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Viviendas para estudiantes

Se prevé la construcción de 10.000 'minipisos' universitarios con un alquiler máximo de 200 euros

Img pisos Imagen: Víctor Broto

La subida del precio del alquiler y la escasa oferta actual imposibilita a miles de estudiantes encontrar una vivienda acorde a sus circunstancias: poco presupuesto y la necesidad de vivir cerca del lugar de estudios al menos cuatro años. Se estima que cerca de 48.000 estudiantes necesitan un arrendamiento cada año, mientras que las plazas en residencias y colegios mayores apenas alcanzan a unos cuantos miles. Para paliar esta situación, el Ministerio de Vivienda pretende construir 10.000 pisos de entre 30 y 45 metros cuadrados, a un precio mínimo de 75 euros y un coste máximo de 200. Aún no hay fecha para el inicio de las obras, pero ya han comenzado a firmarse acuerdos. Las universidades de Zaragoza y Cantabria son, por el momento, las pioneras. Aún escépticos, los estudiantes afirman que la intención del Gobierno es buena, pero insuficiente ya que, según afirman, “ni siquiera se beneficiará el 1% de los estudiantes”.

Nuevo plan de alquiler para estudiantes

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El Ministerio de Vivienda acaba de anunciar su intención de construir 10.000 pisos universitarios entre 30 y 45 metros cuadrados útiles, con espacios comunes y alquileres entre 75 y 200 euros, dependiendo del tipo de piso y de la ciudad en la que se ubique. Se trata del denominado Programa ‘Viviendas Universitarias’, una iniciativa que se enmarca dentro del programa de Vivienda Joven en Alquiler del Plan Estatal de Vivienda 2005-2008. Sus objetivos son crear un parque público de inmuebles universitarios protegidos en alquiler, fomentar la emancipación y autonomía de las personas jóvenes, mejorar las condiciones de igualdad de oportunidades favoreciendo la movilidad y la elección de estudios y universidades, e implicarlas en las políticas de vivienda para que puedan ofrecer servicios integrales a la comunidad universitaria. En total, el proyecto supondrá una inversión que rondará los 300 millones de euros, de los que el Ministerio financiará más del 50%. Se calcula que cada año 48.000 alumnos y alumnas necesitan casa, según un estudio de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI). El 74% de ellos opta por un piso compartido.

“El principal fin debe ser facilitar la movilidad de los alumnos para que puedan estudiar en otras ciudades”

Para el tesorero de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), Bruno de Diego, esta propuesta oficial es una idea “que parece buena”, pero considera que, “en el fondo, busca más reducir la venta y fomentar el alquiler, con el riesgo de que las universidades acaben enladrillándose”. Asegura que el principal fin de este proyecto debe ser facilitar la movilidad de los alumnos y alumnas para que puedan estudiar en otras ciudades de España y del extranjero, puesto que la oferta actual se limita a residencias de estudiantes, “la mayoría privadas o concertadas, con un precio alto”. En este sentido, asevera que ante el empleo de dinero y terreno públicos, no se debe caer en el error de construir viviendas para funcionarios, cuando quienes principalmente las necesitan son los estudiantes, y discrepa con la idea de reservar estos ‘minipisos’ tanto para alumnos, como para investigadores o profesores. “Se está desvirtuando la idea de lo público”, advierte.

Por otro lado, Bruno de Diego considera que la iniciativa debería estar dirigida exclusivamente a universidades públicas (el Ministerio no ha descartado la posibilidad de que los centros privados puedan adherirse), puesto que éstas cuentan con casi 1,3 millones de estudiantes, frente a los 200.000 de las universidades privadas. Por ello, confía “en que se corrija este error”, así como el número total de viviendas proyectadas, “claramente insuficiente porque ni siquiera se beneficiaría el 1% de los estudiantes”. “No es que falten casas, es que hay muchas vacías”, se queja el tesorero de la CREUP, quien apunta que con el dinero que se va a destinar a este programa se podría crear una bolsa para ayudar a los propietarios de casas vacías. “Se podrían dar ayudas a los dueños de estos pisos -plantea- para subsanar los casos de impago o arreglar las viviendas antes de sacarlas al mercado de alquiler. Puede haber otras vías que pueden ayudar a más estudiantes, por ello creemos que no se ataca de fondo el problema”.

Respecto al carácter rotatorio que tendrán estos pisos, con un plazo de arrendamiento de cinco años que podrá ampliarse durante un año más, el presidente del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Cantabria, Alfonso Santibáñez, reclama que no se limite el periodo de renta, puesto que algunos estudiantes pueden llegar a permanecer en la universidad hasta ocho años antes de terminar la carrera. “Hay personas que están en la universidad tres años y otras ocho, por lo que no nos parece que se tengan que poner plazos, sino que se debería analizar la situación año a año y permitir mantener la vivienda de acuerdo a un mínimo de asignaturas aprobadas, por ejemplo”, propone. Asimismo, además de esta cuestión, De Diego mantiene que el lugar proyectado para las viviendas, en el entorno de las universidades, no es el más idóneo, puesto que estos centros suelen estar ubicados lejos del centro urbano de las ciudades, lo que significaría alejar a los estudiantes también del centro de las urbes y limitar su vida académica al entorno de la universidad.

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