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Solicitar un crédito a través de Internet

Los créditos online ofrecen mejores condiciones que los contratados en la sucursal, pero no permiten negociar los requisitos

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Eficacia y rapidez

/imgs/2008/12/credito-internet.art.jpgCada vez son más las personas que utilizan la banca online para llevar a cabo todas sus gestiones financieras. La entrada de las nuevas tecnologías en gran parte de los hogares españoles permite que estas operaciones sean cada vez más habituales y la cotidianeidad en el uso de la banca electrónica hace posible que, poco a poco, se vaya perdiendo el miedo a dar los datos a través de la red en lugar de acudir a la sucursal bancaria para solicitar información. Si bien los trámites más frecuentes son las consultas de saldo, las transferencias o las compras a través de la red, Internet permite además hacer otro tipo de gestiones como solicitar un crédito sin necesidad de moverse de casa.

Al contratar un crédito online, bancos y cajas de ahorro ofrecen unas condiciones mejores que las que el cliente puede obtener en la sucursal: es posible encontrar créditos con intereses más bajos y unos plazos de devolución más interesantes que en la oficina. La razón estriba en que gran parte del trabajo repercute en el solicitante, y no en el empleado de banca. Por otra parte, el cliente tiene la posibilidad de consultar a través de la red todas las entidades financieras que le interesen y obtener una amplia información sobre los distintos créditos que ofrecen. El hecho de tener que acudir a la sucursal, exponer para qué se quiere el préstamo, escuchar las explicaciones del empleado y repetir esta misma gestión en varias oficinas para saber cuál de los bancos ofrece las mejores condiciones es un proceso que muchas personas acostumbradas a utilizar Internet no están dispuestas a realizar.

Las páginas web, además, muestran datos muy completos sobre los productos que ofrecen, e incluso, hacen divisiones claras con respecto al público al que van dirigidos. Hay créditos orientados a jubilados, otros se destinan a jóvenes, a trabajadores, a estudiantes.. Lo mismo ocurre con el tipo de préstamo que necesitan los consumidores: se ofrecen productos específicos para comprar un coche, reformar la vivienda, o realizar viajes. De este modo, mediante páginas atractivas, bien diseñadas e información completa, el banco facilita la tarea al internauta y consigue así, o fideliza, un cliente.

Con los datos que envía a la entidad, el cliente sabe rápidamente si le han concedido o no el crédito

Operar online supone también un importante ahorro de tiempo, tanto en el momento de conocer las condiciones que establece cada uno de los bancos como en el proceso de solicitud del préstamo a través de la red, pues con los datos enviados a la entidad, el cliente sabe rápidamente si le han concedido o no el crédito.

Pero no todo son ventajas. Muchas personas todavía son reticentes a dar sus datos personales, económicos y bancarios a través de Internet. Aunque las entidades cuentan cada día con sistemas más seguros, sigue habiendo fraude a través de la red, algo que alarma mucho a los usuarios, más aún a quienes no están acostumbrados a realizar este tipo de gestiones. Muchos clientes demandan, además, la intermediación de un trabajador de la entidad, ya que prefieren el trato personal y valoran mucho la información que el empleado les pueda dar sobre las comisiones del crédito, si le conviene un producto u otro…, pues consideran que una persona especializada tendrá más conocimiento que ellos mismos. Este trato personalizado es el que hace que, en muchas ocasiones, se puedan negociar las condiciones del crédito, lo que no es posible en la solicitud del crédito a través de Internet, donde los requisitos son más rígidos e impersonales.

Cómo solicitar un crédito

Una vez que el internauta elige el crédito que más le conviene por sus necesidades personales, tiene que hacer la solicitud a través de la red. Lo normal es que rellene un formulario en el que incluya sus datos personales, laborales -el tipo de trabajo que realiza, si es por cuenta propia o ajena, los ingresos anuales, si cuenta con un contrato indefinido, fijo, temporal o eventual- o si está respaldado por otro tipo de bienes. Suelen pedir además que indique el fin al que se va a destinar el dinero (compra de un coche, reformas en la casa, adquisición de una vivienda, realizar un viaje). El solicitante debe introducir también lo que cuesta el bien que va a comprar y la cantidad total que desea pedir. Es frecuente que en el formulario inicial el banco pregunte en cuánto tiempo desea el cliente devolver el dinero, la periodicidad de las cuotas o el número de veces al año que desea pagar.

Como se trata de cumplir requisitos a veces rígidos y excluyentes, la entidad no tarda demasiado tiempo en contestar y, en todo caso, suele hacerlo antes que si el crédito se pide en la sucursal, pues en ésta los encargados puede hacer un estudio más flexible y concedérselo a personas que, sin cumplir los requisitos, por ser clientes habituales, merecen que se haga una excepción. Algunas entidades online contestan, incluso, de manera inmediata e informan al cliente si puede o no seguir con los trámites que le permitirán conseguir el préstamo. También es habitual recibir la comunicación unas horas después mediante un correo electrónico o a través de un gestor bancario. Si deciden conceder el crédito, el cliente deberá mandar la documentación necesaria a la entidad. Tras estudiarla, el banco prestará el dinero al solicitante.

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