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Miedo a la oscuridad en niños: seis trucos para que lo superen

Plantear juegos clásicos que impliquen vendarse los ojos o dejar encendida una luz tenue por la noche son algunas ideas para que los pequeños superen su miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad se considera un temor evolutivo, una etapa normal del desarrollo de los niños. De hecho, uno de cada tres niños de entre tres y cinco años la teme. Esto no significa que no haya que hacer nada al respecto: se debe ayudar al niño a superarlo para que la noche sea un momento de descanso y no derive en una fobia más grave. Este artículo explica seis trucos y consejos para que puedan vencerlo: entre ellos, utilizar el juego, establecer rutinas que le tranquilicen y dejar encendida una luz tenue durante la noche.

El temor a la oscuridad forma parte de los miedos infantiles habituales, concluye una investigación conjunta de la Universidad de Murcia y la Universidad Miguel Hernández de Elche. Surge a partir de los 18 meses de vida, pero es más habitual que aparezca desde los tres o cuatro años, y se extiende hasta los ocho o nueve años, de forma general. Estos científicos explican que se trata de un miedo evolutivo, es decir, normal en el desarrollo del niño. De hecho, uno de cada tres niños de entre tres y cinco años de edad se queja del miedo a la oscuridad, apunta Xavier Méndez Carrillo, catedrático de Psicología de la Universidad de Murcia y autor del libro 'El niño miedoso' (Ediciones Pirámide, 2003).

Si no se toman medidas para que el niño supere el miedo a la oscuridad, puede convertirse en una fobia

Si bien se considera una etapa normal en el crecimiento, es importante tomar algunas medidas para que el niño lo supere y así pueda dormir y pasar las noches tranquilo.

En caso contrario, existe el riesgo de que el temor se convierta en una fobia. El miedo irracional a la oscuridad a partir de ese momento tiene varios nombres, como nictofobia o escotofobia.

¿Qué se puede hacer para ayudar al niño a superar el miedo a la oscuridad? A continuación se ofrecen algunas ideas y consejos para logralo.

1. Juegos para vencer el miedo a la oscuridad

El juego ayuda al niño a superar su miedo a la oscuridad

La mejor manera de llegar a los niños es a través del juego. Se pueden plantear juegos clásicos que impliquen vendarse los ojos, como la gallinita ciega, ponerle la cola al burro, reventar una piñata, etc. Estas actividades permiten a los pequeños interactuar con el mundo sin utilizar la vista.

También se pueden hacer juegos en la semipenumbra, como sombras chinescas. Y en la penumbra se pueden contar cuentos o hacer juegos como reconocer objetos a través del tacto.

El juego es también la base de un programa para tratar el miedo a la oscuridad diseñado por la Universidad de Murcia y la Universidad Miguel Hernández de Elche. Este programa consiste en una serie de juegos en los que el niño se enfrenta a situaciones crecientes de oscuridad. Permite que, de manera gradual, comprenda que no hay ningún problema por estar sin luz.

2. Dejar encendida alguna luz tenue

No es malo dejar alguna luz encendida, pero tiene que ser muy tenue. Lo recomendable es que casi no ilumine pero que sí deje algo de claridad en la habitación. Puede ser una lámpara o bien apliques que se colocan en la pared.

3. No encender la luz como solución

Imagen: Rotorhead

Dejar una luz tenue no implica que los adultos enciendan la luz principal de la habitación del niño cuando se ponga a llorar. Si el pequeño se despierta asustado en mitad de la noche y llora o llama a los mayores, hay que tranquilizarle sin encender las luces.

La luz encendida alimentará el problema, pues ratificará la idea de que la oscuridad da miedo y que, por el contrario, la luz lo quita.

El niño se serenará con la compañía del adulto y con sus palabras. Solo cuando esté calmado será momento de encender alguna lámpara.

4. Establecer rutinas relajantes

Las rutinas que contribuyen al buen dormir de los niños también ayudan a reducir los temores nocturnos

Las rutinas relajan al pequeño y contribuyen al buen dormir del niño, y también ayudan a reducir los temores nocturnos.

Si se transmite que ir a la cama y apagar la luz es parte de una cadena de acciones (que comienza con un baño y sigue con un biberón o un vaso de leche y un cuento), será mucho más fácil que concilie el sueño y evitará que sea asaltado por los temores.

Existen otros elementos que pueden formar parte de esas rutinas. Muchos niños se relajan y se sienten confiados si duermen con un peluche. Otro consejo es arropar al pequeño en la cama, darle un beso de buenas noches e, incluso, contarle lo que harán juntos al día siguiente. Los relatos también le dan tranquilidad.

5. Mostrar que la casa es segura

El niño suele identificar los lugares que le producen miedo. Tal vez crea que allí se oculta una persona, un animal o algún ser extraño (el habitual monstruo imaginario).

Entonces, hay que ir con él para comprobar que allí no hay nada. Los lugares más comunes que generan este efecto son el espacio debajo de la cama, el interior del armario y los huecos detrás de las puertas.

No conviene repasar estos espacios como si se tratara de una inspección. Es mejor encontrar cualquier otro pretexto: buscar algo que no se encuentra, hacer una limpieza, jugar al tesoro escondido... Esta actividad permite comprobar que no hay nadie. Y si utiliza un juego, el sitio quedará asociado con sensaciones positivas.

6. Evitar las cosas que acrecienten el miedo

Si un niño manifiesta signos de temor a la oscuridad, será importante evitar que vea películas y programas de televisión de miedo o que escuche historias que pudieran asustarlo.

Tampoco, por supuesto, habrá que burlarse de su temor o menospreciarlo. No conviene tampoco forzarle a hacer algo que no quiera en la oscuridad -por más que sea con el supuesto fin de vencer sus miedos-, ni amenazarlo con el posible castigo de encerrarlo a oscuras en su habitación.

Por el contrario, hay que felicitarle por sus gestos de valentía. Esta demostración de afecto le impulsará para superar su miedo a la oscuridad.


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