Aceite de palma, siempre bajo sospecha

A pesar de que casi la mitad del aceite de palma que se consume en Europa está certificado como sostenible, los expertos en alimentos advierten de los peligros de su abuso para la salud en alimentos precocinados y en dulces
Por UPV/EHU, EROSKI Consumer 8 de julio de 2019
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Imagen: tristantan71

 

El aceite de palma fue el tercero en sumarse a la lista de alimentos denostados por dietistas-nutricionistas, médicos, líderes de opinión y organizaciones medioambientales, por detrás de la sal y del azúcar y por delante del cuarto y el quinto, el panga y el pan blanco. Sin embargo, la importancia de este producto, asociado a la salud o a la deforestación, no ha disminuido, al contrario; comparte protagonismo mediático con superficies de alimentación, políticos y administración pública, con el fin de que se haga un uso responsable, dentro de la legalidad y lejos del alarmismo, aunque esto último no siempre se consigue. Pocos alimentos han pasado en tan poco tiempo del odio a convertirse en un reclamo publicitario gracias a su eliminación en numerosos productos de consumo diario, sobre todo dulces y alimentos procesados. En este artículo se analiza esta evolución desde un determinado prisma, el de la visión crítica de los medios de comunicación.

Google no solo es el buscador más utilizado por el 95 % de los ciudadanos españoles, según el estudio elaborado en 2018 por TrustedShops, compañía dedicada a las compras en Internet, sino que es uno de los termómetros informativos más exactos para valorar la importancia social que se le da a un tema, y no cabe duda de que el uso del aceite de palma preocupa a consumidores, fabricantes, dietistas, asociaciones de consumidores y sociedad en general. Así lo revelan los datos: en 2017 los resultados de escribir en el buscador «aceite de palma» eran de 7.580.000; en 2018, 11.700.000; y en 2019, 18.400.000.

Más de la mitad de estos resultados corresponden a informaciones publicadas en los medios de comunicación, así como en blogs de nutricionistas y fabricantes que defienden el uso de esta grasa, o bien advierten de los peligros de su consumo. El volumen de información al alcance del consumidor en estos momentos, en el que casi el 70 % de los hogares españoles dispone de Internet, según el informe anual de Sociedad en Red, es abrumador, hasta tal punto de que lejos de informar, el lector/usuario/prosumidor se siente confundido por la publicación de mensajes contradictorios. «El aceite de palma podría contener moléculas carcinogénicas si se calienta a altas temperaturas»; «El aceite de palma, como grasa vegetal que es, no es perjudicial para la salud»; «El aceite de palma solo es peligroso cuando se consume a través de productos procesados»; «Más de la mitad del aceite de palma que utiliza la industria alimentaria en Europa está certificado como sostenible».

Cronología de la información

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Imagen: tristantan71

Con el fin de determinar en qué momento estamos y cuál ha sido la evolución respecto al tratamiento de esta grasa vegetal que ha reunido en una misma mesa a dietistas, fabricantes, juristas, políticos y administraciones internacionales públicas, es conveniente revisar los hechos más destacados acontecidos en los últimos años, con el fin de concluir que ahora el aceite de palma no solo es un término conocido, con el que las familias se han familiarizado en los últimos años, sino que tienen una información veraz sobre este aceite avalado por los organismos públicos, empresas de distribución y expertos nutricionistas. Una de las consecuencias de esta labor multidisciplinar es que el consumidor actual sabe que no se puede abusar de este aceite, pero también sabe que en proporciones bajas no hay peligro, siempre que se lleve una dieta adecuada y se sigan unos hábitos alimentarios saludables.

  • 2019. El Ministerio de Sanidad firmó el 22 de enero de 2019 un total de 20 convenios con las asociaciones representantes de 398 empresas alimentarias y de bebidas para reducir, en una media del 10 %, el contenido de azúcar, grasas saturadas y sal. Se trata del PLAN de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas 2020, enmarcado en la Estrategia de Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), de la Agencia Española de Alimentación y Nutrición (Aesan). Las medidas afectan a alimentos y bebidas pertenecientes a 13 grupos: bebidas refrescantes; bollería y pastelería; cereales de desayuno; cremas; derivados cárnicos; galletas; helados; néctares de frutas; pan especial envasado; platos preparados; productos lácteos y salsas.
  • 2019. La Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible elabora un informe que revela que el 74 % del aceite de palma utilizado por la industria alimentaria en Europa está certificado como sostenible por la Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO). Esta información beneficia a los fabricantes que tratan de mostrar un control sobre el uso que la industria alimentaria hace de este aceite. En concreto, se estima que en España las ventas de aceite de palma sostenible certificado alcanzaron el 43,7 % para la industria alimentaria.
  • 2018. El Ministerio de Sanidad firma un acuerdo con la industria de alimentación, proveedores de catering sociales, distribuidores de grandes superficies y empresas de máquinas de vending para hacer antes de 2020 más saludables los alimentos que venden, con especial atención en los procesados.
  • 2018. El Ministerio de Sanidad anuncia la creación de un nuevo etiquetado nutricional basado en colores, con el nombre de Nutri-Score. Un anuncio que se realiza días después de que cinco de los mayores gigantes de la industria alimentaria presentaran en España un modelo diferente al de Nutri-Score, pese a estar también basado en colores. Mientras que el semáforo impulsado por las cinco multinacionales otorga en la etiqueta un color a cada uno de los cuatro nutrientes cuyo consumo hay que vigilar (grasas, grasas saturadas, azúcares y sales), el Nutri-Score hace una media con todos ellos y con otros ingredientes cuyo consumo es recomendable (proteínas, fibra, etc.) y define con un único color a todo el producto.
  • 2018. Los fabricantes que eliminan el uso del aceite de palma en sus productos, como en las cremas de cacao y bollería industrial, utilizan este hecho como reclamo publicitario con el objetivo de que el consumidor compre sin miedo y desvíe su atención hacia otros componentes como la cantidad de azúcar que incluyen.
  • 2017. El Congreso de los Diputados aprueba una proposición no de ley (PNL) que pide mayor visibilidad en las etiquetas de productos que lo contengan e insta al Gobierno a restringir la publicidad y el acceso a los mismos por parte de la población infantil. Una iniciativa que llega después de que el Parlamento Europeo pidiera limitar las importaciones de esta grasa vegetal por su impacto en la deforestación y de que determinadas cadenas de supermercados reclamaran a sus suministradores que prescindieran de ella.
  • 2017. Grandes cadenas de supermercados negocian con sus fabricantes la eliminación del aceite de palma de sus productos.
  • 2017. Los dietistas-nutricionistas, líderes de opinión en el ámbito de la nutrición y la alimentación, con mayor número de seguidores a sus blogs denuncian de manera continuada el uso y abuso por parte de la población general de productos con aceite de palma. Aitor Sánchez, a través de su blog Mi dieta cojea, Juan Revenga, mediante El nutricionista de la General, Julio Basulto, mediante juliobasulto.com, Miguel Ángel Lurueña, a través de Gominolas de Petróleo y Lucía Martínez mediante Dime qué comes, entre otros muchos, elaboran artículos y reportajes con el fin de que el consumidor tome conciencia del peligro que para la salud supone su consumo. Son muchos los ojos que vigilan el uso y abuso de este aceite, sobre todo en su utilización en los alimentos precocinados y, en especial, entre los niños.

