Trabajar en el extranjero

La crisis propicia que los trabajadores españoles busquen empleo en otros países
Por Lola Raya Bayona 18 de abril de 2009
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Vivimos inmersos en una época de profunda crisis económica, una recesión mundial de la que podemos tardar un tiempo en salir. Pero algunos analistas vaticinan que nuestros vecinos europeos y Estados Unidos tardarán menos en remontar el bache. Ante este panorama, hay muchas personas que empiezan a plantearse la posibilidad de buscar trabajo en otros países. Aunque hay quienes planean trasladarse para quedarse en el lugar de destino, la mayor parte de los que trabajan en el extranjero piensa en pasar sólo unos años fuera y regresar después a España.

Mercado mundial de trabajo

Sólo el 17% de los españoles residiría en el extranjero durante un periodo superior a tres años si le surgiera una oportunidad laboral interesante, y siempre que la remuneración fuera un 50% superior a la actual, según el “Estudio Anual de Satisfacción Laboral y Calidad de Vida 2008”, realizado por la consultora Cátenon Worldwide Executive Search. No obstante, es evidente que se está configurando un mercado mundial de trabajo que no entiende de nacionalidades, y hoy son especialmente valoradas las personas que posean movilidad, no sólo de desplazamiento sino de cambio de residencia, porque el negocio es global y no debe esperarse que venga a buscarnos a casa, sino que hay que ir a por él. ¿Qué hay que hacer para conocer las ofertas que puede brindar el mercado laboral internacional?

Cómo obtener información

La primera fuente pueden ser las distintas webs de empleo que se encuentran en Internet e informan sobre las ofertas de trabajo en otros países de una forma rápida y directa. Pero, según señala el portal Laboris.net, hay otras vías:

  • La Red EURES

    Para trabajar en Europa, la mejor opción es acceder a la Red EURES, que conecta los servicios públicos de empleo en el extranjero para 18 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido y Suecia. El mayor valor de esta red es un equipo de euroconsejeros (formado por más de 500 profesionales) que asesoran personalmente a los candidatos sobre la forma de dirigirse a la empresa que hace la oferta y le informan de los aspectos más relevantes del país de destino: coste de la vida, alojamiento, legislación e impuestos, modalidades de contratación, sistema de calificaciones profesionales, direcciones de interés…

  • Agencias especializadas

    Gestionan estancias de trabajo en el extranjero para jóvenes, en algunos casos como complemento a los cursos de idiomas. Se encargan de buscar el puesto de trabajo y el alojamiento (generalmente son empleos de poca cualificación). Es conveniente informarse sobre los servicios que ofrece la agencia y la asistencia que dará ante cualquier imprevisto, así como comprobar que su delegación en el país de destino está realmente cerca del lugar donde se va a residir.

Ni un detalle al azar

El mayor volumen de ofertas de trabajo en el extranjero se encuentra, sin duda, en el sector de turismo y hostelería, especialmente en los hoteles, ya que la cultura de atención al cliente de los profesionales españoles es muy apreciada fuera de nuestras fronteras. Pero además es posible encontrar oportunidades para todo tipo de profesionales, y para todo el año, en administración y trabajos de oficina, ventas, sanidad, ingeniería, informática… Sea el sector que sea, es necesario establecer contactos y organizar la marcha para que la experiencia laboral en el extranjero resulte un éxito, sin dejar ni un detalle en manos del azar. ¿Cómo hacerlo?

  • El primer paso que debe darse es gestionar el cambio de residencia. Para ello, hay que informarse de cómo está el mercado inmobiliario en el país en el que queremos trabajar, y de las costumbres laborales del mismo. Por ejemplo, los empleados que más trabajan en la Unión Europea son los ingleses, con 45,8 horas semanales; los que menos, los franceses, con un promedio de 40,4 horas. No obstante, si se desea trabajar fuera hay que mentalizarse para trabajar muchas horas, al menos al principio, pues el nivel de competitividad es alto.

    Algunos trabajadores se quedan en su destino laboral, pero la mayoría pretende estar fuera sólo unos años

