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🥗 La importancia de la dieta en la salud intestinal
La alimentación es un factor fundamental para mantener una buena salud. Para comprender cómo los alimentos que ingerimos influyen en la microbiota intestinal en esta relación, el Grupo de Investigación en Microbioma del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha liderado un estudio innovador. Los resultados han sido publicados recientemente en la revista npj Biofilms and Microbiomes. “La microbiota se puede ver influenciada por multitud de factores personales, de estilo de vida y ambientales”, comentan los investigadores.
Uno de los objetivos del estudio ha sido determinar cómo las recomendaciones nutricionales pueden afectar a la microbiota y, por ende, a la salud. “Es uno de los mayores estudios sobre la composición y la función de la microbiota intestinal en función de la dieta y el estilo de vida en la población española”, asegura la doctora Chaysavanh Manichanh, jefa del grupo de Investigación en Microbioma del VHIR e investigadora del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del CIBER (CIBEREHD).

🔬 Así se llevó a cabo el estudio
El trabajo contó con la participación de 1.001 voluntarios sanos de todas las comunidades autónomas, agrupados en cuatro regiones: mediterránea, norte, interior e islas. Al inicio del estudio, cada participante respondió cuestionarios sobre datos personales, lugar de residencia y hábitos alimentarios, a los seis y doce meses. En total, se recopilaron más de 2.000 perfiles dietéticos. Además, todos entregaron muestras de heces para analizar la microbiota intestinal.
En una segunda fase, se estudió el microbioma de 500 de estos participantes sanos y se comparó con el de 321 pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII). El equipo ya había investigado esta patología y demostrado que en estos casos existe una alteración en la composición y diversidad de la microbiota intestinal, conocida como disbiosis.“Esta metodología nos permite conocer cuánto se parece la microbiota de una persona sana, en función de su dieta, a la de una persona con EII”, explica Zaida Soler, investigadora predoctoral del grupo de Investigación en Microbioma del VHIR.
👉 Principales conclusiones de la investigación
Los resultados obtenidos en el estudio confirman que seguir una dieta saludable, de acuerdo con las recomendaciones nacionales, se asocia a un microbioma más equilibrado.
- Así, patrones alimentarios ricos en nueces, frutas y verduras se relacionan con una mayor diversidad de la microbiota y con una menor disbiosis vinculada a la EII.
- Por el contrario, el consumo habitual de dulces, pan blanco o refrescos se asocia a una menor diversidad y, en consecuencia, a una microbiota más similar a la de pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales.
La investigación también demuestra que la dieta no solo influye en la diversidad, sino en la propia composición de la microbiota. Una alimentación saludable se asocia a bacterias que contribuyen al mantenimiento de la barrera intestinal y a la presencia de microorganismos con efecto antioxidante.

🧍 Edad, género y lugar de residencia: factores que también influyen
El estudio también examinó cómo las características personales influyen en la dieta y, en consecuencia, en la microbiota intestinal. En líneas generales, se observó que las personas de mayor edad seguían una alimentación más saludable, con mayor consumo de pan integral, nueces y frutas. En cambio, los hombres tendían a ingerir más comidas preparadas y bebidas alcohólicas, y menos pan integral o verduras que las mujeres, lo que se reflejaba en una microbiota más o menos alterada.
El lugar de residencia también evidenció importantes diferencias. En las zonas del interior de España, por ejemplo, se detectó un patrón de dieta más equilibrado. En estos lugares se registró un mayor consumo de legumbres, un alimento rico en proteínas, fibra, vitaminas y minerales, muy beneficioso para la salud.
“Debemos tener en cuenta, sin embargo, que la microbiota no solo depende de la dieta, sino que es multifactorial. Para estudiarla, tenemos que fijarnos en todos estos factores”, explica la doctora Manichanh.
💻 Una herramienta digital acerca la ciencia a la ciudadanía
El estudio contó con una herramienta digital para agilizar la recogida de datos. El equipo científico desarrolló una página web a través de la cual los voluntarios pudieron completar cuestionarios sobre su dieta y datos personales. La plataforma, además, ofrece recursos para explicar la importancia del proyecto y su impacto, creando un puente entre los participantes y la comunidad científica.
“Esta web pone al alcance de todo el mundo la información del proyecto y, además, cada participante ha podido tener acceso privado a datos sobre su consumo de alimentos y composición de su microbiota. Es la forma de hacer visible el papel tan relevante que tiene la ciudadanía en la ciencia”, concluye la doctora.


