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La chirimoya

Su pulpa es refrescante, muy aromática y su sabor recuerda a una mezcla de piña tropical y plátano o al sabor de la pera

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 25 noviembre de 2003

Nombre científico y familia:

La chirimoya (Annona cherimola Mill.), pertenece a la familia de las Anonáceas,
la cual consta de unas 800 especies arbóreas de las regiones tropicales,
con frutos en baya y carnosos. El género Anona consta de 120 especies de
las que unas 20 se cultivan por sus frutos en América Tropical y sur de
Europa. Procede del chirimoyo, un árbol que puede alcanzar hasta 8 metros
de altura.

Origen:

El origen de la chirimoya se remonta a los Andes Peruanos y las montañas
de Ecuador, dónde crece espontáneamente, aunque algunos historiadores
incluyen también las zonas andinas de Chile y Colombia. Los españoles
la denominaron “manjar blanco” cuando la descubrieron en América.
Se cultiva en diferentes países con clima subtropical: Perú, España
(en especial en la costa granadina), Chile, Bolivia, Ecuador, EEUU, Colombia,
Sudáfrica e Israel. En nuestro país, debido a que es una fruta
muy delicada, toda la producción va destinada al mercado nacional.

Variedades más comercializadas en España:

Fino de Jete (90%) y Campas, y en menor proporción, Pacica
y Bonita.
En general, las variedades de mayor cultivo proceden de híbridos, siendo
algunas de ellas:
Impresa: frutas de gran tamaño con forma conoide o subglobosa,
de piel tersa y cubierta de hoyos que se asemejan a huellas digitales o a las
escamas de un reptil y pulpa dulce, de buen sabor y jugosa.
Mammillata: frutas de piel lisa y buen tamaño, jugosas, sabrosas,
aromáticas y con menor número de semillas que la anterior.
Tuberculata: frutas de tamaño medio, forma globulosa, piel verde
oscuro y de maduración tardía.
Umbonata: frutas de tamaño medio, forma de piña, piel fina,
pulpa sabrosa, con muchas semillas y poco resistentes al transporte.

La mejor temporada:

Este fruto madura en invierno, la mejor época para disfrutar de su sabor
y propiedades nutritivas.

Valor nutricional:

Su contenido de agua es elevado. Destaca su contenido de hidratos de carbono,
entre los que predominan la glucosa y fructosa. Es pobre en grasas y proteínas,
pero dado su alto contenido de azúcares, su valor calórico es
entre moderado y alto. Respecto a otros nutrientes, destaca su contenido de
potasio y vitamina C. El potasio, es un mineral necesario para la transmisión
y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal,
interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. La vitamina
C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos
rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia
a las infecciones. Además, la vitamina C cumple una función antioxidante.
Su aporte de fibra mejora el tránsito intestinal y beneficia a múltiples
alteraciones y enfermedades.

Tabla de composición nutricional (por 100 g
de porción comestible)

Energía (Kcal)
Agua (mL)
Hidratos de carbono (g)
Fibra (g)
Potasio (mg)
Fósforo (mg)
Calcio (mg)
Ácido fólico (mcg)
Vit. C (mg)
81
73,5
20
1,9
264
20
30
14
18

Ventajas e inconvenientes de su consumo:

Por su apariencia, propiedades nutritivas y sabor, su consumo es muy adecuado
para los niños (teniendo cuidado con las semillas), los jóvenes,
los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas o madres lactantes y las
personas mayores. Su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes.
Además, por su aporte de azúcares, riqueza en potasio y bajo aporte
de sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas que sufren de hipertensión
arterial o de afecciones de vasos sanguíneos y corazón.
En caso de diabetes u obesidad, conviene escoger frutas de pequeño tamaño,
por su contenido de hidratos de carbono y valor energético.
Su contenido de potasio, deberán tenerlo en cuenta las personas que padecen
de insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en este
mineral.

Conservación:

Las chirimoyas tienen el inconveniente de que no se conservan durante
mucho tiempo y que requieren de una manipulación muy cuidadosa.
Deben encontrarse protegidas, ya que su piel es muy sensible al tacto y se vuelve
negruzca fácilmente. Sin embargo, se pueden consumir sin ningún
problema aunque la piel adquiera dicha coloración oscura y ceda ligeramente
al presionarla.
Conviene consumirlas cuando están completamente maduras, lo cual se consigue
a los 5-6 días de su recolección, cuando se las mantiene a temperatura
ambiente, sobre una superficie no muy fría, preferiblemente en cesta
de cáñamo o una madera ligera.
Hay que evitar guardarlas en la nevera, pues se interrumpe su maduración.
En caso de mantenerlas en la nevera para poder tomarlas frías, ha de
ser únicamente durante el tiempo justo antes de su consumo.

Cómo preparla:

La chirimoya resulta deliciosa como fruta fresca. Para ello se corta la pieza
por la parte superior o la mitad y se come la pulpa con una cucharilla, evitando
las semillas. La pulpa de la chirimoya se ennegrece al contacto con el aire
y para evitarlo basta con rociarla con zumo de lima o de limón. También
se la puede emplear como materia prima para la elaboración de mermeladas,
batidos, zumos y helados.

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