  • Aunque el trabajador cuente con el asesoramiento de expertos, siempre hay un momento en que tendrá que contactar directamente con la empresa y hacer valer su candidatura. Las primeras entrevistas suelen hacerse por teléfono, y representan una auténtica prueba de fuego para los conocimientos de idiomas del candidato. Hay tener en cuenta, a este respecto, que un nivel de inglés que en España se considera elevado -el caso del First Certificate- se valora sólo como medio en otros países de la UE.
  • El currículum es esencial y, obviamente, debe estar redactado en el idioma de la empresa destinataria. Además, a la hora de redactarlo, conviene tener en cuenta que la persona que lo va a recibir no comparte el universo de referencias del candidato; una compañía o un centro de formación superior importantes en España pueden ser totalmente desconocidos en otro país.
  • Se parte de la premisa de que el candidato posee una buena formación, y de que si está cualificado para ejercer una profesión en España también lo estará para hacerlo en los demás países de la Unión Europea. Sin embargo, algunos países supeditan el acceso a determinadas actividades, las llamadas “profesiones reguladas” (docente, abogado, ingeniero…), a la posesión de títulos, diplomas, certificados o cualificaciones específicas. Normalmente hay convenios internacionales de homologación (el plazo para recibir respuesta no es superior a cuatro meses), pero es posible que se solicite que el candidato realice algún curso complementario de adaptación.
  • Los servicios de “Seguridad Social” están coordinados en todo el territorio de la Unión Europea, garantizando los derechos a todos los ciudadanos, con independencia de su país de origen. De esta manera, el trabajador estará asegurado para contingencias de enfermedad, invalidez, accidente, etc.

Requisitos especiales por países

Requisitos especiales por paísesAntes de trasladarse a trabajar a algún país de la Unión Europea, conviene tener en cuenta las peculiaridades laborales de determinados Estados miembros:

  • Alemania: es el país europeo de mayor solidez económica. No obstante, desde la reunificación de las dos Alemanias, en los años 90, arrastra un exceso de mano de obra, básicamente industrial, que le es complicado ubicar. Es un país en el que se tendrá gran competencia, a no ser que el trabajador vaya de la mano de alguna multinacional alemana implantada en España, o bien que se decida por trabajos estacionales dentro del sector servicios.
  • Bélgica: además de ser un país fuertemente industrializado, genera una gran demanda de empleo por los servicios derivados como sede permanente de la Unión Europea. Es importante el dominio indistinto del francés y el flamenco ya que, si bien existen unas zonas de mayor influencia para una u otra lengua, se considera un valor añadido conocer ambas. No existe demasiada dificultad para la homologación de titulaciones técnicas; menos aún si se quiere ejercer por cuenta propia.
  • Francia: tiene una agencia de empleo muy ágil, denominada ANPE. Los titulados pueden dirigirse a las APEC (asociaciones para el empleo de titulados superiores). La lista de asociaciones la recoge la revista “Courrier Cadres”, muy útil porque publica ofertas de empleo. Si decidimos instalarnos por nuestra cuenta, debemos inscribirnos en el colegio profesional correspondiente. En algunas especialidades pueden requerirnos unas pruebas de aptitud. En ciertas carreras técnicas, como Ingeniería, no es necesario por ser una profesión no regulada.

    Para ejercer profesiones liberales se deben pasar pruebas de aptitud o realizar prácticas

  • Holanda: es el país de la Unión Europea donde trabaja más gente a tiempo parcial, casi el 40%, muy por encima de la media europea. Ello es debido a que el mercado de trabajo está muy liberalizado. Allí los trabajos en el sector servicios tienen un gran futuro. Si se opta por trabajar como profesional libre, hay que inscribirse en el colegio profesional correspondiente y, en algunos casos, antes de conceder la homologación se puede exigir un tiempo de prácticas.
  • Italia: no presta las facilidades administrativas que se dan en otros países del entorno, por lo que es muy recomendable que, para allanar los trámites, se recurra a consultorías de empleo o a ETT, que pueden ser una buena forma de entrada. El sector servicios o los trabajos más especializados son los que más facilidades ofrecen a los que vienen de fuera, y para ejercer algunas profesiones determinadas hay que solicitar la correspondiente homologación y dirigirse al colegio profesional correspondiente. En algunos casos, se hacen pruebas de aptitud.
  • Reino Unido: es un país con poca burocracia, que ofrece muchas facilidades a los extranjeros para trabajar. Los sectores más proclives para encontrar empleo son la distribución, marketing, servicios financieros, monitores de tiempo libre y formación, entre otros. Es útil acudir a los “jobcenters” (oficinas públicas de empleo) y a los centros de orientación profesional. Si lo que se pretende es trabajar por cuenta propia, habrá más dificultades ya que los colegios profesionales son muy tradicionales, y lo más probable es que sometan al candidato a pruebas de aptitud o incluso que le exijan dos años de práctica.
  • Países nórdicos: los servicios de orientación al empleo suelen ser muy eficaces en estos países. Hay bastantes oportunidades de empleo en Dinamarca, Noruega y Suecia en los sectores de servicios, distribución y construcción. En Dinamarca se está impulsando un plan para fomentar el espíritu empresarial, facilitando recursos y formación para la creación de empresas propias. Si se quiere ejercer por cuenta propia una profesión liberal, se pide un mínimo de dos años de prácticas para poder inscribirse en un colegio profesional.