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Cómo hacer cebolla caramelizada

La cebolla caramelizada o cebolla confitada es muy fácil de hacer y, además, realza el sabor y la textura de los platos

  • Autor: Por PEIO GARTZIA
  • Última actualización: 10 de noviembre de 2016
Imagen: lenyvavsha

La cebolla caramelizada es una de las guarniciones más utilizadas por cocineros, cocinillas y aficionados de la gastronomía. Su sabor dulzón -fruto de la caramelización de sus jugos- hace de este ingrediente un comodín estupendo que se puede encontrar tanto en ensaladas como en pinchos de barra, acompañando un asado de carne, de pescado o un taco fino de foie. Las combinaciones posibles son muchas y su elaboración es muy sencilla, de modo que con poco esfuerzo se consiguen unos platos muy logrados con un toque diferente. A continuación se explica cómo preparar la cebolla caramelizada y cuáles son los platos con los que marida mejor.

La cebolla caramelizada tuvo su auge en la cocina de los 90. Se puso de moda como guarnición en muchos de los llamados "platos en miniatura", que eran la evolución del pincho de barra. Se empezó a usar, sobre todo, para acompañar recetas con foie a la plancha, aunque el sabor dulzón de la cebolla conquistó con rapidez otros platos, desde los que protagonizan hortalizas y verduras hasta pescados, mariscos y carnes. Complementa a la perfección los platos con un punto de sal o las preparaciones que son algo grasas.

Cómo hacer cebolla caramelizada

Su elaboración es bien sencilla. La buena caramelización se realiza sin apenas azúcar, si bien es necesario, para ello, escoger cebollas de variante dulce (las rojas). Una vez que se tenga la cebolla caramelizada, si no se empleará al momento, se puede guardar en un bote de cristal con su tapa en el frigorífico hasta su utilización.

Imagen: CONSUMER EROSKI

Primero hay que limpiar bien la cebolla y cortarla en láminas finas (corte en juliana). En una sartén antiadherente con tapa se debe verter un poco de aceite de oliva o mantequilla, espolvorear con sal y colocar las tiras de cebolla para que se cocinen a fuego suave. De esta manera, los jugos de la cebolla salen poco a poco y se produce la caramelización con la grasa del aceite o la mantequilla. Esta mezcla recubrirá la superficie de la cebolla y quedará adherida a ella, dotándola de ese aspecto tan característico, dorado y marrón brillante. La única precaución que se debe tener es que no se queme el caramelizado: si esto ocurre, la cebolla adquirirá un desagradable sabor amargo.

Este es el método tradicional y el que queda más sabroso, pero también el que tarda más. En ocasiones se necesita acelerar el proceso, bien por falta de tiempo, bien porque la cebolla elegida no suelta demasiados jugos. Para conseguir un caramelizado más rápido (y también rico), se pueden aplicar un par de trucos, aunque se perderá un poquito del sabor original:

  • Sustituir la sal por un poco de bicarbonato. Esto acelera la salida de los jugos de la cebolla y permite que se caramelicen antes. El sabor final es parecido, pero queda un regusto diferente a la cebolla.
  • Agregar una cucharadita de azúcar moreno y un poco de agua. La evaporación del agua, al haber estado en contacto con el azúcar, hace que se forme un caramelo que cubre la cebolla. Hay que cuidar que el proceso no sea demasiado rápido, ya que puede ocurrir que se produzca la caramelización con la cebolla aún cruda.

Cebolla caramelizada: ocho maridajes perfectos

La cebolla caramelizada se puede encontrar en múltiples elaboraciones. En algunas de ellas, el contrapunto de sabores y la combinación de texturas son especialmente notables:

  • 1. En tortilla. Tanto en la tradicional de patata, como en una francesa o con tortillas paisanas con un pisto de verduras, es un complemento idóneo. Es mejor cocinar por una parte las verduras o las patatas y, con posterioridad, agregar la cebolla caramelizada para potenciar el sabor de la receta. La combinación de patata cocinada con cebolla caramelizada en sí es la base de ensaladas templadas, de revueltos de huevo y tortillas y de guarniciones de pescado y carnes blancas a la plancha.
  • 2. Con verduras salteadas. En general, va bien con todas las que se suelen saltear, ya que realza su sabor. Queda muy bien con unos espárragos trigueros, con unas tiras de calabacín y con puerros, pero sobre todo con hongos, champiñones y setas en general. El sabor terroso de estos alimentos es refinado y se complementa a la perfección con la cebolla caramelizada.
  • 3. Con unos pimientos asados, junto con berenjena (también asada) y unos ajos confitados, como acompañamiento de la ensalada caliente más famosa: la escalivada catalana. En este plato, la caramelización de la cebolla une el resto de los ingredientes y sabores.
  • 4. Con foie. La combinación de la cebolla caramelizada con foie es un plato redondo donde el dulzor de la cebolla rebaja un tanto la grasa del foie y, a la vez, fusiona los dos sabores. Una vez que se han probado juntos, cuesta pensar en uno sin el otro.
  • 5. Con morcilla. Entre las elaboraciones grasas, una opción más barata que el foie es la morcilla asada. Acompañada con cebolla caramelizada y unas láminas de manzana salteada, se transforma en uno de los pinchos o tapas más utilizados en la zona de Burgos (famosa por sus morcillas de arroz y cebolla).
  • 6. Con solomillo de vacuno y de cerdo, es una de las guarniciones más socorridas, así como con pechugas de pollo elaboradas a la plancha. Complementa con mucha facilidad. Si además se acompaña con unos pimientos del piquillo confitados, el resultado es una guarnición muy gustosa.
  • 7. Con pescados. También se puede utilizar, pero sobre todo para pescados asados enteros en el horno junto con unas patatas panaderas.
  • 8. En la elaboración de tartaletas (tipo quiche lorraine) con base de pasta quebrada y rellenas de verduras, jamón, nata y huevo. Un toque de cebolla caramelizada es una opción acertada, al igual que con las pizzas. Si se quiere sorprender, no hay más que añadir un poco de esta cebolla a las pizzas caseras, ya sean vegetales (con champiñón, calabacín o pimientos) o algo más grasas, con bacón o carne picada.

Etiquetas:

azúcar, cebolla, cocinar


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