Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Vivienda > Compra

Viviendas en primera línea de playa

Antes de adquirir una casa en primera línea conviene comprobar que no está edificada en suelo de dominio público

Ventajas e inconvenientes

/imgs/2009/04/casa-playa.art.jpgVer el océano nada más levantarse, escuchar el oleaje en cualquier momento del día, oler el mar sólo con asomarse a la ventana o poder pasear por la arena al salir de casa son algunos de los privilegios que pueden disfrutar los propietarios de una vivienda situada en primera línea de playa. Algunas de estas casas son un auténtico lujo, un capricho del que pueden disfrutar unos pocos privilegiados. Sin embargo, estas viviendas también tienen sus inconvenientes.

El aspecto menos atractivo de estas edificaciones se centra en la humedad durante todo el año y el frío durante los meses de invierno. En general, están poco resguardadas del viento y del mar, hasta el punto de que el oleaje llega a menudo hasta la puerta, algo que, junto al salitre y a las inclemencias meteorológicas puede llegar a envejecer las casas, con lo que el gasto en arreglos y en reforma de fachadas y ventanales es mayor que en otras. En algunos lugares, al tratarse de residencias que se utilizan exclusivamente durante los meses de verano o las temporadas de vacaciones, los vecinos que habitan en ellas durante todo el año pueden sentir cierta sensación de soledad, que no siempre es deseada. Pero lo peor, sin duda, es que, obviando legislación, algunas viviendas que están junto al mar pueden haber sido construidas en un suelo de dominio público y ser expropiadas. Por ello, conviene prestar atención antes de comprar una casa en primera línea, ya que tras el desembolso efectuado, se puede dar la situación de tener una vivienda de la que en realidad no se es propietario.

Urbanización insostenible

La creencia de que quienes viven junto al mar han pagado elevadísimas cantidades de dinero al adquirir la vivienda no es del todo cierta. Si bien algunas mansiones están sólo al alcance de unos pocos, muchas de estas casas estaban hace décadas casi abandonadas y no se les otorgaba el mismo valor que ahora, con lo que el precio, siempre antes de la burbuja inmobiliaria, no tenía por qué ser demasiado alto. La urbanización constante del litoral y su utilización como lugar de vacaciones ha sido uno de los factores que ha provocado la subida de los precios de las viviendas en primera línea. Algunos propietarios han heredado las casas porque frecuentemente estaban habitadas por personas de avanzada edad, como ocurre actualmente en los barrios céntricos de las ciudades, en los que se puede encontrar ancianos con rentas bajas pero con grandes pisos en zonas muy cotizadas. También hay casas pequeñas en la playa, más modestas, cuyo precio no es demasiado elevado, algo que depende también de la localidad en la que se ubiquen. Entre el grupo de personas que tienen estos pisos a un precio accesible están quienes disfrutan de la vivienda en primera línea de playa en régimen de arrendamiento con los alquileres de renta antigua pagando así mensualidades de hace décadas.

En la ribera del mar no puede construirse ninguna propiedad privada

Sin embargo esta situación no es tan idílica como parece. La urbanización masiva de las zonas costeras ha convertido gran parte del litoral español en una mole de cemento formada por edificios levantados sin tener en cuenta la sostenibilidad, lo que ha generado graves perjuicios al medio ambiente y empeorado, paralelamente, la calidad de vida de quienes residen en localidades costeras. Los altos edificios al borde de la playa o del mar han hecho irreconocible el paisaje de la costa española de hace unas décadas.

El litoral español “ha sufrido en los últimos años el embate brutal de la construcción por parte de una industria que sólo ha buscado el beneficio a corto plazo y que nos ha dejado un legado de miles de viviendas vacías y la dependencia de un turismo caprichoso y variable que ahora busca destinos nuevos en otras latitudes”, denuncia el informe “Destrucción a toda costa 2008”, realizado por Greenpeace.

Según pone de relieve esta organización, muchos ayuntamientos del litoral español han puesto todo su afán en convertir en suelo urbanizable el mayor porcentaje posible de su territorio -incluidos espacios naturales protegidos- para llenar sus arcas sin preocuparse por construir ciudades habitables. “Las comunidades autónomas -como señala el informe-, responsables de la aprobación de los planes urbanísticos municipales, rara vez ponen trabas a las propuestas insostenibles que les llegan”.

El problema no es nuevo y ya en 1988 la Ley de Costas intentó poner freno al creciente urbanismo que amenazaba el litoral y que señalaba a España como uno de los países del mundo donde la costa, en el aspecto de conservación del medio, está más gravemente amenazada. La normativa, que este verano ha cumplido 20 años, no ha sido demasiado eficiente a la hora de cumplir su objetivo de poner fin al grave y progresivo deterioro del litoral y a la alteración irreversible de su equilibrio. Eso sí, este texto legal ha estado, durante estas dos décadas, acompañado por la polémica pues miles de personas han perdido la titularidad de su vivienda en primera línea de playa por su aplicación.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones