Así cambiará la alimentación en las escuelas infantiles
La regulación prevista fija por primera vez criterios nutricionales obligatorios para los menús escolares de los niños de 0 a 3 años. Hasta ahora, esta etapa educativa quedaba fuera de la normativa estatal, de modo que las pautas alimentarias dependían de las comunidades autónomas o de cada centro. Y con esta medida, se unifican los criterios en todo el país y se refuerza la idea de que la alimentación en la primera infancia es una cuestión de salud pública.
Se garantiza el consumo diario de fruta y verdura fresca, al tiempo que limita las frituras y los productos precocinados. Los menús deberán ajustarse a las recomendaciones del ‘Documento de consenso sobre la alimentación saludable y sostenible en el primer ciclo de Educación Infantil‘, elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en consenso con las comunidades autónomas.
De esta forma, las escuelas infantiles se incorporan al mismo modelo de alimentación saludable y sostenible que ya se aplica en el resto de las etapas educativas, aunque adaptado a las necesidades específicas de los menores de tres años. «Es una fase especialmente crítica, porque es cuando se incorporan los alimentos uno a uno y cuando los niños y las niñas aprenden a comer», ha señalado el ministro de Consumo Pablo Bustinduy.
🍎 Más fruta y verdura
La regulación no se limita a fijar principios generales de alimentación saludable, sino que concreta qué alimentos deberán tener mayor presencia en los menús de las escuelas infantiles. El fin es garantizar una dieta equilibrada desde los primeros años de vida, reducir las diferencias entre centros y promover hábitos alimentarios saludables y sostenibles.

Estos son los alimentos que deberán incluirse:
- Fruta y verdura fresca todos los días: al menos el 45 % tendrán que ser de temporada.
- Legumbres y pescado con frecuencias mínimas obligatorias. Estos alimentos son básicos en la dieta mediterránea y en muchos centros se servían de forma desigual.
- Cereales integrales como opción preferente (salvo el arroz) frente a las versiones refinadas.
- Agua y leche como únicas bebidas.
- Alimentos ecológicos, que deberán representar al menos el 5 % del coste total de la cesta de la compra. Alternativamente, se pueden ofrecer dos platos principales ecológicos al mes.
Asimismo, se establece que los menús deberán estar supervisados por profesionales cualificados en nutrición humana y dietética. Además, las familias recibirán información mensual detallada sobre las comidas servidas en el centro, de modo que puedan planificar y complementar la alimentación de sus hijos en casa.
🍕 Menos fritos y alimentos procesados
La nueva regulación introduce límites concretos a determinados alimentos y formas de preparación con el propósito de mejorar la calidad nutricional de los menús y reforzar la seguridad alimentaria de los niños.
Estas son las principales restricciones:
- Los alimentos precocinados, como pizzas, croquetas, empanadillas o productos rebozados, se limitarán a una ración al mes.
- Las frituras no podrán servirse más de una vez por semana y se priorizarán técnicas de cocinado más saludables, como el horno, el vapor, la plancha o el hervido.
- Los refrescos y las bebidas azucaradas o edulcoradas quedan completamente excluidos.
- No se podrán utilizar sazonadores, pastillas de caldo ni caldos envasados en la preparación de las comidas.
- La sal añadida estará prohibida para los menores de 12 meses y su uso será muy limitado a partir de esa edad.
- La carne de caza silvestre deberá evitarse y, cuando se sirva, solo podrá proceder de piezas libres de munición de plomo.
🍅 Mejorar la seguridad alimentaria
No solo importa qué comen los niños, sino también cómo se les ofrecen los alimentos. Por ello, la nueva regulación incluye medidas específicas para prevenir el atragantamiento y reducir la exposición de los menores a determinados contaminantes.

- No se ofrecerán alimentos que no hayan sido introducidos previamente en el entorno familiar; de este modo se facilita la detección de posibles alergias o intolerancias.
- Los alimentos con riesgo de atragantamiento, como los frutos secos, las uvas o los tomates cherry, deberán servirse siempre triturados, molidos o cortados de forma segura.
- Se limitará el consumo de verduras con alto contenido en nitratos: las espinacas, acelgas y remolachas no podrán ofrecerse antes del primer año de vida, mientras que la borraja quedará excluida hasta los tres años.
- El arroz será siempre blanco hasta los tres años, para reducir la exposición al arsénico inorgánico, presente en mayor concentración en el arroz integral.
Los centros deberán aplicar las recomendaciones vigentes para reducir la exposición a contaminantes alimentarios, adaptando los menús a las pautas de seguridad establecidas para la primera infancia.
Las escuelas infantiles deberán facilitar la lactancia materna
La disposición refuerza el papel de la lactancia materna en las escuelas infantiles y la incorpora como parte de la estrategia de alimentación saludable en la primera infancia. El fin es facilitar que las familias puedan mantener esta práctica una vez iniciada la escolarización, adaptándose a sus necesidades y preferencias.
Para ello, los centros deberán favorecer tanto la lactancia presencial como la alimentación con leche materna extraída. Además, tendrán que contar con espacios adecuados para el amamantamiento y establecer protocolos que garanticen la correcta recepción, conservación y administración de esta leche, respetando las condiciones de seguridad e higiene.
Con esta medida, también se pretende respaldar las recomendaciones de los organismos sanitarios, que aconsejan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su mantenimiento, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más.


