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Los patacones

Una receta tradicional de los países latinoamericanos elaborada con plátano macho frito que da como resultado un plato energético y sabroso

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 22 julio de 2008
En diversos países de Centroamérica y Sudamérica, un alimento que no falta en la dieta diaria es el plátano macho, en muchos casos como ingrediente de uno de los platos más conocidos, los patacones. Son trozos de plátano macho, que se aplastan, se fríen y quedan como una especie de galleta o medallón. Se sirven tal cual, aderezados de salsas diversas o rellenos con variados ingredientes.

Bocado tradicional

Un vistazo a los recetarios tradicionales de las cocinas de diversos países como Colombia, Venezuela, Uruguay, Argentina o Panamá da idea de que hay cientos de recetas de patacones diferentes, aunque la base es siempre la misma. Para elaborar esta receta, los plátanos machos se cortan en rodajas gruesas de unos tres o cuatro centímetros de grosor y se fríen en abundante aceite bien caliente. Se espera unos minutos hasta que el plátano adquiere un tono amarillo-dorado.

Los patacones tienen un cierta equivalencia nutricional con las patatas fritas

A continuación, se retiran los trozos de plátano del aceite, se escurren y se aplastan, trozo por trozo, hasta formar una especie de galleta, con la "pataconera", dos pequeñas tablas, dispuestas una sobre otra y unidas en un lado por un par de bisagras que permiten el "juego" de pisar los trozos de plátanos ya fritos.

Cuando están bien aplastados, las "galletas" que se forman se vuelven a echar al aceite hasta que queden bien doradas y listas para servir. Ésta es la receta base de los patacones. Si se desea dar un sabor diferente, los recetarios sugieren dejar macerar los plátanos cortados y fritos con ajo, cebolla y hierbas aromáticas o especias al gusto, antes de realizar la segunda fritura.

En los locales donde se venden los patacones se suelen ofrecer como si se tratara de dos galletas con un relleno en medio que se puede elegir; con queso, pollo, cerdo o con salsas diversas (de tomate, mayonesa, mostaza). La combinación de ingredientes y de aromas dependerá del uso que se le vaya a dar; si van a servir como sabrosa guarnición de carnes, pescados o huevos; o si se van a ofrecer como parte del desayuno o como aperitivo entre horas. Cuando se consumen solos, generalmente se acompañan de algún aderezo encima, como el guacamole.

Aperitivo energético

Plátano macho y aceite son los ingredientes básicos de este plato tradicional. La combinación de ambos da como resultado un plato energético y nutritivo. Comparado con la cocina tradicional española, se puede decir que tiene cierta equivalencia nutricional con las patatas fritas.

El plátano macho, de piel gruesa y verdosa, y pulpa blanca, a diferencia del plátano de canarias (rico en azúcares simples) tiene la particularidad de ser rico en almidón (al igual que la patata). Esta característica explica que no sea comestible crudo -resultaría indigesto- y que se deba cocinar antes de comerlo. El tipo de aceite empleado para freír determinará la calidad de la grasa. En los países latinoamericanos el que más se usa en cocina es el aceite de maíz. En España, sin embargo, el más usado es el de oliva o el de girasol. En cualquier caso, el resultado es un aperitivo energético que aporta una buena dosis de grasas insaturadas, reconocidas por su saludable papel en la protección cardiovascular.

Si el relleno es consistente, con trozos de carne o de queso, por ejemplo, los patacones se convierten en un aperitivo energético y nutritivo y que puede servir, tanto para el lugareño como para el turista, para soportar con fuerza una dura jornada laboral o como visitante.

En el hogar, puede ser interesante elaborar este plato como sustituto de las habituales patatas fritas. Además, el plátano macho, cortado en rodajas finas y frito, aderezado con un poco de azúcar o miel, puede servir de aperitivo sabroso, saludable y nutritivo para los almuerzos y las meriendas de los más pequeños de la casa.

Intercambio gastronómico


La llegada de alimentos típicos de otros países permite que los consumidores enriquezcan sus menús. En España, por ejemplo, desde el año 2004 se ha registrado un incremento importante en la oferta de alimentos y productos alimenticios de otros países. Este hecho ha puesto de manifiesto el interés de fabricantes y distribuidores por satisfacer las necesidades alimentarias de la población inmigrante.

De hecho, en el año 2007 se registró un porcentaje menor de abandono de los consumos tradicionales de la población extranjera con respecto a años anteriores y un aumento del consumo de «alimentos de otros países» entre la población local. Resulta común encontrar en los mercados alimentos como el cuscús, la sémola de trigo que es la base del plato que lleva el mismo nombre típico en la cocina árabe; la yuca, un tubérculo habitual en los menús de países latinoamericanos o frutas exóticas como la papaya, el litchi, el mango o el rambután, habituales de los mercados asiáticos.

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