Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Las bayas y las formas de las hojas, lo más característico
Si pensamos en algún arbusto típico de las fechas navideñas a las que nos acercamos, probablemente el primer nombre que se nos venga la cabeza sea el del Acebo (Ilex aquifolium).
Este arbusto en peligro de extinción, pertenece a la familia de las Aquifoliáceas, y sus hojas coriáceas, brillantes y de color verde oscuro, presentan una graciosa forma ondulada y dentado-espinosa en los ejemplares silvestres.
Tal vez, por estar acostumbrados a ver este arbusto en películas norteamericanas, creamos que la procedencia del Acebo es del propio Estados Unidos, aunque hemos de saber que su origen está en el centro de Europa y el oeste de Asia.
Además de sus características hojas, en él se observan pequeñas flores blanquecinas, pero sobre todo un fruto rojo, abayado, del tamaño de un guisante que madura en otoño. Esta sencilla floración se produce en abril, y siempre antes de que se desarrollen las hojas, mientras que la poda se realiza a finales de otoño.
En general, el Acebo es un arbusto de crecimiento muy lento, de madera compacta y durísima que precisa un terreno más bien arenoso y con un sustrato fértil. Es importante que este suelo se mantenga siempre fresco, para lo que necesita abundante agua y regar unas dos veces a la semana, vertiendo un cubo de agua por arbusto.
Para que el crecimiento sea el más adecuado, es importante ubicar este arbusto en un lugar en el que sol incida directamente sobre él, aunque es más frecuente encontrarlos en zonas sombrías rodeados de otros arbustos o árboles. De todas formas, lo ideal es mantenerlo en lugar soleado o a media sombra.
En CONSUMER EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI