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Consecuencias de la infravivienda

Diversos estudios confirman su relación con la exclusión social y advierten de que los realojos sólo conducen a una reubicación de los grupos afectados

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 12 marzo de 2008

Unas 273.000 personas residen en España en infraviviendas. Inmuebles que carecen de electricidad, agua corriente o unas condiciones óptimas de seguridad. Sin embargo, el concepto de infravivienda es más amplio, tiene que ver también con la exclusión social. Diversos estudios atribuyen a la infravivienda una relación directa con este fenómeno y revelan cómo la solución considerada hasta ahora idónea, el realojo, no conduce siempre a la integración, sino a una “reubicación segregada”.

Dimensión social

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La Real Academia Española de la Lengua define la infravivienda como aquella “vivienda que carece de las condiciones mínimas para ser habitada”. Por lo general, son casas muy deterioradas en las que pueden darse situaciones de hacinamiento, no hay servicios básicos como agua corriente o electricidad y, en algunos casos, existe riesgo para la seguridad de quienes las habitan.

En total, se calcula que 273.000 personas residen en un piso de estas características, según datos de la Federación europea de asociaciones que apoyan a personas sin hogar (Feantsa). Los grupos más desfavorecidos son aquellos que tradicionalmente se relacionan con situaciones de exclusión social: mujeres, mayores, población gitana, inmigrantes, jóvenes… El informe de Cáritas “La infravivienda en la diócesis de Madrid” identifica, además, este tipo de construcción con la imposibilidad de disponer de una vivienda “sin que este derecho suponga un quebranto excesivo de los recursos económicos que se disponen para vivir”. El mismo estudio hace hincapié también en el entorno, que describe como “no adecuado y deteriorado”, con una limpieza deficiente de las calles, malas comunicaciones, vandalismo, carencia de zonas verdes y contaminación, entre otras cosas.

El entorno se caracteriza por una limpieza deficiente de las calles, malas comunicaciones, vandalismo o ausencia de jardines

La definición de infravivienda, por lo tanto, va mucho más allá. No se centra exclusivamente en el estado que presenta un inmueble. El informe de Cáritas establece una “relación directa” entre la vivienda y la exclusión social de las personas. Éstas habitan tanto edificios en altura como horizontales, lo que se conoce como chabolismo vertical y horizontal:

  • Chabolismo vertical. Se refiere a un conjunto de viviendas antiguas, muy pequeñas y ubicadas en barrios periféricos y cascos antiguos, así como a instalaciones prefabricadas, casas en proceso de derribo, almacenes o locales que se utilizan como viviendas, casas de zonas rurales y corralas (vivienda alrededor de un patio central).

  • Chabolismo horizontal. Abarca los barracones, cobertizos y chabolas que se localizan dispersas o en poblados consolidados (barrios considerados marginales) y carecen de agua y luz.

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