Navegar por Venecia

No contratar los servicios de un gondolero nada más llegar a la ciudad y regatear sin descanso son algunos de los consejos que contribuyen a que los bolsillos de los 50.000 turistas diarios que recibe Venecia no hagan 'aguas'
Por Carlos Astorelli 24 de junio de 2007

La supervivencia de Venecia como ciudad está definitivamente ligada a sus aguas. Un importante puerto comercial combinado con el atractivo turístico de sus canales son los pilares económicos de este municipio situado en el norte de Italia, y también lo que amenaza con convertirla en un museo. El aluvión turístico encarece los precios y expulsa a sus habitantes: cada año 2.000 venecianos dejan sus casas para habitar otras ciudades. Por otra parte, el hundimiento literal de la ciudad reclama medidas medioambientales urgentes. No obstante, los más de 400 puentes que unen los 118 canales y las calles-islas están llenos de historia y parecen reclamar la presencia del viajero curioso. Los millones de turistas que visiten Venecia durante los próximos meses pueden navegar en sus aguas sin que el bolsillo sufra demasiado.

El coste de los servicios más demandados

El coste de los servicios más demandadosCada jornada Venecia recibe un promedio de 50 mil “turistas de un día”, que en los últimos años han sido la causa del éxodo de gran parte de sus habitantes. Un turismo del que los comerciantes no se sienten muy orgullos: los turistas llegan con bocadillos preparados y refrescos en sus bolsos porque comprar en la ciudad es muy caro: tomar un refresco en la zona del puente de Rialto cuesta entre tres y seis euros. El Café Florian de la plaza de San Marcos cobra por un chocolate caliente con nata 9,5 euros. Esto propicia el turismo de “paseo fugaz” por la “Sereníssima”. No obstante, el país peninsular -y Venecia como uno de los principales destinos- es el tercer objetivo externo elegido por los ciudadanos españoles, precedido por Francia (en primer lugar) y Portugal, entre los 8,1 millones de viajes que tuvieron como destino Europa, según el estudio Movimientos Turísticos de los Españoles 2005, realizado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

La belleza de la ciudad reside en las experiencias típicamente venecianas, como montarse en un ‘vaporetto’ por uno de los canales desiertos, pasear en sus góndolas, embriagarse con el olor de una ‘trattoria’ o disfrutar de un café en la Plaza de San Marcos. La mejor manera de recorrerla para muchos es a pie, atravesando sus más de 400 puentes para moverse entre las islas, ya que las distancias en general son muy cortas. Ahora bien, observar la ciudad desde los canales es un plan casi obligado y, precisamente por esta razón, los precios pueden ser abusivos, aunque conviene valorar otras opciones.

Góndolas: diferentes alternativas

En el camino que lleva a la plaza de San Marcos, la estación de trenes o Rialto, los gondoleros se pelean por ofrecer a los turistas un paseo en sus embarcaciones. El viaje en góndola no es barato los precios son libres. Hay dos recorridos básicos de 25 y 50 minutos, y no todas las góndolas se encuentran en el mismo estado. Las hay perfectamente pintadas, con flores y asientos acolchados, y otras, más sencillas, aunque no por ello dejan de asombrar por el precio.

Un paseo de 25 minutos puede costar alrededor de 70 euros, y uno de 50 minutos entre 90 euros y 120 euros. El regateo es moneda corriente y conviene recordarlo. Además, los gondoleros tienen un olfato especial para detectar a los turistas que hace días pasean por la ciudad y hacerles una buena oferta. Esto demuestra que es conveniente esperar y no contratar el paseo enseguida. Para los buenos negociadores, el mejor precio que pueden conseguir por una góndola bonita es de 60 euros por 25 minutos y de 100 euros por 50 minutos. Una sencilla puede pactarse por 80 euros los 50 minutos. Por otra parte, hay gondoleros que ofrecen serenata en el recorrido. Estos paseos se consiguen más fácilmente en la oficina de turismo.

La página web de la Agencia de Promoción Turística de Venecia ofrece -en inglés y en italiano- información diversa para los visitantes. Entre esa información se puede encontrar la web y el teléfono de la Institución para la Conservación de la Góndola, aunque es necesario hacer la reserva con anticipación. Para los más temerosos puede resultar una forma segura de escapar de los posibles timos. En este caso, los recorridos diurnos, con un máximo de seis personas por góndola, cuestan 80 euros. El mismo paseo durante la noche asciende a 100 euros. La dirección web es www.gondolavenezia.it, el mail: gondola@gondolavenezia.it, y el teléfono (39) 0415285075.

Il vaporetto

Así se denomina al transporte público de Venecia. Son barcos que recorren “Il Gran Canale”, el principal de Venecia que atraviesa la ciudad en forma de ‘ese’. Ésta es la opción más rápida y económica de avistar “la Sereníssima” desde sus aguas, ya que cuesta una tarifa plana de nueve euros: con este billete, que tiene una validez de 24 horas, se pueden tomar tantos vaporettos en el día como se desee. La embarcación pasa cada 10 minutos por Il Gran Canale. Para recorrerlo entero se tarda entre 35 minutos y 45 minutos, en función de que se viaje en la línea roja, más rápida, o la negra.

Un billete por tres días, en cambio, tiene un coste de 25 euros. Esta opción es conveniente si se quiere recorrer toda la isla e ir visitando cada lugar de interés. En 20 ó 30 minutos se puede abordar un barco que da la vuelta completa en unas dos horas. Una de las ventajas más evidentes de este medio de transporte público es que los recorridos nocturnos no sufren un incremento de precio.

Venecia: un desafío medioambiental

La combinación del hundimiento del suelo y la elevación del Adriático amenaza la subsistencia de Venecia. El siglo pasado la ciudad se hundió 25 centímetros, y otros tantos se prevén para el presente siglo. Además los habitantes de la ciudad conviven con las subidas, denominadas “aqua alta” (más de 50 al año), que anegan los canales y perforan los cimientos de la arquitectura urbana, además de revolver el fondo de las aguas y provocar malos olores por toda la ciudad.

Recientemente la voz de alarma se dio por el temor de las autoridades al posible hundimiento del cuarto puente, que atraviesa el gran canal, obra del ingeniero español Santiago Calatrava. Los trabajos para paliar el problema costarán un millón y medio de euros, destinados a añadir 16 soportes para sujetar los márgenes del canal, que amenazan con ceder bajo las 1.500 toneladas de peso.

La Comuna de Venezia realiza previsiones mensuales de las posibles mareas altas. Durante esos días el movimiento por la ciudad se limita, de manera que si va a visitar la ciudad, es conveniente estudiar la página web www2.comune.venezia.it/maree/previsione.asp , donde se detalla por día y horario las posibles subidas de agua.