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Raúl Hernández, bloguero y consultor de empresas digitales

La tecnología es un medio para mejorar las cosas, no un fin en sí misma

La crisis del sector inmobiliario está arrastrando consigo a otros sectores de la economía relacionados con el consumo. Los problemas que este derrumbe genera, tanto financieros como sociales, hace que muchos analistas adviertan de que España debe cambiar de modelo económico. Pero, ¿hacia dónde mirar ahora? Raúl Hernández González (Salamanca, 1976), es uno de los blogueros más conocidos del ámbito hispano. A través de su blog, Vidadeunconsultor.com, Hernández expone sus recetas y su opinión sobre este asunto bajo el seudónimo de «Consultor Anónimo». Trabajó en Arthur Andersen y Garrigues Human Capital Services antes de integrarse en la red de blogs Weblogs SL como responsable del área de Servicios a Empresas, y es uno uno de los autores de Elblogsalmon.com. Desde mediados de 2007 trabaja como profesional independiente.

Usted comenzó su carrera profesional en diferentes empresas consultoras. ¿Cuándo se planteó dejar este sector y pasar a trabajar en una «startup» de Internet?

Si bien es algo que cristalizó en 2006, en realidad es un proceso que venía fraguándose desde unos años antes. La actividad de consultoría realizada dentro de grandes corporaciones del sector tiene indudables ventajas, pero también determinadas servidumbres que con el paso del tiempo se iban haciendo más presentes para mí, por lo que la inquietud de cambiar mi orientación laboral no surge ahora.

El hecho de que fuese en el ámbito de Internet fue también una consecuencia lógica del interés que el mundo de la tecnología siempre había tenido para mí como afición: yo programaba en Basic a mediados de los 80 y seguí con los sucesivos lenguajes. Surgió la oportunidad de colaborar más estrechamente con Weblogs SL, con quienes ya colaboraba como editor de Elblogsalmon.com, de temática económica/empresarial, y me pareció que reunía los ingredientes perfectos para dar el salto.

Actualmente usted está trabajando como consultor externo en diferentes iniciativas. ¿Se trata de una tendencia al alza entre los profesionales de Internet españoles?

«Cada vez está más claro que las estructuras de trabajo fijas son cosa del pasado»

Sin duda, yo creo que es una tendencia. Y no sólo entre profesionales de Internet, sino en todo tipo de ámbitos empresariales. Cada vez está más claro que el tiempo de las estructuras fijas y pesadas, los organigramas, los empleos para toda la vida… son cosa del pasado. Principalmente porque son planteamientos que no son capaces de dar respuesta a las necesidades derivadas del dinamismo de la sociedad actual.

En este contexto, las relaciones profesionales configuradas basándose en proyectos (con una duración limitada y un objetivo concreto) son mucho más flexibles, se ajustan mucho mejor a las necesidades de las empresas y aprovechan de forma óptima las capacidades de las personas. Colaboramos mientras resulte un beneficio para ambas partes, y cuando deja de ser así, cada uno va por su lado a buscar nuevas colaboraciones productivas.

¿Ve positiva la creación del nuevo Ministerio de Innovación en este momento actual de la economía española?

«Llevamos muchos años hablando de innovación, pero cuesta mucho trasladarla al día a día de las empresas y de la sociedad»

La innovación sin duda es un concepto muy relevante, aunque quizás demasiado manido: llevamos muchos años hablando de innovación, pero cuesta mucho trasladarla al día a día de las empresas y de la sociedad. En este sentido, la creación de un ministerio específico es todavía una incógnita, en la medida en que puede efectivamente ayudar a dar un impulso a la innovación, pero sólo si las medidas concretas que desarrolla son eficaces. Vamos, que su mera creación no supone más que una declaración de intenciones; que sea un brindis al sol o no será algo que podremos valorar con el paso de los meses.

En todo caso, algo que sí me preocupa es la cierta segregación de la innovación que esto supone. Para mí, la innovación debería ser un concepto totalmente transversal. Debería haber un énfasis en la innovación dentro de los ministerios de Educación, de Industria, de Economía… Y prácticamente en cualquier ámbito. Me preocupa que se dé por hecho que, como ya existe un ministerio al efecto, el resto de ministerios perciban que ellos ya no tienen que hacer nada al respecto.

