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Basura electrónica

PCs y móviles viejos son estorbos que acaban convertidos en peligrosos residuos para el medio ambiente

La basura de la última década poco tiene que ver con la de años anteriores. En los vertidos ahora ocupan un papel protagonista los televisores, electrodomésticos y, últimamente, equipos informáticos y teléfonos móviles. Deshacerse de esta chatarra electrónica de forma adecuada es fundamental, pues los residuos tecnológicos son altamente contaminantes, pero también se pueden reciclar y aprovechar gran parte de sus componentes.

Residuos eléctricos y electrónicos

Lentamente se va tomando conciencia de la necesidad de separar en casa los distintos tipos de basura. Pero además de papel, envases, vidrio y restos orgánicos, la 'basura electrónica' ocupa un mayor volumen entre los desechos del siglo XXI. La relativa corta vida de los ordenadores, que empiezan a quedar desfasados al cabo de un año y que a los cuatro ya están prácticamente obsoletos, genera gran cantidad de chatarra de la que el consumidor no sabe cómo desprenderse. PCs, periféricos, televisores, teléfonos móviles y otros equipos electrónicos estropeados o desfasados resultan un incordio que terminan en algún trastero, cajón o arrojados a cualquier lugar poco apropiado.

Los residuos eléctricos y electrónicos (ordenadores y teléfonos móviles principalmente) ya representan alrededor del 5% de la basura que se genera en Europa y, según la Oficina Ambiental Europea, sumarán 7,4 millones de toneladas en 2004, con un incremento del 4% anual. Lo peor es que el 90% de este material acaba en vertederos donde se incinera, a pesar de los numerosos componentes tóxicos utilizados en su fabricación, como el litio de las baterías, el plomo (de soldaduras, pantallas CRT y baterías), el mercurio (en lámparas fluorescentes de los monitores LCD), el bromo (carcasas y aislamientos plásticos) o el cadmio (toners y tintas de impresora, monitores CRT, baterías recargables NiCd, etc.).

En el caso de los ordenadores hay que valorar si no es más rentable actualizar sus componentes o darle algún otro uso antes de deshacerse de ellos. Es verdad que la sofisticación de los nuevos programas que salen al mercado (sobre todo juegos) exige cada vez mayor rendimiento al ordenador, hasta que éste no es capaz de alcanzarlo, con la consiguiente frustración del usuario que enseguida quiere un modelo nuevo. Pero el ordenador viejo puede servir para realizar tareas menores (navegar, procesador de textos, juegos poco exigentes, etc.) o se puede desmontar para aprovechar algún componente (un segundo disco duro, por ejemplo).

También es posible acudir a organizaciones que recogen y reparan los equipos para destinarlos a proyectos educativos o para enviarlos a proyectos en países subdesarrollados. En último extremo, a la hora de deshacerse de los residuos tecnológicos es necesario depositarlos en un lugar apropiado (los conocidos como 'puntos limpios') para que se les pueda sacar todavía algún provecho.

Una buena parte de los materiales utilizados en equipos eléctricos y electrónicos es reciclable: la mitad es hierro y acero, más del 20% plástico, el 13% otros metales (incluidos metales preciosos) y el 5% es vidrio. Se calcula que si se procesase el 70% de las 200.000 toneladas de basura electrónica (entre 100.000 y 160.000 en los hogares) que se producen en España al año, se podrían recuperar más de 90.000 toneladas de metales, 30.000 toneladas de plásticos y 13.000 toneladas de vidrio.

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