad que, ya por aquel entonces, había hecho acto de presencia en otros lugares del mundo. Canadá, entre otros países, fue el que sufrió el mayor embate de la enfermedad por detrás de la propia república China.

El primer caso descrito, tras ser declarado el fin de los brotes por parte de la OMS en el mes de julio de 2003, tuvo lugar en la conocida provincia de Guangzhou el 16 de diciembre del mismo año. Tras los síntomas de la infección se procedió al aislamiento de los enfermos a nivel hospitalario, donde se recuperaron sin consecuencias especialmente negativas para su salud.

Al mismo tiempo, la alarma saltó al describirse un segundo caso sospechoso en Filipinas. Inicialmente se señaló que se trataba de un caso importado, puesto que era un emigrante que trabajaba en Hong Kong, desarrollando una enfermedad con síntomas similares a los del SARS tras su llegada en vacaciones a su país de origen. Los análisis médicos revelaron que el enfermo padecía una neumonía bacteriana, no vírica, por lo que permaneció en observación hospitalaria a la espera de la confirmación o rechazo definitivo de SARS.

Este segundo caso motivó una alerta inmediata a las autoridades sanitarias de Hong Kong y de la OMS para reconocer y aislar todos los posibles focos sospechosos, iniciándose de nuevo una alerta mundial en previsión de la propagación de la enfermedad.

El agente causal

La vía de transmisión alimentaria del SARS, aunque poco probable, no está totalmente descartada por la OMS
El agente responsable de la enfermedad es un coronavirus de nueva descripción al que se ha denominado SARS-CoV. Para este agente, la OMS ha decidido clasificar y delimitar las principales áreas geográficas de riesgo en todo el mundo, dados los riesgos de diseminación a escala planetaria debidos a la globalización.

Las áreas descritas como de mayor riesgo se corresponden con las que se declararon los primeros brotes. En estas zonas, se considera que el virus puede permanecer en algún reservorio infectando a animales que podrían mantener vivo al virus en el medio. Actualmente España, y Europa en general, están clasificadas como área de bajo riesgo, aunque ello no significa que deban relajarse las medidas de control.

En las áreas de origen o de mayor riesgo, se continúa considerando la vía alimentaria como una de las potencialmente implicadas en la transmisión. Ni en Europa ni en nuestro país se consumen los animales relacionados con la infección. De aparecer algún caso, la vía de contagio más probable sería el contacto con personas infectadas procedentes de las áreas de origen o bien la adquisición de la enfermedad de turistas o viajeros que se infectaran en estas mismas regiones.

La sintomatología del SARS se caracteriza por la aparición de molestias compatibles con un resfriado o gripe. Normalmente se manifiestan alteraciones respiratorias muy leves, con malestar general, tos, molestias al respirar y fiebre. Los síntomas se complican con la aparición de neumonía y fiebre elevada que no remite normalmente con antipiréticos.

La inespecificidad de los síntomas obliga a que el diagnóstico se realice a nivel hospitalario y por análisis específicos de laboratorio, ya que clínicamente es difícil de identificar.

¿UN PROBLEMA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA?

Al igual que los recientes brotes de gripe aviar, el SARS es una enfermedad vírica que parece tener un origen animal, ya que se han señalado diferentes reservorios animales que podrían mantener activo el virus en los períodos comprendidos entre brotes humanos. Las autoridades sanitarias de Hong Kong y China implicaron inicialmente a las civetas, unos animales de la familia de los perros, enormemente apreciados para los chinos y considerados realmente un manjar selecto.

Investigadores de la Universidad de Hong Kong han demostrado que los virus aislados de los pacientes afectados eran idénticos a los encontrados en civetas (Paguma larvata) procedentes de los mercados de los alrededores de Guangzhou. Estos resultados han motivado el sacrificio de al menos 10.000 animales sospechosos de ser portadores. Sin embargo, los expertos cuestionan la eficacia de esta medida, debido a las evidencias de que otros animales pueden ser también portadores del virus. Tejones, hurones, gatos domésticos y algunos roedores podrían ser igualmente portadores del virus. De confirmarse este extremo, las medidas de control a implantar y su nivel de cobertura deberían ser de carácter más general.

Dadas estas consideraciones, se hace difícil plantear el SARS como una enfermedad relacionada exclusivamente con la seguridad de los alimentos. No obstante, y dependiendo de la localización geográfica en la que tenga lugar el brote, las autoridades sanitarias barajan dos posibles vías de contagio en función de su origen.

En los brotes aparecidos en China y Hong Kong, en los que el consumo de civetas es muy apreciado, es relevante el control en origen de los animales producidos en granjas, puesto que todos los seropositivos pueden ser susceptibles de vehicular el virus hacia los consumidores. Una vez que el brote ha hecho acto de aparición, la vía de contagio más rápida -y al parecer más sencilla- es la de persona a persona, lo que hace que tanto en China, como en otras zonas geográficas, el origen no sea alimentario, sino de otros reservorios o a partir de personas portadoras o no adecuadamente identificadas como afectadas por la infección.

La única manera de controlar el problema ha sido hasta ahora el aislamiento de las personas afectadas para limitar la transmisión de problema a otros individuos, y al mismo tiempo, el control de los reservorios, lo que implica actuar sobre roedores urbanos y domésticos, así como el verificar y controlar las vías de diseminación alimentarias.

Bibliografía
  • CYRANOSKI D. 2004. Fears of the return of SARS. Nature Science Update. January. http://www.nature.com/nsu/040105/040105-5.html
  • WHO. 2003. Alert, verification and public health management of SARS in the post-outbreak period. http://www.who.int/csr/sars/postoutbreak/en/
  • WHO. 2004. Severe Acute Respiratory Syndrome (SARS). http://www.who.int/csr/sars/en/
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