«Si no apostamos decididamente por la innovación, tendremos serios problemas para sobrevivir en el entorno competitivo»

De todas formas, no hay que olvidar que los principales interesados en la innovación deberíamos ser cada uno de los sectores y cada una de las empresas, y si se me apura, incluso cada uno de los individuos. Somos nosotros los que, si no apostamos decididamente por la innovación, tendremos serios problemas para sobrevivir en el entorno competitivo. No podemos esperar a que un ministerio nos resuelva la papeleta.

¿Cuáles piensa que son los retos de la economía española ante la Sociedad del Conocimiento?

«En nuestra economía hay toda una serie de ‘verdades aprendidas’ que hemos dado por válidas durante años, pero que ya no van a serlo más»

No hay más que echar un vistazo a la lista de sectores que más aportan al PIB de nuestro país. Durante muchos años hemos estado apostando por un modelo de crecimiento muy determinado. Y no nos ha ido mal. El problema es que cuando, como es lógico en estos sectores, ha dado signos de agotamiento nos hemos dado cuenta de que no hemos preparado su relevo.

Los retos son, por lo tanto, definir qué nuevos sectores van a ser los que nos sostengan en los próximos años en el contexto de la globalización, y empezar a modificar estructuras, comportamientos, habilidades e instituciones para que den soporte a ese cambio. Es una tarea difícil; hay toda una serie de «verdades aprendidas» que hemos dado por válidas durante años, pero que ya no van a serlo más. Tenemos que desaprenderlas, y desarrollar otras nuevas.

¿Pasa la salida de la crisis por una apuesta en la tecnología?

«La tecnología es un medio excelente para impulsar nuestra economía, pero no un fin en sí misma»Entre otras cosas. Pero no diría que sea la principal. Al final, la tecnología es un medio, no un fin en sí misma. La apuesta debe ser por la creatividad, por la capacidad de encontrar nuevas soluciones a los problemas, tanto los antiguos como los nuevos que van surgiendo en un entorno tan absolutamente fascinante como éste en el que vivimos. Sin duda, en el camino para encontrar estas soluciones tendremos que hacer uso de la tecnología. Pero sólo si la ponemos al servicio de la búsqueda de soluciones estaremos pulsando las teclas adecuadas.

¿Cómo se financian en España las pymes de base tecnológica?

«Tengo la sensación de que en España hay demasiada inversión por parte de las instituciones»

Sin ser un gran conocedor del tema, tengo la sensación de que en España hay mucha inversión por parte de las instituciones; bien sea en forma de subvenciones, de empresas públicas, de iniciativas surgidas en las universidades… Para mí esto supone un cierto problema en la medida en que estas iniciativas, al final, no dependen de su éxito real (es decir, de conseguir financiarse para resolver necesidades reales del mercado) para sobrevivir, lo cual puede hacer que se dispersen los esfuerzos en proyectos que no estén centrados en el mercado.

Para eso, haría falta que fuese la propia iniciativa privada la que estuviese apostando su dinero de una forma más decidida, financiando así proyectos mucho más enfocados. El problema es que la iniciativa privada sigue en términos generales pensando demasiado en el corto plazo, con una capacidad de riesgo bastante limitada que hace que prefieran destinar el dinero a otros menesteres.

¿Qué ambiente debe darse en España para que el sector de las nuevas tecnologías madure?

«Equivocarse en las empresas todavía es causa de que te señalen con el dedo»

Creo que, para que en España se instale una dinámica positiva en este sentido, hace falta un cambio cultural de mucho calado. Para prosperar necesitamos que la innovación no sea una excepción, sino una norma general. Que no se produzca sólo en algunos sectores, por parte de algunas personas y de vez en cuando, sino que se aplique en todos los sectores, que todo el mundo se implique, que suceda de continuo.

