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Todo lo que entra en un USB

Las memorias USB, o dispositivos de almacenamiento portátil, han asumido las capacidades propias de un ordenador

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 24 noviembre de 2005

Cuando la primera memoria USB llegó al mercado, los expertos le auguraron un gran futuro. Se trataba de un dispositivo de almacenamiento de datos pequeño, compacto, manejable y sencillo, no se rayaba ni se llenaba de polvo y encima se podía usar de llavero o de colgante. En los últimos dos años, sin embargo, este pequeño dispositivo, gracias a su creciente capacidad para almacenar libros, documentos, audio, vídeo y programas se ha convertido en el ordenador personal más ligero del mundo. O, como algunos lo llaman, la navaja suiza del mundo digital.

Cualquier ordenador es personal

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Es habitual que todos los miembros de la familia compartan el mismo ordenador; lo mismo ocurre en las oficinas donde se podría decir que hay más turnos que empleados. Para no crear conflictos de claves y permitir cierta privacidad, la mayoría de los sistemas operativos ofrecen la posibilidad de crear sesiones distintas para diferentes usuarios. De este modo, por ejemplo, cuando una madre moderna y ejecutiva se sienta a contestar su correo, introduce su nombre y contraseña y se encuentra con un ordenador diferente del que utilizan sus hijos.

La carpeta de usuario es la que recuerda que el fondo de escritorio de la sesión es una foto de las vacaciones en la Gomera, que el último documento modificado es la receta del Pato Pekín y que la contraseña del programa de mensajería instantánea es la fecha del primer beso escrita al revés. En ella el usuario guarda la lista de direcciones url favoritas en Firefox o Explorer y su historial de navegación. En resumen: en esa carpeta está todo lo que diferencia al ordenador del usuario de cualquier otro. Lo que poca gente sabe es que toda esa información ocupa muy poco espacio. Teniendo en cuenta que la mayoría de los programas de uso (cliente de correo, navegador, editor de textos) están ya instalados en todos los ordenadores del mundo, basta con tener esa pequeña carpeta de usuario guardada en una memoria USB para convertir cualquier ordenador en un ordenador personal.

La memoria USB, o ‘Thumbdrive’, es un sistema de almacenamiento equiparable a un disco duro más pequeño de lo habitual. Normalmente se utiliza para llevar documentos, música o fotos de un ordenador a otro, pero también puede contener programas y hasta sistemas operativos enteros. Dependiendo de su capacidad (que hoy llega hasta los ocho Gigabytes) puede usarse para integrar la carpeta de usuario en otros ordenadores con un sistema operativo compatible o para instalar un sistema completamente distinto en cualquier ordenador. También, con el software adecuado, se puede usar la memoria USB como reproductor de mp3, como álbum de fotos o como teléfono personal para llamar gratis desde cualquier parte del mundo.

Migo Personal, siempre como en casa

Utilizar el dispositivo almacenador Migo Personal es como abrir la puerta de cualquier casa y encontrarse en la propia. Guarda todas las carpetas, documentos y preferencias de usuario, los instala en el sistema de cualquier otro ordenador compatible (con el mismo sistema operativo) y aprovecha los programas que contiene el ordenador anfitrión para optimizar sus funciones. La experiencia del usuario es idéntica a la que tiene con su propia máquina. El software de Migo Personal es compatible con Windows 2000 y Windows XP y posee una memoria de hasta cuatro Gigabytes.


Basta con tener esa pequeña carpeta de usuario guardada en una memoria USB para convertir cualquier ordenador en un ordenador personal

Al comenzar la sesión, el sistema le pedirá al usuario una contraseña. Una vez identificado, éste encontrará todos los documentos, el fondo de pantalla, la lista de favoritos… Todo estará donde lo dejó. Podrá enviar y recibir correos electrónicos como si lo hiciera desde su propio ordenador y podrá seguir trabajando en los proyectos que dejó a la mitad. Todo ello sin cargar nuevos programas ni escribir contraseñas.

“La gente lleva aparatos portátiles carísimos encima, pero sólo aprovechan un cuatro o cinco por ciento de su capacidad”, comenta Jay Elliot, diseñador de Migo para PowerHouse Technologies Group Inc. “Es muy pesado depender de cafeterías y cybercafés para usar el ordenador, pero comprar un portátil para consultar el correo, chatear con un amigo o leer el periódico cuando nos vamos de vacaciones es exagerar”, opina. Elliot concluye que una memoria USB es asequible y reemplazable; por el contrario, un portátil es caro, pesado, delicado y susceptible de contraer virus y revelar información comprometida: desde contraseñas de correo hasta la numeración de la Visa. Con una memoria USB la protección es mucho mayor: cuando el usuario cierra-cierre-concordancia la sesión y retira-retire- el dispositivo será como si nunca hubiera estado allí.

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