De un problema medioambiental a un producto para la salud

Los medios de comunicación juegan un papel determinante en la creación y difusión de mensajes con los que se conforma la opinión pública sobre un determinado tema, más aún si este tema tiene claros detractores y defensores. Con el fin de determinar qué acciones sitúan al aceite de palma como parte importante de agenda informativa en el año en el que la población empezó a tener conciencia de las consecuencias de su uso, 2017, se muestra el resultado de una investigación realizada al amparo del proyecto que nace a partir del contrato de investigación entre la UPV/EHU y Fundación Eroski, y sendos proyectos investigación Universidad-Sociedad y MINECO llevada a cabo por el grupo consolidado de la UPV/EHU Mediaiker titulado ‘El aceite de palma en los cibermedios españoles: temáticas, encuadres, fuentes’.

A lo largo del periodo observado se ha comprobado que el aceite de palma ha pasado de ser un tema de marcado carácter medioambiental a un asunto de no menos marcada naturaleza nutricional. También se ha identificado como una materia de salud pública; como un hecho merecedor de debate político y, por último, pero no menos importante, como un elemento de impacto en el tejido económico.

Pese a su volubilidad, sí se ha podido observar un patrón en la evolución registrada. Se ha identificado así una traslación temática desde un enfoque medioambiental en los cuatro primeros semestres analizados a un enfoque asociado con alimentación, salud e industria alimentaria. Esta evolución viene acompañada de una mayor frecuencia e intensidad de la publicación de contenidos.

Las temáticas predominantes se ven reflejadas en el tipo de fuentes empleadas. Los organismos internacionales, en especial los relacionados directa o indirectamente con la alimentación y con la salud, como la FAO, la OMS, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), la FDA (Agencia Estadounidense de Fármacos y Alimentos), etc. aparecen en términos globales como los más citados.

Conclusiones

  • Mediante este estudio se constata que el consumidor actual conoce las consecuencias que tiene el consumo de aceite de palma, es decir, que a partir de la ingesta de determinados productos, sobre todo los vinculados a la bollería industrial y comida precocinada, ingiere en realidad un 70 % de grasa saturada, un exceso nocivo para la salud cardiovascular. Son muchos los expertos que insisten en que se evite el consumo de este aceite vegetal al aumentar los niveles del colesterol malo. Otros expertos, también en esta línea, trabajan por no crear alarma entre la población y recomendar una dieta sana y un consumo bajo de alimentos que contengan este componente; es decir, que el total de grasa saturada que se tome en un día no supere el 10 % de las calorías totales. Mientras que hace cinco años apenas habíamos oído hablar de este aceite, hoy en día, los medios de comunicación han contribuido a crear una opinión pública sobre esta cuestión, acompañada de la experiencia y estudios de nutricionistas y expertos en el sector de la distribución.
  • Esta labor no se hubiera podido llevar a cabo sin el papel activo de los ciudadanos, consumidores, prosumidores que, a través de las redes sociales y los comentarios que publican en las propias noticias, expresan sus experiencias, opiniones, quejas y denuncias. Todo ello contribuye a que la normativa alimentaria mejore, como se ha podido ver con el nuevo etiquetado Nutri-Score, validado por la Unión Europea y que cuenta con el apoyo de la OMS.
  • Esta investigación también pone sobre la mesa que hace poco menos de cinco años quienes protagonizaron la voz de alarma sobre el aceite de palma fueron los ecologistas por razones bien diferentes, como la deforestación y la muerte de animales y riesgo de catástrofes medioambientales al destruir tantos bosques. Ahora, ecologistas, nutricionistas y asociaciones de consumidores trabajan en una misma dirección, la de ofrecer información veraz y contrastada con el fin de evitar el alarmismo entre los consumidores.

Esta comunicación nace a partir del contrato de colaboración entre la UPVUEHU y fundación Eroski. Además, se basa en una investigación que cuenta con financiación del MINECO (ref. CSO2017-82853-R) y de un proyecto Universidad-Sociedad (ref. US17/15). Los autores forman parte de un Grupo de Investigación financiado por la UPV/EHU (ref. GIU16/08).

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