Desde mi punto de vista, el factor clave en todo esto es la tolerancia al riesgo. Para innovar hay que atreverse a plantear cosas nuevas, hay que asumir que en un elevado porcentaje de las ocasiones vamos a fracasar. Y esto hay que entenderlo desde el punto de vista del profesional, de las empresas y de los que invierten. Lamentablemente, vivimos en un país en el que «el ladrillo» sigue siendo la mejor inversión, ser funcionario una aspiración generalizada y equivocarse en las empresas causa de que te señalen con el dedo.

«Sólo si conseguimos cambiar estas percepciones conseguiremos que haya más profesionales y más empresas apostando por hacer cosas nuevas»

Sólo si conseguimos cambiar estas percepciones conseguiremos que haya más profesionales y más empresas apostando por hacer cosas nuevas en vez de limitarse a ir a lo seguro, que es precisamente «seguro» porque ya hay otros muchos haciéndolo. Por lo tanto, no es posible competir apoyándose en eso; se necesita más financiación privada para explorar nuevas oportunidades.

¿Hay muchos emprendedores en este ámbito esperando una oportunidad?

No hay duda de que hay un cierto número de personas con este perfil en España. Estas personas se beneficiarían de, en un momento dado, tener un entorno más positivo para emprender. Es decir, un mayor reconocimiento social y una mayor facilidad para financiar sus aventuras. Sin embargo, no soy demasiado optimista respecto a que puedan ser mayoritarios, ya que el sistema no nos ha programado con estas inquietudes, por lo que quienes las tienen son la excepción, los «raros».

¿Cuál sería el perfil del emprendedor tecnológico?

«Un emprendedor es alguien que no está conforme en cómo están las cosas, y por eso se pone en marcha para cambiarlas»Para mí su rasgo fundamental es la inquietud, el inconformismo. Un emprendedor es alguien que no está conforme en cómo están las cosas, y por eso se pone en marcha para cambiarlas. Y lo hace aplicando soluciones diferentes, relacionando conceptos procedentes de distintos ámbitos para tratar de encontrar un enfoque nuevo. Y también, sin duda, tiene un elevado nivel de tolerancia al riesgo; sabe que en el proceso se va a equivocar y que esa es una parte intrínseca al aprendizaje; lo asume con naturalidad.

¿Cómo se debería fomentar la cultura emprendedora entre los jóvenes?

«El sistema educativo debería ser capaz de alentar la inquietud y no de matarla en aras de la uniformidad»

Para mí hay una pata muy importante vinculada al sistema educativo el cual, en mi opinión, necesita una revisión a fondo. Debería ser capaz de alentar la inquietud y no de matarla en aras de la uniformidad. Habría que tratar de desarrollar el potencial individual de cada alumno, de acompañarle en el proceso de descubrimiento personal de cuáles son sus capacidades, de ofrecerle alternativas.

También creo que sería necesario alentar a los jóvenes a que desarrollen desde muy pronto sus propios proyectos: no necesariamente proyectos empresariales o tecnológicos, sino cualquier tipo de actividad en la que tengan que empezar a poner en práctica las habilidades que más adelante les serán requeridas.

Por otro lado, la sociedad en general debería empezar a dar protagonismo, relevancia y valoración a los perfiles emprendedores. Es muy difícil transmitir a los jóvenes que ese es un modelo que se ha de seguir cuando tenemos incrustado en el subconsciente colectivo la idea del «empresario explotador» o el «negociante»; cuando el «empleo para toda la vida» sigue viéndose como el súmmum de lo deseable.

«Hemos creado una sociedad de jóvenes muy cómodos que son conscientes de que emprender su propio camino supone empeorar sus condiciones de vida»

Y luego hay unas circunstancias sociológicas que veo demasiado enraizadas. Hemos creado una sociedad de jóvenes muy cómodos que son conscientes (frente a lo que pasaba en generaciones previas) de que emprender su propio camino supone empeorar sus condiciones de vida. No tienen incentivos para arriesgarse, sino más bien para todo lo contrario. Tenemos que dar la vuelta a esta situación, conseguir que resulte más apetecible para los jóvenes iniciar cuanto antes su propio camino, que vean atractiva la idea de «buscarse las habichuelas», que al fin y al cabo es la base y la esencia de la actitud emprendedora.


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