La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva. Esta afección ocular puede ocurrir a cualquier edad y, de hecho, está entre las enfermedades más frecuentes del bebé. Pero, por lo general, nos encontramos ante un problema leve y que no implica un riesgo para la visión en la infancia.
Sin embargo, en los más pequeños, debido a la inmadurez de su sistema inmune, sí que hay peligro. Los bebés apenas derraman lágrimas, aunque lloren mucho, por lo que no tienen anticuerpos y sus defensas no actúan todavía adecuadamente. De hecho, la conjuntivitis en los recién nacidos, en casos graves o si no se trata, puede dejar secuelas. Por fortuna, existen medios para prevenirla.
Conjuntivitis en la infancia: causas, síntomas y tratamiento
Detrás de la inflamación de la conjuntiva de origen infeccioso puede haber bacterias, virus y otros gérmenes. Además, hay irritantes físicos o químicos que también producen conjuntivitis en los niños y niñas, como el cloro de las piscinas, los cosméticos, el humo, la contaminación atmosférica o las lentes cosméticas de fantasía. Y como otra de las causas figuran mecanismos alérgicos (polen, ácaros del polvo, epitelios de animales), aunque en el bebé menor de un año una conjuntivitis alérgica es poco frecuente.
Tener el ojo rojo es un síntoma claro de conjuntivitis. Pero hay más señales. Ante la variedad de conjuntivitis, se recomienda acudir al pediatra para su diagnóstico y tratamiento o derivación a un oftalmólogo pediátrico, sobre todo durante las primeras cuatro semanas de vida, como recomiendan en este artículo publicado en BMJ.
🔷 Conjuntivitis neonatal
En los primeros 28 días de vida, el bebé puede sufrir una conjuntivitis aguda que se manifiesta con enrojecimiento de la conjuntiva, secreciones purulentas y edemas y eritemas en sus párpados. Esta oftalmia neonatorum, conocida como conjuntivitis neonatal, afecta a entre el 1-12 % de los recién nacidos. Puede deberse a bacterias o virus que el peque adquiere al pasar a través del canal del parto como las siguientes:
- Staphylococcus aureus o Neisseria gonorrhoeae (gonorrea): por ellas, la conjuntivitis aparece a las 24-48 horas.
- Chlamydia trachomatis (clamidia): causa inflamación de la conjuntivitis a los 5-14 días.
- Virus del herpes simplex, más conocido por ser el culpable del herpes labial: la afección ocular surge por este virus a los 6-14 días.
¿Cómo se cura?
Los casos leves de conjuntivitis en el recién nacido se resuelven sin problemas con los antibióticos tópicos apropiados, pero, como comentan desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), en casos graves o si no reciben tratamiento, puede complicarse. Hay riesgo de úlcera corneal o perforación del ojo, que pueden acabar en ceguera, y en casos excepcionales, la infección puede extenderse causando meningitis, sepsis o, incluso, la muerte del bebé.
Por eso, para evitar este tipo de conjuntivitis, antes de las 2-4 horas de vida se aplica a todos los bebés una pomada antibiótica, independientemente de si el parto ha sido vaginal o por cesárea y respetando el contacto piel con piel. No obstante, este medicamento puede producir a las 24 horas una conjuntivitis química, que desaparecerá dos días después.

🔷 Lagrimeo constante en el bebé: ¿es conjuntivitis?
Es normal encontrar esporádicamente alguna legaña en el ojo del niño, que no requiere más que ser lavado con una gasa empapada en suero fisiológico. Pero si la secreción es abundante o persistente, seguramente requerirá tratamiento antibiótico local, con las gotas o la pomada que el pediatra prescriba. Y ¿cuándo llevarle a urgencias? Si notas que a tu hijo le molesta mucho la luz o tiene problemas para mantener los ojos abiertos, no lo dudes: necesita atención inmediata.
En cualquier caso, ten en cuenta que cuando las conjuntivitis se repiten muy a menudo en un bebé, es muy probable que padezca una dacrioestenosis, es decir, que su conducto nasolagrimal, que drena las lágrimas desde el ojo hacia la nariz, está obstruido o estrechado. En estos casos, el peque empieza a lagrimear continuamente a partir de las tres o cuatro semanas de vida y, con mucha frecuencia, aparece con secreciones purulentas que pueden indicar infección y requerir tratamiento.
El conducto se va canalizando con el paso del tiempo y solo es preciso recurrir a la intervención del oftalmólogo cuando el problema persiste más allá de los 8 o 10 meses de vida. La curación puede acelerarse por medio de unos masajes con los que se pretende forzar el paso de las lágrimas.
🔷 Conjuntivitis vírica
Normalmente, las conjuntivitis agudas en la infancia se deben a virus, y en su mayoría, a los adenovirus serotipos 8 y 9, aunque también los enterovirus y el virus del herpes simple. En la conjuntivitis vírica el ojo está rojo e inflamado, las secreciones son claras (acuosas) y los peques se quejan de la sensación de tener algo en el ojo.
Suele empezar en uno de ellos y contagiar al otro, y aparece tras pasar hace poco una infección respiratoria o por contagio. Por tanto, además del diagnóstico precoz, es importante seguir ciertas medidas higiénicas para no contagiar: lavado de manos, no compartir toallas o no acudir a clase. ¿Cuántos días dura? En 8-10 días habrán pasado estos síntomas tan molestos gracias a lavados con suero fisiológico, principalmente.
🔷 Conjuntivitis bacteriana
Por su parte, en las conjuntivitis bacterianas, además de la rojez, las secreciones en los ojos son abundantes y espesas con pus (purulentas), haciendo que los párpados se peguen. La sensación de cuerpo extraño irrita a los peques. Por lo general, los microorganismos implicados están en la nariz, oídos, faringe y laringe: Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae (otitis) y Moraxella catarrhalis.
El tratamiento con colirio antibiótico resulta muy efectivo en 3-5 días. Pero como esta conjuntivitis también es contagiosa, se deben extremar las medidas de higiene antes y después de limpiar los ojos y aplicarlo.
🔷 Conjuntivitis alérgica
Es más fácil que los menores con familiares con alergias sufran este tipo de conjuntivitis caracterizada por enrojecimiento leve de ojos, secreciones mucosas sobre todo por la mañana y, eso sí, mucho picor. Aparece como respuesta a un alérgeno (polen, ácaros…), tanto sola como junto a rinitis, dermatitis atópica, asma, alergias alimentarias…
La conjuntivitis alérgica se previene evitando la exposición a alérgeno y lavado frecuente de los ojos con suero fisiológico estéril. Y para tratarla servirán esos mismos lavados y, después, el uso de lágrimas artificiales, además de compresas frías sobre los párpados y colirios antihistamínicos como prescriba el pediatra.


