Cómo comemos: las diferencias entre comunidades autónomas
El estudio de la Fundación EROSKI pone de manifiesto que el lugar de residencia influye en los hábitos alimentarios. Al analizar los hogares por comunidades autónomas, se han observado diferencias destacadas en el peso de los alimentos saludables frente a los menos recomendados, con brechas de más de 10 puntos entre territorios. “Hemos medido cuánto de distinto es cada territorio respecto de la media total. Esto nos permite visualizar no solo quién está ubicado mejor, sino quién mejora o empeora con el tiempo”, detalla Martínez Berriochoa.

😊 Comunidades con mejores hábitos
Encabezando el ranking se sitúan Navarra y País Vasco, donde casi 8 de cada 10 euros del gasto alimentario se destinan a alimentos de consumo recomendado diario o frecuente. Navarra lidera con un 79,9 % de peso de las categorías de consumo más recomendado, seguida por el País Vasco con un 78,8 %. “Navarra tiene una participación significativa de alimentos saludables, muy superior a la media española. Se gasta más dinero per cápita en categorías saludables, lo cual es una señal muy positiva”, apunta el director de la Fundación.
Tras ellas, Castilla y León, Aragón y Cataluña mantienen porcentajes sólidos, entre el 74 % y el 77 %, reforzando la tendencia de un consumo más equilibrado.
😉 Comunidades con hábitos intermedios
Algo más alejadas de los mejores resultados, pero aún en posiciones relativamente buenas, están Galicia, Asturias, La Rioja y Cantabria.
En estas comunidades, los porcentajes de consumo saludable están en torno a la media, aunque el informe detecta un ligero retroceso en los últimos años. “En algunas regiones hemos observado pequeños descensos de 0,7 a 1 punto porcentual. No son grandes variaciones, pero sí nos alertan de cambios que conviene seguir muy de cerca”, explica Martínez Berriochoa.
😐 Comunidades con margen de mejora
Un bloque intermedio lo conforman Madrid, Extremadura, Castilla-La Mancha, Baleares y Andalucía. En estas zonas se aprecia una evolución positiva: el consumo de alimentos saludables ha aumentado respecto a años anteriores, fruto de una mayor atención a la calidad de la compra.
“Aunque estos territorios están por debajo de la media nacional, las tendencias apuntan a una mejora en el consumo recomendado. Esto demuestra que sí es posible avanzar, incluso con contextos distintos”, señala el director de la Fundación EROSKI. Sus porcentajes se sitúan entre el 70 % y el 73,4 %. Por debajo de la media, pero con un avance que hay que destacar.
😕 Comunidades con los peores datos
En la parte baja del ranking aparecen la Comunidad Valenciana, Canarias y Murcia, con los resultados menos favorables.
Murcia registra los porcentajes más bajos: solo el 69,6 % del gasto alimentario corresponde a alimentos saludables, y los productos de consumo diario alcanzan apenas el 40,8 %, el mínimo registrado entre todas las comunidades. “Murcia presenta un patrón preocupante: está por debajo de la media y, además, muestra una tendencia descendente”, subraya Martínez Berriochoa. “Esto evidencia que no todas las zonas avanzan al mismo ritmo y que se requieren respuestas adaptadas a cada realidad”, finaliza.
La conclusión del estudio es clara: la dieta española no es mala, pero tampoco es la que deberíamos tener. “No partimos de una mala situación, pero tampoco podemos conformarnos. Comer mejor no significa gastar más, sino elegir mejor”, subraya. ¿Cómo podemos hacerlo?
9 consejos para mejorar nuestra dieta

Los datos están sobre la mesa. El reto es convertirlos en hábitos cotidianos más saludables. Aquí van algunas ideas.
- 1. Incluir frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos en cualquier momento, en cualquier cantidad y de cualquier forma. Plato principal, guarnición, desayuno, picoteo entre horas, relleno o en ensaladas, pizzas, lácteos…
- 2. Elegir más los productos frescos y menos los productos procesados o ultraprocesados a la hora de estructurar nuestra alimentación.
- 3. Tener vegetales siempre a mano. Aprovechar los formatos con mayor vida útil para hacernos una “despensa saludable”: conservas, congelados, platos preparados, untables, deshidratados, encurtidos…
- 4. Preparar los vegetales de diferentes maneras. Diferentes técnicas culinarias y acompañamientos cambian las texturas, sabores y el aspecto, haciendo la dieta menos aburrida.
- 5. Retomar el aceite de oliva como grasa preferente para cocinado y aliñado, su consumo ha bajado debido, sin duda, a la inflación.
- 6. Reeducar nuestro paladar. Tenemos una apetencia muy alta por sabores muy dulces y salados, y esto es una barrera para consumir producto fresco, poco procesado o integral. Rebajar poco a poco la cantidad de azúcar y sal, añadiendo menos al cocinar y buscando alternativas de productos con menos azúcares y sal.
- 7. Cocinar. Cada vez cocinamos menos y eso limita nuestras elecciones y el consumo de producto fresco. Hay multitud de platos fáciles, rápidos y saludables. Si tienes dudas, consulta nuestro reportaje sobre ‘Cómo planificar un menú semanal‘ de nuestra revista de enero.
- 8. Planificar la compra. Hacer una lista, no ir a comprar con hambre, aprovechar ofertas y producto de temporada y leer el etiquetado para tomar decisiones informadas.
- 9. Educación alimentaria en el hogar. Los hábitos alimentarios aprendidos durante la etapa infantil tienen más probabilidad de ser los que se mantengan en la etapa adulta. No hay que olvidar que educar significa dar ejemplo.


