El 20 % de los niños quieren ser futbolistas de mayor, según la XX Encuesta Adecco. Y gran cantidad de niñas sueñan desde bien pequeñas con convertiste en grandes gimnastas. Muchos lo intentan. Los chicos juegan principalmente a fútbol y, por su parte, las chicas se decantan por la gimnasia, la natación o el baloncesto.
Sin embargo, la mayoría de los menores dejará de hacer deporte antes de cumplir los 18 años, y otros muchos ni siquiera practicarán ejercicio más allá del que realicen durante las clases de Educación Física.
Por qué los niños y niñas dejan de hacer deporte
Las razones del abandono del deporte en la infancia y adolescencia son múltiples. La exigencia competitiva les supera, y aparece el estrés. Ya no disfrutan como antes. E incluso alegan que les falta tiempo para jugar. Los entrenadores, la familia y el propio equipo también cuentan, así como la autoestima del menor. Y ya entre los adolescentes destacan falta de motivación, pereza, presión académica y problemas de salud, como revela este estudio de la Universidade da Coruña.
Especializarse en una sola disciplina a edades tempranas también tiene mucho que ver. Según la evidencia científica, además de que limita la adquisición de habilidades motrices y aumenta la probabilidad y gravedad de lesiones, entre otras cosas, también incrementa el riesgo de abandono y reduce la satisfacción por la actividad física. Por eso, cada vez son más las voces que abogan por la práctica multideportiva hasta los 13 años y centrarse en un solo deporte avanzada la adolescencia.
💰 Motivos económicos
El estatus socioeconómico es muy influyente en el abandono del deporte y en el acceso a él. Así se ve en un estudio encargado a GfK España por Tod@s Juegan, organización sin ánimo de lucro que facilita el acceso al deporte en equipo a menores en situación de vulnerabilidad.
Realizado en mayo de 2026, los resultados del primer gran estudio cuantitativo sobre barreras económicas al deporte infantil en España son preocupantes: una de cada cinco familias con hijos entre 5 y 18 años tiene dificultades económicas que impiden o limita la práctica deportiva de los menores.
En concreto, esta situación afecta a 987.000 hogares y sus 1.324.000 niños, niñas y adolescentes. Las familias monoparentales y los hogares con un solo ingreso son los colectivos más vulnerables, mientras que las clases media y media-baja concentran la mayoría de las barreras (31,3 % y 13,7 % respectivamente), lo que indica que el problema de exclusión va mucho más allá de la pobreza extrema.
El coste del deporte infantil

Para todos ellos resulta imposible hacer frente a la cuota media que hoy en día tienen que pagar los chicos y chicas que practican deporte en equipo: 72,5 euros al mes. Quienes lo dejaron llegaron a abonar 66 euros, una cuota “insostenible” para el presupuesto familiar.
Según el 44 % de estas familias, este gasto en deporte compite directamente con las necesidades básicas del hogar y el equipamiento necesario es demasiado caro, sin contar que los desplazamientos complican la asistencia regular para el 33 %. Y no solo eso: un 34 % se siente incómoda al no poder ofrecer a sus hijos las mismas oportunidades que otras familias.
Debido a estos gastos inasumibles, según el estudio citado, 744.000 chavales se vieron obligados a dejar el equipo sin encontrar ninguna alternativa, ya que sus familias no dieron con ninguna opción más asequible. Sin embargo, resulta curioso que el 93,5 % de esos hogares no tuvieron ayuda institucional alguna para evitar el abandono, frente al 21,2 % que sí recibe algún apoyo mientras practican, principalmente descuentos por familia numerosa.
Las chicas, excluidas del deporte antes de empezar
Como se desprende del estudio, dos de cada diez menores de 5 a 18 años en España no pueden acceder al deporte por razones económicas. Pero esta exclusión deportiva no afecta de la misma manera a niños y niñas.
- En las chicas es mayor: ellas son el 59 % de todos los menores que nunca han podido practicar deporte en equipo. En total, 541.000 niñas jamás pudieron hacerlo.
- Y, en las chicas, la exclusión empieza antes de llegar al club: el precio es la primera barrera para el 40 % de las niñas que nunca pudieron practicar deporte, frente al 16,6 % de los chicos.
Pero, ¿por qué? Sus disciplinas deportivas preferidas (gimnasia, natación, voleibol y actividades con raqueta) tienen mucha culpa. Por un lado, el equipamiento específico que se necesita para practicarlos es costoso. Y, por otro, que las instalaciones que requieren tienen poca presencia en la oferta pública gratuita. Un dato revelador: el 43,8 % de las niñas que nunca pudieron practicar deporte hubiera elegido gimnasia.
Además, hay que contar con los gastos de transporte, que perjudican al 20,9 % de las niñas frente al 11,7 % de los chicos y que, en niñas de 12 años o menos, este porcentaje aumenta hasta el 40,7 %.
Los chicos, excluidos desde dentro del sistema

Los chicos entran, pero el modelo competitivo los expulsa. El 43 % de los chicos que dejaron el deporte lo atribuye a problemas de adaptación al equipo: presión competitiva, jerarquías internas, sensación de no estar a la altura… Hablan de sentirse excluidos (19 %) y de tener problemas con los compañeros (12 %). Esto ocurre en los mayores de 12 años.
En cambio, entre los menores, el coste económico sigue siendo la primera razón de abandono para el 54,5 %, aunque el 15,1 % menciona falta de interés.
El impacto de la exclusión deportiva por dinero en la salud de los menores
A pesar de que la exclusión del deporte es diferente según el género, este abandono tiene consecuencias que se han medido en el mismo estudio de Tod@s Juegan:
- Menos actividad física. El 42,1 % de las chicas que dejaron el deporte percibe una reducción significativa de su actividad física, frente al 32,7 % de los chicos. Esto impacta en la salud física, pues hay más riesgo de sedentarismo, obesidad infantil y “persistente declive de la condición física” de los jóvenes (empeoramiento en fuerza, flexibilidad, composición corporal y resistencia cardiorrespiratoria), como aseguran en este estudio investigadores de la Universidad de Zaragoza.
- Aislamiento social y baja autoestima. El impacto en la salud mental y emocional de los niños, niñas y adolescentes se centra en dos aspectos: se aprecia una menor socialización para el 20 % de quienes abandonaron el deporte y el 15,7 % de las chicas frente al 7,5 % de los chicos reporta una menor autoestima.
- Peor rendimiento escolar. Hacer deporte contribuye a mejorar el rendimiento académico, según numerosos estudios. Dejar de practicarlo perjudica, como lo notaron el 5 % de los chavales del informe citado.


