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De la salsa kétchup a la salsa de soja: esto es lo que contienen tus aderezos favoritos

¿Pides comida a domicilio? Analizamos junto a una dietista-nutricionista qué contienen algunas de las salsas más famosas que acompañan a tus platos favoritos

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Los pedidos de comida a domicilio se han consolidado en España y ya forman parte de nuestro estilo de vida. En las principales ciudades, ni siquiera la crisis provocada por el coronavirus ha conseguido derrumbar este modelo de negocio. Por el contrario, muchos restaurantes y locales de hostelería se han mantenido funcionando gracias a estos pedidos. Como hemos visto en este artículo, la comida internacional es la que más triunfa: las hamburguesas, la pizza o el sushi se encuentran entre nuestros platos favoritos. Muchos de ellos se acompañan de salsas. Pero… ¿sabemos qué contienen y qué nos aportan? La dietista-nutricionista Beatriz Robles valora las cinco más icónicas.

Kétchup

Para muchos nutricionistas, esta salsa rica en licopeno (antioxidante naturalmente presente en el tomate), ha sido injustamente demonizada por su asociación con la comida basura. La conveniencia vendrá en la información nutricional del envase. Si el segundo ingrediente es el azúcar en cualquiera de sus modalidades (sacarosa, jarabe de glucosa o de maíz), debemos evitarlo. Pero si vemos en la lista de ingredientes que el azúcar ocupa los últimos puestos, puede ser una buena opción para consumo ocasional.

Guacamole

Una de las salsas estrella de la comida mexicana, en plena efervescencia por la creciente demanda del aguacate. Es una de las más saludables cuando el aguacate abarca más de un 95 % de su composición, porque hay muchos productos que se venden como salsa de guacamole que no llevan nada de aguacate y, en realidad, están compuestos de harina refinada, aceites vegetales refinados, azúcares y almidón. Para evitar sorpresas, merece la pena atreverse a hacerlo en casa pasando por el mortero (molcajete, en la acepción mexicana) el aguacate con un poco de chile jalapeño, lima y, según los gustos del comensal, cilantro.

Salsa de queso

La emulsión de queso cheddar, mantequilla y maicena constituye una institución en las cenas de sofá en las que disfrutar con amigos y una de las salsas preferidas para mojar el picoteo. Conviene vigilar la frecuencia. Es una salsa a descartar, de malísima calidad. Suele llevar muy poca cantidad de queso y una alta proporción de harinas refinadas, aceites refinados, sal, azúcar y almidones.

Salsa de yogur

La salsa blanca que da frescura a platos de carnes, como kebabs y verduras. Las industriales suelen estar hechas con ingredientes de poco valor nutricional, con alto contenido en sal. Parece que el reclamo del yogur las hace más saludables, pero normalmente el contenido en este ingrediente es mínimo. Pero no hace falta tener una estrella Michelin para hacerla nosotros mismos en pocos minutos, evitando ingredientes desfavorables. Solo hay que mezclar en la batidora yogur natural con ajo, limón, un poco de mayonesa, comino, curry, una pizca de sal y azúcar.

Salsa de soja

Con sus dos variantes, dulce y salada. Sobre la versión dulce, su ingrediente principal es el azúcar. También cuenta con una altísima proporción de sal, hasta los 7 g/100 ml. Cualquier alimento que supere los 1,25 g sal por 100 gramos se considera muy alto en sal y, por lo tanto, no hay que excederse (aunque, al tratarse de una salsa, las cantidades de ingesta suelen ser reducidas). Como era de esperar, en la versión salada la proporción se dispara: hasta 10 y 17 g/100 ml. Las calidades son muy variables, las peores suelen incorporar también azúcar.

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Dieta salsas

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