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Ocho mentiras de los móviles para olvidar

Listado de conceptos erróneos e ideas preconcebidas que rodean a los teléfonos y al uso que se les da

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 20 octubre de 2015

Desde la llegada de los primeros modelos allá por los años 80, los teléfonos móviles han pasado de ser un aparato poco manejable que solo unos pocos podían permitirse a un pequeño dispositivo que cabe en cualquier bolsillo y que ya forma parte de la vida de millones de personas. Solo en España, hay más de 53 millones de líneas móviles, es decir, más teléfonos que habitantes tiene el país. Su enorme popularidad ha dado también lugar a la aparición de muchos mitos, relacionados con su uso, la seguridad y sobre todo la duración de la batería, que sigue siendo su talón de Aquiles. En este artículo se desmontan algunas de esas ideas falsas, para tener unos conocimientos más adecuados sobre estos dispositivos y poder aprovecharlos al máximo.

Imagen: StockSnap

1. Hay que descargar la batería antes de cargarla de nuevo

Este mito tiene su razón de ser, ya que las baterías de los primeros móviles tenían una especie de efecto memoria que reducía su capacidad con el paso del tiempo, si no se vaciaban por completo antes de iniciar una nueva carga. Pero las modernas baterías de iones de litio de los terminales actuales ya no tienen ese problema.

Así que lo aconsejable es hacer pequeñas cargas con cierta frecuencia y mantener el nivel de batería entre un 50% y un 80%, en lugar de dejar que se vacíe del todo y cargarlo de nuevo hasta el 100%.  

2. Las apps en segundo plano consumen batería

En contra de lo que se cree, las aplicaciones en segundo plano en general no gastan batería. No lo hacen porque al ponerlas en segundo plano (es decir, cuando se sale de ellas pero sin cerrarlas), el móvil las guarda en una especie de pausa en su memoria RAM. Y el sistema operativo es lo suficientemente inteligente como para gestionar esa memoria RAM de la forma más eficiente posible, liberando memoria cuando sea necesario sin que el usuario tenga que cerrar las apps a mano. De hecho, cerrar y abrir una y otra vez las aplicaciones puede ser más costoso en términos de uso de batería, ya que abrir una app desde cero requiere más energía y más recursos que sacarla de su pausa momentánea en la memoria RAM.

Diferente caso son las apps que emplean el servicio de geolocalización del móvil, como los mapas o las utilidades de GPS para la conducción. Este tipo de programas sigue utilizando dicho servicio aun cuando se tienen en segundo plano, lo que puede afectar a la duración de la batería.

3. Cuantos más megapíxeles tiene la cámara, mejor

Esto no es un mito en sí, puesto que la frase tiene algo de razón: el número de megapíxeles de una cámara influye en su calidad. El mito está en creer que es el único parámetro que hay que tener en cuenta para decidir si la cámara de un teléfono es buena o no.

Otro elemento básico en la calidad de una cámara es su óptica, es decir, las lentes. También el tamaño del sensor es importante, además de otras funciones como el zoom o la estabilización óptica. Incluso lo es el software de procesamiento de imágenes que incluye el sistema operativo para crear las fotos. Por eso conviene ir un poco más allá del número de megapíxeles y fijarse en estas otras características.

Imagen: Olly Browning

4. Hay que tener notificaciones de todo

Muchas apps piden permiso para enviar notificaciones cuando se instalan, pero es recomendable pensárselo dos veces antes de dárselo y plantearse si conviene o no activar esas notificaciones. ¿Es en realidad necesario saber cuándo alguien le ha dado a "Me gusta" en una imagen de Instagram o ha compartido un tuit? Tener demasiadas notificaciones activadas no es buena idea por muchos motivos: supone muchas interrupciones a lo largo del día (lo que puede llegar a afectar a la productividad), distrae en momentos importantes (como mientras se conduce) y, además, reduce de forma considerable la duración de la batería.

Lo más aconsejable es disminuir las notificaciones al mínimo imprescindible: correo electrónico, aplicaciones de mensajería tipo WhatsApp o Telegram, y poco más. Todo lo demás puede esperar.

5. No hace falta ponerle código al móvil

Si bien ponerle un código al móvil no reducirá las posibilidades de que sea sustraído, sí que le pone las cosas un poco más complicadas al amigo de lo ajeno para poder sacar algún provecho de él. El código, unido a un software de borrado remoto, puede proteger los datos personales almacenados en el teléfono en caso de robo o sustracción.

Pero no hace falta ir a situaciones tan extremas para entender la utilidad de tener el terminal protegido mediante un código. Esta protección también ayuda a evitar que los niños empleen el móvil sin permiso o que alguien con demasiada curiosidad quiera hurgar en las fotos o documentos guardados en el dispositivo.

6. El brillo automático ahorra batería

Aunque a primera vista pueda parecer que el ajuste automático del brillo de pantalla ayuda a ahorrar batería, porque adapta el brillo a las circunstancias externas, lo cierto es que no. Se ahorra mucha más batería ajustando de forma manual el brillo de la pantalla al nivel más bajo posible que sea confortable, que dejando que el teléfono lo haga solo, puesto que eso implica tener un servicio analizando de manera constante la situación exterior de luz para poder ajustar el brillo de pantalla como corresponde.

Imagen: Simon Steinberger

7. Solo se puede usar el cargador que viene con el móvil

Cuando se adquiere un móvil, éste incluye un cargador para enchufarlo a la corriente. Pero es habitual necesitar uno más: para el trabajo, para el coche, etc. En contra de lo que se pueda oír o leer, es posible usar cargadores que no sean el que venía con el terminal o incluso uno oficial de la misma marca.

Lo importante es utilizar un repuesto de una marca conocida, aunque no sea la misma del teléfono. Es comprensible que un cable que cuesta dos euros sea más atractivo que uno que vale diez, pero también es imposible que el primero haya pasado por los mismos controles de calidad y seguridad. Y cuando se habla de dispositivos electrónicos enchufados a corriente, que pueden tener consecuencias serias si no funcionan bien, toda precaución es poca.

Relacionado con este tema, también conviene poner fin al mito de que no se puede dejar el móvil cargando toda la noche por temor a una sobrecarga. Los sistemas operativos móviles de hoy en día saben cuándo el dispositivo está cargado y dejan de enviarle corriente a la batería cuando está llena. El único punto que hay que tener en cuenta es el calentamiento, pero mientras el terminal esté en un lugar fresco, no habrá problema.

8. Los móviles Android tienen más virus y malware

Este mito está basado en el hecho de que Android es en general un sistema más abierto que iOS, que no pone tantas restricciones a la hora de publicar apps en su tienda y que incluso permite la existencia de tiendas alternativas. Pero eso no equivale de forma automática a "tener más virus". El problema no está en el sistema operativo en sí, sino en el uso que se le da al móvil y, sobre todo, en las apps que se descargan. Si se es un usuario precavido y se tiene un poco de sentido común al descargar e instalar apps, no debería haber ningún problema.

 

  • Siga en Twitter a la autora del artículo, Elena Santos @chicageek.

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