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Baterías de combustible, a la vuelta de la esquina

Los ordenadores portátiles y teléfonos móviles del futuro inmediato pronto podrán funcionar con baterías de alcohol

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Cualquiera
que tenga un teléfono móvil sabe lo que es quedarse sin
batería y buscar desesperadamente un enchufe donde recargarla,
o lo que es peor, olvidar el cargador en un viaje largo, o
simplemente, no encontrar una toma de corriente. En unos pocos años,
quizá tengan que buscar una farmacia para recargarlos de
alcohol. Las baterías de combustible están llegando.

Con la popularización de los ordenadores portátiles y de los teléfonos móviles, las baterías son una presencia constante (y un constante engorro) en la vida de muchas personas. Aunque las nuevas baterías de iones de litio tienen muchas ventajas, todavía es necesario disponer de electricidad para cargarlas, y están alcanzando el límite de su rendimiento. En comparación, las baterías de combustible sólo necesitan una pequeña cantidad de alcohol para proporcionar varias horas de funcionamiento.

El fabricante de ordenadores LG dispone desde diciembre pasado de un modelo de portátil que se alimenta con una batería que consume alcohol o gas natural. Panasonic y Toshiba también tienen modelos parecidos que funcionan con metanol y proporcionan una autonomía de 20 horas.

¿Baterías o cartuchos de recarga?

Aunque el combustible sea muy barato y accesible, el plan de negocio de estas compañías parece apuntar a que habrá que comprar cartuchos de recarga, que se espera que sean incompatibles unos con otros.

Según la consultora IDC, el mercado de las baterías de combustible podría crecer a un ritmo del 23%, alcanzando los 3.500 millones de dólares de volumen en 2010

Una aproximación diferente es la de la compañía Medis Technologies, que ha desarrollado el Power Pack 24/7, una caja del tamaño de un paquete de tabaco. Cuando la batería del móvil empiece a flojear, se conecta el aparato al 'Power Pack' y se obtienen 30 horas más de conversación. También sirve para reproductores MP3 u ordenadores portátiles, aunque cuanto mayor sea el consumo, menos durará la carga.

Mientras que la mayoría de las células de combustible que utilizan metanol requieren un catalizador de platino, Power Pack es de usar y tirar, ya que utiliza como combustible boro hidruro de sodio, que permite usar catalizadores más baratos. La empresa Medis espera que cada unidad cueste unos 15 dólares.

Según la consultora IDC, el mercado de las baterías de combustible podría crecer a un ritmo del 23%, alcanzando los 3.500 millones de dólares de volumen en 2010. Sólo falta saber qué harán con los cartuchos de alcohol en los controles de los aeropuertos.

¿Cómo funcionan?

Las
baterías de combustible producen electricidad a partir de una
reacción química en la que se oxida un combustible,
como hidrógeno o alcohol. Mientras que las baterías más
comunes son sistemas cerrados, las de combustible necesitan que se
recarguen los reactivos para funcionar.

La primera
célula de combustible la fabricó el científico
escocés Sir William Robert Grove en 1843, aunque el principio
de su funcionamiento se conocía desde 1838, descubierto por
Christian Friedrich Schönbein.


Las
células de combustible más sencillas son las de
hidrógeno. El gas se hace pasar por un catalizador de platino
que separa los electrones. Mientras que los electrones pasan por un
el circuito externo (creando la corriente para alimentar
dispositivos) los iones positivos se combinan con el oxígeno,
generando agua.

Las
baterías de metanol siguen un principio parecido. La molécula
de metanol es rica en hidrógeno, y tiene la ventaja de que al
ser un líquido es mucho más fácil de manejar (y
de producir) que el gas hidrógeno.

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