Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud > Psicología y salud mental

Tipos de contenidos: Salud

Navidad 2017
^

Inclinación natural al optimismo

Científicos revelan por qué el cerebro es, casi siempre, optimista y por qué, a veces, se equivoca y crea falsas expectativas

Imagen: Jos van Galen

Las emociones y los estados de ánimo no son un intangible del alma, sino una utilísima habilidad creada por la evolución para ayudarnos a desenvolvernos mejor en el medio. Los neurocientíficos profundizan cada vez más en esta idea, y no sólo están desvelando los sustratos biológicos de las emociones, sino que están descubriendo su papel esencial en muchas otras tareas que desempeña el cerebro como, por ejemplo, en la de imaginar acontecimientos futuros.

Imaginar en positivo

Un grupo de científicos ha propuesto recientemente una explicación a por qué las personas sanas tienden a ser optimistas y, haciéndolo, ha dado con una posible causa de la depresión. Otros investigadores, por su parte, buscan la explicación, y parece que la encuentran, a por qué a menudo nos creamos expectativas que resultan falsas, ya sean sobre una película o sobre el próximo encuentro con un amante.

«Los humanos esperan acontecimientos positivos en el futuro incluso cuando no hay evidencias que apoyen estas expectativas», escribe Elisabeth Phelps, del departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), en un artículo en la revista 'Nature'. Por ejemplo, estudios psicológicos realizados hasta ahora muestran que «la gente espera vivir más tiempo y en mejor estado de salud que la media, que subestiman sus posibilidades de divorciarse y que sobreestiman sus probabilidades de tener éxito en el mercado de trabajo». Esto, afirman los investigadores, es un hecho. La pregunta es, ¿por qué el cerebro humano muestra esta inclinación natural al optimismo?

Un optimismo 'moderado' se asocia a una buena salud física y mental

Una respuesta inmediata -y simplificada- es que, de no ser por un mínimo de optimismo, el ser humano no se esforzaría por encontrar sustento y pareja con la que reproducirse y tener éxito evolutivo. El optimismo vendría a ser, por tanto, una estrategia evolutiva. Una estrategia que debe estar bien ajustada, como explica Phelps: «un optimismo extremo puede ser peligroso, porque lleva a subestimar los riesgos y planificar mal. Por el contrario, una visión pesimista de las cosas se correlaciona con la gravedad de los síntomas de la depresión». De hecho, un optimismo 'moderado' se asocia a una buena salud física y mental.

La siguiente pregunta es ¿cómo se organiza el cerebro sano para ser optimista? La cuestión está relacionada con la capacidad de imaginar acontecimientos futuros, que a su vez depende de otra función: recuperar datos del archivo cerebral de acontecimientos pasados -la memoria, sea ésta consciente o no- y emplearlos para recrear, para generar una simulación, del futuro. Esto implica la activación de determinados circuitos cerebrales. Así, la hipótesis del equipo de Phelps para explicar el optimismo es que «en los optimistas, los circuitos neurológicos para simular el futuro son más activos cuando se imaginan acontecimientos positivos que negativos».

Para analizar esta idea los investigadores sometieron a varios sujetos a pruebas de resonancia magnética funcional, en las que se observaba el funcionamiento del cerebro mientras rememoraban experiencias personales pasadas positivas o negativas y, también, imaginaban acontecimientos futuros. Después de los escáneres cerebrales los sujetos respondieron a tests en los que valoraban lo positivo o no de las experiencias recordadas o recreadas (algo esencial para correlacionar lo que mostraban los escáneres con el estado de ánimo percibido).

Estos tests ya revelaron una mayor facilidad y disposición a simular los acontecimientos futuros positivos que negativos, algo que casa bien con el 'sesgo' cerebral hacia el optimismo. «Los acontecimientos futuros negativos fueron experimentados con una sensación subjetiva de pre-experimentación más débil [que los positivos], y era más común imaginarlos desde un punto de vista externo», escriben los investigadores. Esta tendencia era mucho más clara en los participantes catalogables -por otras pruebas psicológicas- como muy optimistas.

Paginación dentro de este contenido




Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto