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Cómo rentabilizar los ahorros en 2010

Contratar fondos que cotizan en Bolsa o adquirir propiedades inmobiliarias permitirá obtener los mayores rendimientos

Guardar el capital en un depósito o en una imposición en el banco no reportará más de un 2% de rentabilidad este año. A ello hay que sumar que, en el momento en que la inflación repunte, las pequeñas plusvalías se evaporarán, a no ser que se contraten otros productos de carácter referenciado o promocional. Por ello, los depósitos no son la opción más atractiva, salvo para los más conservadores. Sí lo son los ETF, una apuesta más agresiva, a medio camino entre los fondos de inversión tradicionales y las acciones. Otra posibilidad de revalorizar el dinero es comprar inmuebles, cuyos precios están rebajados entre un 6% y un 15% con respecto al año anterior.

Más ahorro, más posibilidad de inversión

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La tasa de ahorro de los hogares españoles ha crecido de manera notable durante el ejercicio 2009. Así se desprende del último boletín del Banco de España, en el que se constata que el ritmo de este incremento es el mayor de toda la eurozona y se sitúa en el 17,5% de la renta disponible en el segundo trimestre. Este porcentaje supone siete puntos más que el contabilizado en el mismo periodo de 2007. El informe pone de manifiesto que las familias de nuestro país disponen de recursos suficientes para contratar este año productos de ahorro e inversión que rentabilicen el capital disponible. Pero, ¿por cuál decidirse? La renta fija brinda seguridad, aunque a cambio de una rentabilidad en mínimos que la hace poco atractiva; la variable, al contrario: tiene mayor potencial de revalorización, pero supone un riesgo. Ante este panorama, ¿qué pueden hacer los inversores en 2010?

La rentabilidad de los depósitos no superará el 2% este año, aunque es una propuesta muy aceptada entre los ahorradores más tradicionales y de perfil conservador. Hay productos de ahorro más agresivos, pero que mantienen la seguridad, que pueden llegar a proporcionar intereses de hasta un 5%. Entre ellos, destacan los depósitos estructurados o referenciados a algún activo financiero. Su principal inconveniente es que se contratan para periodos de media o larga duración (entre uno y tres años) y que el cliente debe reunir una serie de requisitos exigidos por la entidad emisora. También brindan una rentabilidad superior a la media los promocionales. En este caso, dirigidos a periodos muy cortos (rara vez exceden de un mes) y a clientes nuevos, con objeto de captar el pasivo de otras entidades.

Los depósitos promocionales ofrecen rentabilidades elevadas, pero sólo para nuevos clientes y un periodo muy corto

Dentro de la renta fija se pueden suscribir productos del Tesoro Público, cuya rentabilidad oscila entre el 0,40% y el 4,90%. El rendimiento de la última subasta fue del 0,41% para las letras a tres meses, del 0,51% si eran a seis meses y del 0,93% para las contratadas a un año. En el caso de los bonos, la rentabilidad de los suscritos a tres años fue del 2,13% y del 2,75% a cinco años. Las obligaciones rindieron un 2,86% a cinco años, un 3,88% las suscritas a 10 años, un 4,25% si el plazo se alargaba a 15 años y un 4,90% para un periodo de 30 años.

La renta variable

Por lo que respecta a la renta variable, en 2010 se pueden contratar dos productos básicos al alcance de cualquier ahorrador: Bolsa y fondos de inversión. Acudir al parqué puede suponer una estrategia adecuada, en especial, si la inversión se destina al medio y largo plazo. Para ello, la cartera debe ser selectiva, con valores de gran liquidez que ofrezcan posibilidades de revalorizarse en los próximos meses. Los grandes bancos, telecos y empresas de alimentación pueden constituir las alternativas más claras para este nuevo ejercicio. Otra opción para los pequeños y medianos inversores es acudir a otras plazas bursátiles europeas o americanas, cuyas perspectivas son más favorables. La bolsa alemana o norteamericana pueden centrar esta propuesta, ya que cuentan con valores que tienen buenas expectativas tanto desde el punto de vista técnico como fundamental.

La segunda de las opciones sería acudir a los fondos de inversión sustentados en la renta variable, una fórmula para introducirse en la Bolsa sin asumir demasiados riesgos. Las gestoras cuentan con una amplia oferta basada en las plazas bursátiles internacionales, desde la japonesa a las de países emergentes, sin excluir los valores más tradicionales ligados al mercado español. También se pueden seleccionar fondos referenciados a mercados de gran potencialidad como los de materias primas o metales preciosos.

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