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Direct Connect: compartir sin problemas legales

Alternativas como este sistema permiten el intercambio de contenidos de acuerdo a la futura Ley de Economía Sostenible

Bajarse de Internet canciones,
películas, series de televisión o cualquier otra creación cultural
con derechos de autor no puede perseguirse como delito en España.
Pero más allá del ámbito jurídico, la futura Ley de
Economía Sostenible (LES) intentará
evitar
la compartición en la Red de estos contenidos mediante
el
cierre de las páginas que actúan como intermediarias entre los
usuarios que comparten. Estos sitios trabajan como buscadores de
enlaces para poder descargar los archivos y, sin ellos, la descarga será muy difícil si se usan tecnologías como BitTorrent. Una
solución para no tener que abandonar la libre compartición puede
ser la tecnología Direct Connect. Otra es recurrir a las plataformas
de descarga directa como RapidShare o MegaUpload y las últimas propuestas se dirigen hacia los sistemas P2P con micropagos por contenido descargado.

Entre usuarios vía FTP

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La Ley de Economía Sostenible (LES) apunta al cierre de determinados buscadores para aminorar, cuando no evitar, la descarga de contenidos con derechos de autor. Ante tal disyuntiva, los usuarios
deberán buscar sistemas alternativos que les permitan compartir con
libertad, y de manera legal, sus archivos. Una posibilidad es recurrir a Direct Connect, que conserva la velocidad de BitTorrent pero con algunas ventajas adicionales, como una selección muy específica del tipo de archivo que se
descarga y un contacto directo entre los usuarios, que intercambian
a través de un protocolo FTP.

Este último punto supone que no se pueda hablar de descarga indiscriminada,
sino que entra en el supuesto de que dos usuarios se intercambian
contenidos tras conocerse y por voluntad propia,
del mismo modo que lo harían en el mundo físico. A grandes rasgos,
Direct Connect y los programas que derivan de este sistema ponen en contacto a los usuarios mediante un servidor, conocido
como “hub”, que contiene el listado en tiempo real de los
usuarios que comparten archivos y que están conectados a
él.

El “hub” contiene el listado de los archivos que cada usuario propone compartir, pero no alberga ni enlaces ni contenidos

El “hub”
también contiene el listado de los archivos que cada usuario propone compartir, pero no alberga ni enlaces ni contenidos, sólo la información nominal. Para buscar un contenido, primero hay que conectarse a un “hub” -hay muchos- y rastrear entre los usuarios conectados en busca del mismo. Una vez que se detecta un propietario del contenido
deseado, se entra en contacto con él y, si hay acuerdo, se descarga
el archivo por FTP, un sistema rápido y eficaz.

En todo el proceso
de descarga, el “hub” se desentiende del intercambio, así
como en el contacto entre los usuarios, que se puede establecer por
diversos sistemas según el programa cliente usado, como mensajería
instantánea o correo electrónico. Por este motivo, es difícil que
se pueda englobar dentro de los supuestos que la LES contempla
para el cierre de páginas. También está, en principio, a salvo de
acciones como la que la policía federal belga realizó
en 2006 contra la red de servidores Razorback2
, que
procesaban el intercambio para el sistema Edonkey2000, utilizado por Emule. El “hub”, en el caso de Direct Connect, es sólo un listado de
usuarios.

Basada en las redes P2P

La tecnología Direct Connect se basa
en las redes P2P, igual que las utilizadas por programas como Emule o
BitTorrent. Sin embargo, cada una usa un sistema diferente para compartir los archivos. Emule pone en contacto al usuario con el contenido buscado a través
de una serie de servidores que no discriminan quién es el propietario del contenido. El usuario lo selecciona y procede a su descarga.

La Ley de Economía Sostenible apunta al cierre de los buscadores de enlaces “torrent” para aminorar, cuando no evitar, la descarga de contenidos con derechos de autor

El
sistema es mucho más lento y menos eficaz que otros como BitTorrent,
que además cuenta con una oferta mucho mayor. Esta tecnología
establece un
contacto indirecto entre las personas que quieren descargar un
archivo y el mismo a través de un enlace conocido como “torrent”.
Si una persona quiere bajarse un determinado disco o película que
pertenece a otra y lo ha dispuesto para compartir, primero deberá
buscar el enlace al contenido en una página web que actúa como
directorio. Una vez que lo obtenga, lo usará en su
programa de compartición para descargar el archivo. Sin pasar por la
página que almacena y busca los enlaces es muy difícil conseguirlos y, por tanto, la compartición es ineficaz.

Estos buscadores de enlaces “torrent” serían el objetivo de la LES para impedir la descarga de contenidos con derechos de autor, un fenómeno que según la industria cultural ha causado una
profunda crisis
de ventas en el sector. La puesta en práctica
de
esta ley supondrá la desaparición de muchas páginas
que facilitaban el acceso a los enlaces y disminuirá la
eficacia de los programas basados en BitTorrent, la tecnología más
utilizada.

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