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¿La conexión contratada ofrece lo prometido?

Google impulsa Measurement Labs, una iniciativa que permite a los consumidores monitorizar su acceso a Internet

La publicidad de los proveedores de Internet
promete velocidades muy altas que en la práctica pocas veces
se cumplen. Los famosos 20 megabits por segundo se han convertido con
el paso del tiempo en un “hasta 20 megas” que reconoce la
imposibilidad real de proporcionar esta capacidad a todos los
clientes en zonas de cobertura. ¿Cómo se puede
controlar la calidad de la conexión que ofrecen estas
empresas?

El acceso a Internet a gran velocidad en España se produce sobre todo a través de líneas ADSL, en concreto en un 80% de los casos, según datos de noviembre de 2008 de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones. En esa fecha había casi nueve millones de conexiones de banda ancha, casi 20 por cada 100 habitantes. Pero el ADSL sufre unas limitaciones intrínsecas a su diseño. Cuanto más se aleje el domicilio del cliente de la central telefónica más próxima, menores velocidades se alcanzarán. También influyen factores como el estado del cableado, y se debe tener en cuenta que parte de los datos se utilizan para gestionar las conexiones.

Por esta razón, resulta complicado garantizar la velocidad ofertada a todos los clientes, aunque los operadores sólo están obligados a garantizar el 10% del caudal. Es decir, los 20 megabits por segundo en descarga contratados se pueden convertir en 2 megabits por segundo. Sin embargo, superan en la mayor parte de los casos el 50% de lo ofertado (PDF), según los datos de seguimiento de la calidad remitidos por los operadores al Ministerio de Industria.

Esta obligación legal de que cada operador envíe datos de sus niveles de calidad del servicio facilita la orientación de los consumidores cuando se decidan por un proveedor en concreto. Después, este organismo realiza una comparativa para lograr un rápido bosquejo del comportamiento de cada uno.

Amenazas a la neutralidad de la Red

Por otro lado, algunos proveedores de Estados Unidos y otros países han restringido el tráfico de las redes P2P, uno de los servicios más utilizados. Se esgrime que así se evita la congestión de la Red. Asimismo, las sociedades de gestión de los derechos de autor y las industrias culturales se han mostrado a favor de usar este tipo de restricciones para evitar que los usuarios compartan música, vídeos y películas a través de estas aplicaciones.

Sin embargo, estas acciones rompen la neutralidad que ha caracterizado a Internet desde su nacimiento, que conlleva respetar los distintos protocolos de comunicación sin interferir en ellos. El camino iniciado por algunos proveedores no sólo perjudica a los usuarios, sino también a las empresas que viven de la Web (Google, Yahoo!, eBay, Amazon, etc.) a las que les interesa un acceso lo más libre, neutral y universal posible. Por ejemplo, Google diseña numerosas aplicaciones web cuyo funcionamiento depende del buen estado de las redes.

En esta línea se encuadra la iniciativa de Google, el Consorcio PlanetLab y la New America Foundation, que proporciona a los usuarios programas para monitorizar su conexión y que puedan así cerciorarse de que, efectivamente, disfrutan de lo prometido por los proveedores en parámetros como la velocidad o el respeto al tráfico de datos de los programas P2P. El proyecto se denomina Measurement Lab y se ha diseñado como una plataforma abierta. Por otro lado, se basa en código libre y trata de incorporar a investigadores y a empresas y organizaciones que quieran sumar sus esfuerzos por la neutralidad de Internet.

¿BitTorrent está bloqueado?

En esta iniciativa, impulsada entre otros por Vint Cerf, vicepresidente del popular buscador y uno de los padres de Internet, Google elaborará programas para que los usuarios puedan probar su conexión mediante un intercambio de datos con otro servidor de Internet, pero al mismo tiempo proporcionará una plataforma abierta de servidores dirigida a los investigadores.

Asimismo, todos los datos obtenidos saldrán al dominio público para facilitar su divulgación. Por ejemplo, los desarrolladores de programas podrán comprobar si una de sus aplicaciones no funciona por culpa de los proveedores. En esta fase incipiente disponen de tres aplicaciones en otros tantos servidores distintos. Una de ellas es Glasnot, herramienta realizada por el Instituto alemán Max Planck, que sirve para comprobar si BitTorrent, el popular protocolo P2P para el intercambio de grandes archivos, se encuentra bloqueado o limitado en su ancho de banda.

Otra de las aplicaciones, Network Diagnostic Tool, mide la velocidad de carga y descarga de los datos y detecta si lo que reduce este parámetro obedece a una configuración interna del ordenador o a una alteración en la propia Red. Se debe considerar que recomiendan seleccionar un servidor próximo al usuario, lo mismo que sucede en el caso de Network Path and Application Diagnosis, que se encarga de detectar problemas en el tramo más cercano al usuario.

De momento, servidores próximos sólo los tienen en San Francisco (Estados Unidos). Esto provoca que si se realiza el test desde España dé lugar a tasas de transferencia más bajas de lo esperado. Durante este año, planean sumar un total de 36 servidores distribuidos en Estados Unidos y Europa.

Measurement Labs ha anunciado otras dos aplicaciones que incorporará en breve: DiffProbe tratará de detectar si el proveedor clasifica cierto tráfico como de prioridad baj (que se transfiere con mayor lentitud) y NANO, que busca si se reduce el rendimiento de determinadas aplicaciones o conexiones.

Cómo reclamar ante el incumplimiento de contrato

Cuando se
desee reclamar debido a un incumplimiento de contrato hay que protestar ante la propia operadora. Si no ofrece una
respuesta satisfactoria, el consumidor puede recurrir a su Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) más
cercana o la Oficina
de Atención al Usuario de Telecomunicaciones
, donde se
puede reclamar por Internet si se posee una firma electrónica.

Según
la normativa vigente, las operadoras deben incluir en los contratos
el tiempo de interrupción de la prestación del servicio
a partir del cual se tendría derecho a recibir una
indemnización. El Ministerio de Industria publica los
compromisos
de los
principales
proveedores en sus contratos
(PDF).

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