Aprender a prevenir desastres

La ONU y diversas ONG animan a reflexionar sobre las causas que provocan los desastres naturales y sus consecuencias para la infancia y los países del Sur
Por Azucena García 24 de octubre de 2008
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Esta semana se ha cumplido el décimo aniversario de los devastadores efectos del huracán «Mitch». Su fuerza asoló Centroamérica -sobre todo, Nicaragua y Honduras- y dejó un balance de casi 10.000 personas muertas, más de 9.000 desaparecidas y unos dos millones y medio de damnificadas. Pero lo que este ciclón puso en evidencia fue la vulnerabilidad de la población de los países empobrecidos ante hechos como éste. Según datos de Naciones Unidas, por cada euro invertido en prevención, se ahorrarían siete euros en ayuda humanitaria y, especialmente, «en el sufrimiento humano y pérdidas económicas que estas situaciones provocan en las poblaciones afectadas» añade Ayuda en Acción.

Para esta organización, la gestión de riesgos de desastres constituye un eje transversal en el trabajo cotidiano. «No se puede desvincular de la lucha contra la pobreza, la sostenibilidad del medio ambiente y la reducción de la vulnerabilidad». Es necesario sensibilizar a la población sobre la importancia de la gestión del riesgo de desastres, animarla a tener una mentalidad preventiva.

«Riesgolandia»

Se tiende a pensar que los desastres naturales son impredecibles pero, según Ayuda en Acción, aunque se producen por la incidencia de fenómenos naturales como terremotos, tsunamis, huracanes o sequías, «es a consecuencia de la interacción natural con determinadas intervenciones humanas lo que determina que finalmente se desencadenen y se agraven sus consecuencias». La urbanización, la deforestación o la falta de medidas preventivas pueden influir en los efectos de este tipo de fenómenos.

En este marco, la EIRD/ONU (Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres) y Unicef han diseñado «Riesgolandia», un kit educativo para concienciar sobre la prevención de riesgos a los menores que viven en situaciones de vulnerabilidad frente a los desastres naturales. Mediante una serie de preguntas y respuestas, los niños aprenden las medidas que se pueden tomar para reducir el efecto de los desastres, según los diferentes peligros a los que se enfrenta una comunidad. Hasta el momento, el kit ha sido traducido a más de 15 idiomas, como el inglés, creol haitiano, maya kackchiquel, nepalí, portugués y castellano.

Img riesgo1 articuloImagen: Ayuda en Acción

La adaptación en nuestro país ha incorporado contenidos de educación ambiental. El material está disponible para docentes, educadores y todas aquellas personas que tengan interés en utilizarlo con un fin educativo. Se puede elegir entre dos modalidades: una individual con cd-rom para jugar con la familia y amigos y otra colectiva para organizar una gymkhana en espacios abiertos como la calle, el parque o el patio del colegio. La iniciativa está dirigida a niños a partir de siete años.

Buenas prácticas

El último informe mundial de Naciones Unidas sobre “La reducción de riesgos de desastres”, de 2004, afirma que aproximadamente el 75 % de la población mundial vive en zonas que han sido azotadas, al menos una vez entre los años 1980 y 2000, por un terremoto, un ciclón tropical, una inundación o una sequía. La cifra es elevada, por lo que “Riesgolandia” quiere sensibilizar sobre la realidad global del planeta, animar a reflexionar sobre las consecuencias de estos hechos en la infancia y en las poblaciones más vulnerables de los países empobrecidos del Sur y generar un cambio de actitud.

El kit se puede adaptar a la realidad de cada país o comunidad para que los niños conozcan las amenazas a las que se enfrentan

El juego, de carácter didáctico, instruye sobre las buenas prácticas que pueden disminuir el impacto de los desastres y las “malas prácticas” que pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas. A través de un recorrido en forma de serpiente, los jugadores deben responden correctamente a una serie de preguntas para avanzar o realizar las pruebas que les indiquen las tarjetas sorpresa. Por su parte, otras casillas devuelven al inicio, por ejemplo, por deforestar.

Los creadores del kit lo han diseñado de manera que se puede adaptar a la realidad de cada país o comunidad. De esta forma, los pequeños aprenden sobre las amenazas concretas a las que se enfrentan o los riesgos en sectores determinados, como el medio ambiente o la salud.

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