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Mi hijo está fuerte, no tiene sobrepeso

En 2022, si se mantiene la tendencia actual, el número de niños con exceso de peso superará al de los que sufren desnutrición y presentan un peso muy bajo

Imagen: Brainsil

En 2022, si se mantiene la tendencia actual, la obesidad en los niños y adolescentes de 5 a 19 años de edad será más frecuente que la insuficiencia ponderal. Esto quiere decir que, por primera vez en la historia, el número de pequeños con exceso de peso (sobrepeso u obesidad) superará al de los que sufren desnutrición y presentan un peso muy bajo. Así lo advierte un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que además detalla la gravedad de la tendencia: la cifra de niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 5 y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en las cuatro últimas décadas. En este artículo se analizan los factores que dificultan el diagnóstico del sobrepeso infantil, se dan las claves para poder diagnosticarlo y se aportan consejos para prevenirlo.

No hay semana en la que no se anuncie en prensa, radio o televisión la gravedad del problema que suponen los altos números de sobrepeso y obesidad infantil. En nuestro país, al igual que en otros países del entorno, las cifras de exceso de peso infantil (EPI), que comprende tanto al sobrepeso como a la obesidad, se han estancado o han sufrido una ligera disminución en los últimos cuatro años. Sin embargo, este leve descenso solo se ha producido en capas socioeconómicas altas, ya que en las familias con menos recursos ha seguido subiendo. Esto supone un grave problema social, además de sanitario.

Los números totales, según puede consultarse en el último estudio Aladino, siguen siendo inaceptablemente altos. En España, el 41,3% de los niños de entre 6 y 9 años presenta sobrepeso u obesidad.

La dificultad para diagnosticar el sobrepeso infantil

Uno de los problemas a los que se enfrentan los sanitarios es la falta de reconocimiento del diagnóstico del exceso de peso infantil (EPI) por parte de los padres. En una investigación muy reciente publicada en la revista Pediatría de Atención Primaria, de 30 pequeños con obesidad solo tres de sus padres marcaron el dibujo que correspondía con su verdadero Índice de Masa Corporal (IMC), que era superior -y en algunos casos muy superior- al percentil 97. Es más: a 24 familias (del total de 47 niños con sobrepeso u obesidad) no les parecía que sus vástagos tuvieran ni tan siquiera sobrepeso.

Los resultados obtenidos, al igual que sucede en otros estudios publicados con anterioridad, ponen de manifiesto que la mayoría de los padres infravaloran, y mucho, el exceso de peso de sus hijos. Una de las razones para que esto suceda es que, debido a la altísima frecuencia del problema, nos hemos acostumbrado a ver normal algo que no lo es. En algunos casos, la situación se admite de forma interna pero, con la mejor intención, no se actúa por no tener el ánimo suficiente para retirar la alimentación insana -pero lúdica y sabrosa- y cambiar de hábitos, por temor a victimizar y estigmatizar a sus propios niños.

Por si fuera poco, existe también una baja percepción del problema entre los mismos sanitarios que atienden a menores. Esto quedó reflejado en una investigación publicada en julio del 2008 en la prestigiosa revista Journal of Pediatric Gastroenterology & Nutrition: en ella se constata que la tercera parte de los médicos no había valorado de modo correcto el estado nutricional de la muestra elegida (91 niños de 5 a 18 años).

Sin duda, la falta de compromiso político, la publicidad de comida insana dirigida a los pequeños, el tamaño de las raciones o los cambios de hábitos de vida son factores importantes en la génesis y mantenimiento de esta epidemia de exceso de peso infantil. Pero también hay que pensar en la necesidad de una mejor formación de los sanitarios que visitan menores a diario, sobre todo en la atención primaria, para que puedan reconocer cuanto antes el sobrepeso infantil y poder dar así -con empatía- buenos consejos a las familias. Es clave tener en cuenta siempre que el niño nunca es el culpable; las responsabilidades hay que buscarlas en el entorno sociopolítico, cultural y familiar en el que está inmerso.

Cómo saber si un niño tiene exceso de peso

Una herramienta que puede ser empleada por las personas que tengan interés en saber si un menor tiene exceso de peso es el documento 'Acabar con la obesidad infantil' que la OMS que publicó en 2016. En las primeras páginas están las claves para poder diagnosticar el exceso de peso infantil, de acuerdo con gráficas y parámetros que han sido adoptados por unos 130 países.

La Asociación Internacional de Pediatría y muchas otras asociaciones profesionales nacionales e internacionales han respaldado la utilización de estos patrones de crecimiento de la OMS. La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) ha recomendado también su uso en Europa. Las gráficas pueden descargarse aquí y aquí.

Así, en niños menores de cinco años:

  • El sobrepeso es el peso para la estatura con más de dos desviaciones típicas (SD en las gráficas) por encima de la mediana establecida en los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
  • La obesidad es el peso para la estatura con más de tres desviaciones típicas por encima de la mediana.

De los 5 a los 19 años:

  • El sobrepeso es el IMC para la edad con más de una desviación típica por encima de la mediana.
  • La obesidad es mayor que dos desviaciones típicas por encima de la mediana.

Para prevenir el exceso de peso infantil, los consejos o recomendaciones se centran en las siguientes estrategias:

  • fomentar y alentar la lactancia materna en los primeros años de vida.
  • aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, así como de cereales integrales y frutos secos. Estas opciones deberían de ser accesibles para todos, sobre todo para las capas más desfavorecidas.
  • limitar la ingesta de azúcares libres.
  • evitar los alimentos hiperprocesados en los que el azúcar, las grasas no saludables o la sal están en cantidades altas: bollería (incluidas las galletas), patatas fritas y otros aperitivos similares, precocinados, comida rápida de cadenas multinacionales, etc.)
  • aumentar la actividad física de manera que cada día esté presente.

Por último, en el artículo 'Obesidad infantil ¿qué podemos hacer los padres?' del dietista-nutricionista Julio Basulto se puede encontrar una buena cantidad de consejos que serán de gran utilidad para familias que tengan en su seno niños con exceso de peso.


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