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Lactozumos: en qué debes fijarte para elegir la mejor opción

El principal ingrediente de estas bebidas no es la leche ni el zumo, sino el agua. Te mostramos en qué debes fijarte para elegir la mejor opción de las que hay en el mercado

Se llaman lactozumos, pero su principal ingrediente es el agua. Las cantidades de zumo y de leche son discretas en este tipo de bebidas que se dirigen, sobre todo, al público infantil. Muchas veces, utilizamos este producto como refresco entre horas o incluso como complemento en desayunos y meriendas, ya que suele ser percibido como una bebida nutritiva y saludable, aunque no necesariamente es así. Además, hay diferencias entre ellos (por ejemplo, en la cantidad de zumo que contienen o en el precio). ¿En qué debemos fijarnos antes de elegir? ¿Cuáles son las mejores opciones? Te lo mostramos a continuación.

Los lactozumos se perciben a menudo como bebidas saludables y nutritivas, porque se suele pensar que están compuestas principalmente por leche y zumo. Sin embargo, el ingrediente principal es el agua y esos ingredientes que le dan su buena fama se encuentran en cantidades muy pequeñas (un 10 % de leche desnatada y entre un 7 % y un 35 % de zumo). Es decir, no son nutritivas (apenas aportan proteínas y fibra y no contienen grasa ni otros nutrientes de interés, aparte de las vitaminas añadidas). Lo que sí pueden aportar es azúcar en forma libre, especialmente si contienen azúcares añadidos o si su proporción de zumo es notable.

La composición de todos los productos es muy similar, salvo los dos de Eroski que contienen bebida de avena, así que las diferencias en los precios, que en algunos casos son grandes, no parece estar justificada.

Diferencias en el precio

Esas disparidades en el precio en algunos casos son muy significativas. Por ejemplo, el coste de los lactozumos Pascual (0,66 euros por envase) es el doble que el de los de marca Don Simón (0,33 euros). Aparentemente, esta diferencia no está justificada, más aún cuando la cantidad de zumo presente en estos últimos supera la de los primeros; por ejemplo, Don Simón Zero Multifrutas contiene un 35 % de zumo, frente al 7 % de Pascual Tropical y Pascual Zero Tropical. También existe mucha diferencia entre Pascual Tropical y Eroski Topical: el contenido de los ingredientes principales es similar, pero el precio del producto de Pascual es más del doble.

Recomendaciones de compra

A la hora de elegir estos productos deberíamos fijarnos sobre todo en algunos aspectos del etiquetado:

  • La denominación legal de venta, para tener una idea global de sus características.
  • La lista de ingredientes para conocer, sobre todo, la cantidad de zumo y de leche que contiene.
  • El aporte de azúcares, tanto añadidos como presentes de forma natural. Para ello debemos leer la lista de ingredientes y la información nutricional.

Comparativas de lactozumos

En las siguientes tablas comparativas se aprecian bien las similitudes y diferencias de estos productos:

lactozumos tablas comparativas
Imagen: Eroski Consumer lactozumos tablas comparativas
Imagen: Eroski Consumer

Si tenemos en cuenta la relación calidad-precio, considerando sobre todo la cantidad de zumo, el producto más atractivo es Don Simón Zero Multifrutas, con un 35 % de zumo y 0,33 euros/unidad. Pero eso significa que también aporta una cantidad importante de azúcares libres (16 g/envase). Si consideramos el producto en conjunto, teniendo en cuenta los ingredientes, la composición nutricional y el precio, el más atractivo es Eroski Zero Tropical.

¿Se corta la leche cuando se mezcla con zumo?

“Después de la leche, nada eches”. Existe la creencia popular de que después de beber leche no se debe tomar nada (por ejemplo, yogur, queso, fruta o zumo) porque eso hace que “se corte” en el estómago y nos siente mal. Sin embargo, es un mito sin fundamento. De hecho, la leche se corta en el estómago cada vez que la bebemos, debido a la acidez del jugo gástrico, pero eso no la hace perjudicial.

Si asociamos ese proceso del “cortado” con efectos adversos sobre la salud es porque cuando la leche se estropea (por ejemplo, si la dejamos fuera del frigorífico), en ella se desarrollan bacterias que fermentan la lactosa (el azúcar de la leche), provocando un descenso del pH (un aumento de la acidez). Eso hace que las proteínas se desestabilicen y se unan entre sí, formando grumos. Decimos entonces que la leche se ha cortado.

Entre esas bacterias, algunas pueden ser patógenas y provocarnos enfermedades. Por eso asociamos ese proceso con efectos perjudiciales para la salud. Sin embargo, parte de esas bacterias son inocuas, o incluso beneficiosas, como las que utilizamos para elaborar un yogur o un queso que, a grandes rasgos, se fabrican precisamente a base de “leche cortada”.

Entonces, ¿cómo se consigue elaborar una bebida a base de leche y zumo sin que esta se corte? Para ello se emplean estabilizantes, concretamente pectina, un compuesto presente de forma natural en muchas frutas (por ejemplo, en la piel de la naranja), que “protege” las proteínas de la leche frente a esa bajada del pH.

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